Lo que debía ser una transición hacia un escenario más seguro en nuestras carreteras se ha topado con una realidad que cuestiona de nuevo las decisiones tomadas por la DGT. Las últimas cifras extraídas esta Semana Santa de 2026 son, cuanto menos, preocupantes.
La baliza V-16 vuelve a estar en el centro de la polémica. El objetivo de su implantación era evitar que los conductores tuvieran que caminar por la calzada para señalizar una avería, reduciendo el riesgo de ser atropellados. Sin embargo, los números de este año indican que algo no funciona.
3El conflicto con la DGT llega a los tribunales
Por si los malos datos de siniestralidad no fueran suficientes, a la DGT se le ha abierto un frente judicial que podría cambiarlo todo. Una empresa especializada en recursos de multas ha decidido llevar la obligatoriedad de la baliza V-16 ante los tribunales. Lo que sostienen los abogados es que la forma en la que se ha impuesto este dispositivo es ilegal y vulnera varios principios fundamentales que te afectan como ciudadano y consumidor.
La demanda se ha presentado en Madrid, pero los abogados quieren que el caso llegue hasta Europa. Uno de los puntos más interesantes de esta batalla legal es el principio de confianza legítima. Resulta que el propio Ministro del Interior anunció en su momento que habría un periodo de adaptación largo y flexible para que todos pudiéramos acostumbrarnos al cambio. Pero, según la demanda, ese compromiso no se ha respetado, creando una confusión que perjudica al conductor.
Pero hay algo todavía más técnico y grave que podría anular la normativa. Al parecer, cualquier norma que regule un producto técnico de este tipo debe ser comunicada antes a la Comisión Europea. Si España no hizo este trámite antes de obligarnos a todos a comprar y usar la baliza, todo el sistema podría carecer de validez jurídica. Esto significa que la base sobre la que se apoya la obligación de llevar este dispositivo en tu coche podría desmoronarse en los próximos meses si los jueces les dan la razón.


