El noveno puesto de Alonso en Zandvoort esconde un problema mayor: el motor Honda no ha corregido la manejabilidad. El mejor resultado de la temporada para Aston Martin no debe leerse como un punto de inflexión. La nueva especificación de la unidad de potencia recupera los problemas de driveability y sincronización del cambio que el equipo creía superados. La lectura del paddock es otra.
El nuevo motor Honda revive los problemas del motor antiguo
Alonso fue el piloto más lento en recta en el trazado neerlandés. Remontó nueve posiciones hasta el noveno puesto, pero lo hizo a base de gestión de carrera y de una mejora aerodinámica que sí se percibe en curva. El propulsor, en cambio, no entregó el salto que se esperaba. El asturiano lo resumió sin paños calientes: ‘Hemos vuelto a la casilla de salida con este motor’.
El diagnóstico técnico no es nuevo. El primer propulsor Honda de la temporada arrastraba dos problemas serios: una manejabilidad tosca y un cambio de marchas que entraba de forma aleatoria, desincronizado. Aston Martin y el fabricante japonés lograron pulir ese comportamiento. Pero la nueva especificación ha recuperado exactamente esos vicios. Alonso reconoció tras la carrera que no tienen ‘esa manejabilidad, ese cambio de marchas, todo lo que habíamos mejorado con el primer motor’.
La ecuación Alonso motor Honda vuelve a la casilla de salida. La cifra clave es de 30 caballos prometidos en la nueva unidad de potencia. En Zandvoort solo estuvieron habilitados alrededor de 15, según el relato recogido por la fuente original, por precaución. Queda, por tanto, un margen de potencia guardado. Pero ese margen no sirve de nada si la entrega llega tarde, si el cambio falla o si el monoplaza sigue siendo el peor en recta. Ese es el matiz industrial.
Aerodinámica frente a motor: la corrección de Lobato
Hay una versión alternativa, y conviene ponerla sobre la mesa. Antonio Lobato, comentarista de DAZN, matizó en la retransmisión según recogía la fuente original que el problema no es solo del motor: el Aston Martin sigue siendo lento en aerodinámica y, en curva, el coche era el peor o el segundo peor. La mejora aerodinámica que muchos ven no es suficiente para compensar un monoplaza que cede demasiado en zonas rápidas.
Aquí aparece la pregunta incómoda: ¿cuánto del problema corresponde al motor y cuánto al chasis? Si el coche pierde en recta y también en curva, no estamos ante un fallo único de propulsor. Estamos ante un proyecto que aún no ha encontrado su ventana de funcionamiento completa. Alonso, con el noveno puesto, extrajo más de lo que el paquete ofrecía. Y eso, en términos de telemetría, es una señal de piloto, no de coche.
El mejor resultado del año no cambia el diagnóstico: el motor nuevo no ha resuelto la manejabilidad y Aston Martin sigue cediendo en curva.
La lectura del paddock es clara: Aston Martin no puede permitirse llegar a cada cita condicionado por un motor que no entrega su potencial completo. Las dos o tres carreras que el equipo se da para optimizar la nueva especificación son, en realidad, un margen de confianza. Si el cambio y la manejabilidad no se estabilizan antes del final de temporada, el proyecto de 2026 quedará hipotecado.
Monza como termómetro y el margen escondido de Honda
El próximo Gran Premio de Italia convierte el problema en un examen. Monza es el templo de la velocidad, un circuito donde el motor pesa más que en cualquier otra cita del calendario y donde la aerodinámica se descarga al mínimo. Si Honda no libera esos caballos extra y no corrige la manejabilidad, Alonso y Aston Martin se enfrentan a un domingo de sufrimiento previsible.
Pero hay un matiz que invita a la cautela. La nueva especificación tiene potencia guardada, y los problemas de cambio y manejabilidad ya se solucionaron antes con el primer motor. El precedente existe: el equipo tardó varias carreras en pulir la entrega, y al final la unidad funcionó lo bastante como para no penalizar el resultado. El margen de mejora existe; la cuestión es si llega antes de que el campeonato se escape del todo.
En términos comparativos, quienes han introducido especificaciones nuevas esta temporada han atravesado fases de adaptación similares. Pero ningún equipo puede permitirse que la unidad de potencia siga siendo el peor motor en recta. Y en Zandvoort lo fue. Ese dato, más que el noveno puesto, define el estado real del proyecto Aston Martin-Honda.
La próxima cita en Monza medirá cuánto de lo visto en Países Bajos era precaución y cuánto es déficit estructural. Si Alonso vuelve a estar entre los más lentos en recta, el diagnóstico dejará de ser provisional. Si, por el contrario, la unidad responde al desbloquear la potencia completa, la lectura de Zandvoort quedará como un peaje de adaptación. El tiempo corre, y en Fórmula 1 no hay casilla de salida que valga sin un motor a la altura.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: La nueva especificación Honda solo liberó alrededor de 15 CV de los 30 previstos en Zandvoort, con Alonso como el piloto más lento en recta.
- El rumor: En el paddock se lee la precaución de Honda como una decisión deliberada para no arriesgar fiabilidad antes de Monza. Sin confirmación oficial.
- Veredicto Motor16: El noveno puesto de Alonso maquilla un problema de fondo: si la manejabilidad no se estabiliza, el proyecto de 2026 quedará lastrado por su unidad de potencia.

