GIVI amplía la gama Canyon: mochila GRT731 de 12 litros y riñonera impermeable GRT732

La GRT731 admite 4 kilos de carga, bolsa de hidratación de 3 litros y arnés de cuatro puntos por 145 euros. La GRT732 de 8 litros añade un compartimento estanco con cierre roll-top por 99 euros.

La nueva mochila GIVI Canyon GRT731 llega con 12 litros, 145 euros de precio recomendado y una vocación clara: el trail. Admite hasta 4 kilos de carga técnica y estrena arnés de cuatro puntos. La riñonera GRT732, por 99 euros, esconde un compartimento estanco con cierre roll-top que aguanta la lluvia de verdad. Ambas ya están disponibles en España, tanto en la web oficial de GIVI como en los distribuidores autorizados de la firma italiana.

Nació como equipaje blando para la moto, y ahora GIVI traslada esa ingeniería al cuerpo del piloto. El objetivo se entiende rápido si has hecho trail de verdad: herramientas, agua y documentación a mano, sin tocar el reparto de pesos de la motocicleta.

Los materiales repiten los de las bolsas de off-road de la casa. Nylon Ripstop, Hypalon y poliéster con protección frente a los rayos UV, fabricados bajo los parámetros de la normativa REACH y verificados según la referencia ISO 4892-2. Ambas piezas incorporan estampados reflectantes de alta visibilidad, un detalle que se agradece en los tramos de enlace y en las salidas con poca luz.

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Qué ofrece la mochila GIVI Canyon GRT731 de 12 litros

El compartimento principal está pensado para alojar una bolsa de hidratación de hasta 3 litros. GIVI cita compatibilidad específica con su HydraPak T523 de 2 litros, y el tubo puede guiarse hacia cualquiera de los dos lados gracias a las presillas cosidas en los tirantes. Beber en marcha sin soltar el manillar deja de ser un ejercicio de equilibrismo.

Su arnés es lo que marca la diferencia real en una mochila de trail. Cuatro puntos de ajuste, dos superiores y dos inferiores, más una correa pectoral estabilizadora. La sujeción de cuatro puntos evita que la carga se mueva en los tramos bacheados y reparte el peso entre hombros y pecho. Una mochila que baila acaba pasando factura en la zona lumbar después de tres horas de pista.

En la espalda, panel ergonómico con acolchado de malla y dos inserciones de EVA de alta densidad. La malla busca flujo de aire constante; el EVA absorbe impactos. Por dentro, un espacio secundario con elásticos M.O.L.L.E. para herramientas y una solapa exterior de Hypalon regulable para colgar carga extra en segundos.

Doce litros no cargan la moto, pero cuatro kilos mal repartidos en la espalda se notan al final de cada jornada.

La riñonera GRT732 y su compartimento estanco de 8 litros

Sus 8 litros se organizan alrededor de un compartimento trasero 100% impermeable con cierre tipo roll-top. Ahí va lo que no puede mojarse: documentación, móvil, cartera o una prenda de recambio. Con lluvia intensa y barro salpicando, ese detalle vale más que cualquier acabado.

A pesar del tamaño compacto, el bolsillo frontal admite una bolsa de hidratación de hasta 1,5 litros, cuyo tubo discurre a través de de los bolsillos laterales con cremallera. La estructura trasera se amolda a la cintura con un panel 3D en EVA y zonas laterales antideslizantes, pensadas para que la riñonera no se desplace cuando pilotas de pie sobre las estriberas. La solapa frontal extensible de Hypalon permite ganar capacidad en segundos.

GIVI GRT731

Análisis: dónde encaja la Canyon entre las bolsas de trail

Canyon empezó siendo una familia de bolsas para vestir la moto. Con estas dos piezas, GIVI cierra el círculo y viste también al piloto. La jugada no es nueva: las grandes marcas de equipamiento llevan años construyendo ecosistemas cerrados, donde la bolsa de depósito, las maletas laterales y la mochila comparten materiales, herrajes y lenguaje estético.

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Lo interesante está en los límites que la marca se autoimpone. Esos 4 kilos de carga máxima en la GRT731 no son una cifra arbitraria. Por encima de ese peso, cualquier mochila empieza a cargar la espalda de forma incómoda en off-road y el motorista acaba compensando con los brazos. Es un dato que conviene respetar aunque el volumen dé para más.

Frente a las mochilas de hidratación genéricas de 15 o 20 litros, la Canyon cobra sentido por tres cosas: el compartimento estanco, el arnés de cuatro puntos y los reflectantes. Frente a las riñoneras de trail más baratas, la GRT732 justifica su tarifa con el cierre roll-top y el panel antideslizante. Eso sí, ninguna de las dos sustituye a un chaleco con espaldera homologada cuando toca pista rápida o zonas de riesgo.

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Tu Mecánico de Confianza

  • Cuidado del tejido: el Nylon Ripstop y el Hypalon aguantan agua y barro, pero el enemigo real es la arena. Enjuaga con agua fría y cepillo suave antes de guardar la pieza, porque la arena actúa como lija en cremalleras y costuras.
  • Impermeabilidad: el roll-top de la GRT732 solo sella bien si se enrolla con tres vueltas completas. Un cierre mal enrollado deja pasar agua en una tormenta de verano.
  • Cremalleras: una gota de cera de abeja o grasa de silicona por temporada basta. Nada de aceite de cadena, que atrae polvo.
  • Seguridad: los reflectantes ayudan, pero no sustituyen al chaleco reflectante homologado ni a la espaldera. En pista rápida, protección completa.
  • Precio y disponibilidad: 145 euros la GRT731 y 99 euros la GRT732, ya en distribuidores autorizados. Antes de comprar, piensa qué necesitas de verdad: llevar la espalda libre o repartir el peso con una mochila sujeta al cuerpo.