El coche eléctrico de Dreame se queda en humo antes de tocar asfalto. La compañía china de aspiradores y robots de limpieza ha abandonado el proyecto que debía convertirla en fabricante de hiperdeportivos, ese que prometía una potencia de 1.900 CV, una aceleración de 0 a 100 km/h en 0,9 segundos y una velocidad máxima de 560 km/h.
La división automovilística bautizada como Starry Sky llegó a contar con más de mil empleados, un evento de marca en San Francisco y presentación en el CES de Las Vegas. Pero al final no hubo serie, ni plataforma real, ni producción.
Un hipercoche de cifras extremas
El primer anuncio dejó un regusto de irrealidad. El modelo Nebula Next 01 Jet Edition se presentó como un eléctrico de 1.900 CV asistido por dos cohetes, con una densidad energética de 450 Wh/kg en su batería de estado sólido y una autonomía CLTC superior a 550 kilómetros.
Las cifras comunicadas parecían sacadas de un videojuego. Para hacerse una idea, un hiperdeportivo eléctrico de producción reciente rara vez anuncia velocidades punta cercanas a los 560 km/h, y la aceleración de 0,9 segundos no se corresponde con los tiempos que consiguen los modelos matriculables más radicales.
- Potencia declarada: 1.900 CV eléctricos.
- Aceleración anunciada: 0 a 100 km/h en 0,9 segundos.
- Velocidad punta: 560 km/h con más de 100 kN de empuje.
La propuesta visual era evidente: un heredero lejano del Bugatti, con una carrocería tan exagerada como los datos técnicos. De hecho, el primer render parecía un calco descarado de la firma francesa, lo que alimentó el apodo de ‘Bugatti de Temu’.
El primer anuncio era efectista, pero el proyecto se desmontó cuando tocó comprobar si había una plataforma real detrás.
Del anuncio al desmontaje
Las cifras eran espectaculares, pero el proyecto no resistió el escrutinio. Según informaciones procedentes de China y recogidas por la prensa especializada, el prototipo mostrado era una maqueta creada por una empresa de modelismo, sin plataforma real.
La lógica era más propia de una startup tecnológica que de un fabricante de automóviles: presentar un producto rompedor, captar inversión y cerrar acuerdos de producción. Pero el camino de Dreame se topó con un muro.
La compañía utilizaba promesas salariales muy elevadas para atraer talento. Y las autoridades chinas intervinieron para investigar el destino de ciertas inversiones. Lo que encontraron no gustó y el proyecto empezó a desmontarse.
Con ese escenario, la promesa de un coche eléctrico de más de 500 km/h se quedó en un artefacto narrativo. La intervención de las autoridades chinas fue el golpe definitivo para un proyecto que ya arrastraba dudas sobre su base industrial.
En paralelo, la marca mantuvo una comunicación intensa. El prototipo recorría eventos y generaba titulares, pero no se conocía ninguna fábrica, ningún plan de homologación ni un socio logístico que respaldara la producción. Eso ya era una señal.

Qué lectura deja para el mercado
La vuelta al negocio original de la electrónica de consumo fue rápida. De los más de mil empleados de la división automovilística apenas quedan unas docenas en nómina, dedicados a deshacer el camino andado.
El caso de Dreame no es un dato más de matriculaciones, pero sí una advertencia para el ecosistema de los eléctricos de altas prestaciones: no todo anuncio de hipercoche con batería de estado sólido y cohetes es una realidad industrial.
En un mercado donde los fabricantes tradicionales pelean por rentabilizar cada plataforma eléctrica, la idea de que una marca de aspiradores pueda saltar de cero a un hiperdeportivo de 500 km/h es, como mínimo, optimista.
Para el comprador, la lección es clara: conviene distinguir entre un prototipo de salón y un coche que puede pedirse con ficha técnica y red comercial. La confianza no se construye con renders.
El sector de los hiperdeportivos eléctricos exige datos, seguridad y refrigeración. Llevar una batería de estado sólido a un coche de calle no se resuelve con un vídeo de presentación. Por eso, los proyectos serios se cuentan con los dedos de una mano.
La retirada de Dreame no cambiará las matriculaciones que se publicarán en los próximos cierres mensuales, pero recuerda que el ruido mediático no equivale a producto real.
El desenlace confirma que la viabilidad no se mide en cifras imposibles. Se mide en plataformas, homologaciones, red de suministro y compromisos industriales.
📊 Claves de la noticia
- Cifras a tener en cuenta: 1.900 CV anunciados; 0 a 100 km/h en 0,9 segundos; 560 km/h de velocidad máxima; más de mil empleados reducidos a unas decenas.
- Cómo te afecta: El adiós de Dreame no cambia la oferta de coches eléctricos a la venta, pero refuerza la necesidad de desconfiar de anuncios sin plataforma real y de comprobar siempre quién respalda cada proyecto.
- También debes saber: El escrutinio de las autoridades chinas aceleró el cierre y devolvió a la compañía a su núcleo de negocio de electrónica de consumo.

