Oklahoma se ha convertido en el estado de Estados Unidos con el mayor crecimiento de matriculaciones de vehículos eléctricos, desbancando a California del liderazgo que muchos le suponían. Los datos de un análisis reciente muestran que el llamado ‘Soon State’ ha experimentado un incremento cercano al 500 % en los últimos cinco años, apoyado en la combinación de una electricidad barata, la abundancia de hogares con varios coches y una base de conductores dispuesta a dar el salto tecnológico. La cifra sorprende en un estado que ni siquiera cuenta con mandatos de vehículo de cero emisiones (ZEV) ni con grandes incentivos locales.
La paradoja es elocuente: mientras California sigue siendo el destino natural para quien ya posee un eléctrico —con la mejor red de carga pública y la mayor cuota nacional—, el crecimiento más explosivo se produce allí donde menos se espera. La información recopilada apunta a que el precio reducido del kilovatio y la mentalidad pragmática de los consumidores locales están acelerando una transición que en otros territorios depende casi exclusivamente del respaldo institucional.
Oklahoma, el inesperado líder del crecimiento eléctrico
El informe detalla que Oklahoma carece de las normativas que han impulsado la electrificación en la costa oeste. No hay exigencias de cuotas de ventas para fabricantes ni deducciones fiscales reseñables. Sin embargo, el coste de cargar un coche eléctrico en casa es de los más bajos del país, lo que convierte a estos vehículos en una alternativa económicamente muy atractiva para quienes ya disponen de un segundo o tercer coche de combustión con el que cubrir largas distancias o arrastrar remolques. Esa lógica doméstica explica parte del fenómeno: el eléctrico se asume como el vehículo del día a día, mientras la pickup diésel o gasolina duerme en la entrada.
Además, los datos del sector indican que más del 85 % de los hogares en el estado poseen al menos dos coches, una tasa que facilita la convivencia de tecnologías y reduce la ansiedad por la autonomía. Sin créditos fiscales federales que endulzaran la compra —eliminados ya en el presupuesto de 2026—, el consumidor de Oklahoma ha tirado de ahorro energético y de una red eléctrica estable para hacer sus cuentas particulares.
El mapa de la electrificación: otros estados que aceleran
El fenómeno no es exclusivo de las Grandes Llanuras. El mismo análisis sitúa a Montana con un crecimiento del 487 % en matriculaciones de eléctricos en el último lustro, seguido de Arkansas (454 %), Nueva Jersey (422 %) y Nevada (420 %). Todos ellos, salvo Nueva Jersey, comparten el patrón de electricidad asequible y una presencia menor de las políticas intervencionistas que caracterizan a los estados más electrificados. Nueva Jersey suma además su cercanía a la metrópoli neoyorquina y una red de carga en expansión.

Arkansas encarna una contradicción aún más llamativa: su crecimiento en eléctricos roza el 450 %, pero el estado sigue en el vagón de cola en cuanto a cuota de mercado total y es uno de los cinco peores para tener un coche eléctrico, según la clasificación elaborada por la misma consultora. La razón es sencilla: la base de partida era tan baja que cualquier mejora dispara el porcentaje, aunque el peso absoluto siga siendo minúsculo. La retirada de los créditos fiscales ha frenado todavía más el ritmo en estos mercados incipientes.
La electrificación en Estados Unidos avanza a dos velocidades: mientras los estados con electricidad barata disparan las matriculaciones, los inquilinos de media docena de ciudades apenas encuentran dónde enchufar.
La pérdida de incentivos y el acceso a la carga para quienes no tienen garaje
El mercado nacional de vehículos eléctricos ha sufrido un frenazo en el primer semestre de 2026. Los datos de Cox Automotive reflejan una caída de las ventas del 3,6 % respecto al mismo periodo de 2025, aunque el segundo trimestre ha repuntado un 13,9 % sobre el primero. Tras tres trimestres sin el crédito fiscal federal, la cuota de mercado de los eléctricos ha pasado del 10 % del tercer trimestre de 2025 al 5,4 % del primer trimestre del año en curso.
Con todo, el parque móvil eléctrico estadounidense alcanza ya 6,7 millones de unidades, el triple que en 2021. Esa inercia convive con un problema estructural: el acceso de los inquilinos a puntos de recarga. En este capítulo, California ha dado un paso al frente exigiendo que desde este año todas las plazas de aparcamiento asignadas en edificios plurifamiliares de nueva construcción sean ‘EV ready’, es decir, que cuenten con una estación de recarga completa por vivienda, y que una cuarta parte disponga de cargadores de nivel 2 instalados. Ciudades como Seattle, Chicago, Atlanta o Austin también han desarrollado normativas propias, mientras que grandes mercados como Dallas, Houston, Phoenix o Las Vegas siguen sin regulación.
La brecha entre propietarios e inquilinos se agranda. El organismo local que supervisa el parque de viviendas señala que en Misisipi solo el 0,1 % de los alojamientos de alquiler cuenta con acceso a carga; en Dakota del Norte, el 0,4 %; en Alaska, el 0,6 %, y en Oklahoma apenas el 1,1 %. La paradoja de Oklahoma se completa: lidera la compra de eléctricos pero sus vecinos que viven de alquiler encuentran dificultades casi tan severas como las del Deep South.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: Oklahoma ha registrado un crecimiento cercano al 500 % en las matriculaciones de vehículos eléctricos durante los últimos cinco años, según los datos del análisis.
- Consejo práctico: Si viajas a Estados Unidos y alquilas un coche eléctrico, revisa de antemano la cobertura de cargadores en tu alojamiento; las diferencias entre estados y entre zonas urbanas y rurales son enormes.
- Así te afecta: El ejemplo de Oklahoma demuestra que la electrificación no depende solo de los incentivos gubernamentales, sino también del precio de la electricidad y de la disposición del consumidor, una lección relevante para el mercado europeo y para los conductores españoles que observan con atención el ritmo de implantación del coche eléctrico.

