Dune: La última locura de Rezvani Motors para volar sobre la arena del desierto

Si un Huracán Sterrato o un 911 Dakar te parecen demasiado 'blanditos' para tus aventuras fuera del asfalto, los chicos de Rezvani Motors tienen la solución con este Dune, una criatura de la que solo fabricarán siete unidades... nada baratas.

Rezvani Motors vuelve a irrumpir en escena con una propuesta que parece salida de un universo paralelo donde los superdeportivos no temen ensuciarse. La firma californiana, conocida por sus creaciones tan extremas que podrían encajar en películas como Mad Max, presenta este Rezvani Dune, un deportivo off‑road que la compañía define como una categoría completamente nueva. Aunque esa afirmación suene más a marketing que a revolución, el vehículo impresiona desde el primer vistazo. Su silueta recuerda a un Lamborghini Huracán Sterrato llevado al límite, una reinterpretación radical de un modelo ya desaparecido que aquí renace con una ambición distinta: conquistar terrenos que el italiano jamás habría imaginado. La producción estará limitada a solo siete unidades, lo que convierte cada ejemplar en una pieza casi artesanal. Bajo su carrocería de fibra de carbono se esconde el conocido V10 atmosférico de 5.2 litros, ahora llevado hasta los 810 CV y 1.065 Nm de par, cifras enviadas a las cuatro ruedas mediante una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades.

Para digerir semejante potencia, Rezvani Motors ha recurrido a los especialistas de VF Engineering, responsables tanto del sistema de sobrealimentación como de los refuerzos necesarios en la transmisión y el sistema de tracción. También han intervenido en la suspensión, que ha sido profundamente revisada para transformar el Huracán en un vehículo capaz de afrontar desde asfalto hasta dunas de arena. Es aquí donde el Dune se distancia realmente del Sterrato y de cualquier otro superdeportivo con aspiraciones off‑road. La compañía de California asegura que la suspensión es completamente nueva, añadiendo 115 milímetros de altura que pueden llegar a 152 milímetros con neumáticos todoterreno montados sobre llantas de 20 pulgadas. Gracias a este conjunto, el Rezvani Dune presume de una altura libre al suelo de 280 milímetros, con un ángulo de ataque de 25 grados y uno de salida de 35 grados, cifras más propias de un todoterreno serio que de un deportivo de motor central.

Rezvani solo construirá siete unidades de este Dune que ya se pueden reservar con 1.500 dólares

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El chasis también ha sido modificado en profundidad para soportar la altura extra, el mayor diámetro de las ruedas y la potencia adicional. Visualmente, el resultado es tan llamativo como contundente: pasos de rueda ensanchados, un frontal completamente rediseñado, una silueta elevada que transforma por completo la presencia del vehículo y unos neumáticos que lo acercan más a un coche de carreras de Baja que a un superdeportivo italiano de lujo. Las imágenes difundidas por la marca no dejan claro si se trata de un prototipo real o de recreaciones digitales, pero las proporciones funcionan y transmiten una presencia contundente. El interior, sin embargo, revela el origen del coche: ese habitáculo es prácticamente idéntico al de un Huracán, con la misma disposición de mandos y la misma atmósfera, aunque con emblemas de Rezvani sustituyendo al toro de Sant’Agata Bolognese.

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Las reservas del Rezvani Dune ya están abiertas mediante un depósito reembolsable de 1.500 dólares (unos 1.300 euros), una cantidad simbólica si se compara con lo que probablemente costará cada una de las siete unidades que serán construidas de forma totalmente artesanal. Rezvani no es la primera marca en imaginar un deportivo que no le tema a la tierra —ahí están el Lamborghini Huracán Sterrato, el Porsche 911 Dakar o las propuestas de Singer Vehicle Design y Marc Philipp Gemballa—, pero sí es una de las que lleva el concepto más lejos en términos de ambición estética y técnica. El Dune promete ser tan rápido sobre el asfalto como sobre la arena del desierto, una criatura que mezcla potencia descomunal, diseño extremo y una reinterpretación tan radical que obliga a mirarla dos veces.