La Unión Europea quiere cambiar de raíz el sistema de revisiones obligatorias de los coches. Según informa el portal jurídico italiano Brocardi, la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo ha aprobado un borrador que endurece los controles técnicos para adaptarlos a los vehículos modernos, con especial atención a los sistemas electrónicos de asistencia a la conducción (ADAS) y a las llamadas a revisión del fabricante. El texto no es definitivo, pero marca el camino hacia una ITV mucho más digital y conectada.
La frecuencia de las revisiones se mantiene cada dos años para los coches más antiguos
Una de las propuestas más polémicas de la Comisión Europea era reducir de dos a un año la periodicidad de la inspección para los turismos y vehículos comerciales con más de diez años de antigüedad. La Comisión de Transportes del Parlamento la ha rechazado por considerarla desproporcionada y no sustentada en datos que demuestren una reducción efectiva de la siniestralidad.
De momento, por tanto, la cadencia bienal seguirá siendo la norma. No obstante, los Estados miembros conservan la facultad de imponer revisiones más frecuentes en su territorio si lo consideran necesario. En España, por ejemplo, ya se aplica la periodicidad de 2 años para los turismos de entre 10 y 12 años, y a partir de los 13 años se exige inspección anual.
El control de sistemas ADAS, eléctricos y las llamadas a revisión obligatorias
La verdadera revolución de la reforma está en el contenido de las pruebas. Hasta ahora, la ITV se centraba en elementos mecánicos clásicos: frenos, dirección, emisiones o neumáticos. El borrador extiende los test a los sistemas ADAS, los asistentes electrónicos que equipan los coches más modernos. Sensores, cámaras y dispositivos automáticos deberán ser revisados periódicamente para garantizar que funcionan de forma correcta y segura.
Del mismo modo, se introducirán verificaciones específicas para vehículos eléctricos e híbridos: motores eléctricos, baterías y sistemas asociados pasarán a ser objeto de control. Un cambio que, según apunta la fuente italiana, hará que la revisión sea más técnica, requiera equipos de diagnóstico más avanzados y, con toda probabilidad, resulte más costosa para el conductor.
Otro punto clave: las llamadas a revisión obligatorias. La propuesta europea establece que, durante la inspección, se compruebe si el vehículo tiene pendiente alguna campaña de seguridad ordenada por el fabricante. En caso afirmativo, el coche no superará la ITV hasta que se haya subsanado el defecto, medida pensada para evitar que circulen vehículos con fallos ya conocidos por el constructor y que afectan a la seguridad de los ocupantes y de los demás usuarios de la vía.

Lo que esto significa para España
La reforma que se cocina en Bruselas no entrará en vigor a corto plazo. El borrador aprobado por la Comisión de Transportes es solo un texto preliminar que tendrá que negociarse con el Consejo de la UE y ser votado por el pleno del Parlamento. Sin embargo, todo apunta a que la ITV española —ya muy rigurosa, especialmente en emisiones y sistemas de seguridad básicos— tendría que dar un salto hacia los controles digitales. La inclusión de los ADAS y la vinculación con las campañas de ‘recall’ supondrán, de aprobarse, una actualización significativa de los procedimientos de inspección en nuestro país, así como la inversión en nuevos equipos de diagnóstico y la formación del personal de las estaciones ITV. Por ahora, toca esperar a ver qué forma adopta el texto final.
Información útil para el conductor
- Periodicidad sin cambios: por el momento se mantiene la revisión cada dos años para los coches de más de diez años, aunque cada país puede endurecerla (como ya hace España con los de más de 13 años).
- ADAS y sistemas electrónicos: si la reforma sigue adelante, los sensores, cámaras y asistentes de conducción pasarán a ser controlados de forma análoga a los frenos o los neumáticos.
- Llamadas a revisión vinculantes: los vehículos con una campaña de seguridad pendiente del fabricante no superarán la inspección técnica.
- Vehículos eléctricos e híbridos: contaremos con pruebas específicas para el sistema de propulsión eléctrico y la batería.
- ITV válida fuera: la propuesta permite pasar la revisión en otro Estado miembro y obtener un certificado temporal de circulación por seis meses, algo útil para quienes viven o trabajan largas temporadas en otro país europeo.

