Miles de conductores tienen la sensación de que cada vez que salen a la carretera, la DGT ha puesto una señal nueva, una nueva prohibición o una zona a la que ya no puedes entrar. Parece que el coche particular se ha convertido en el enemigo público número uno para las administraciones.
¿Hay de verdad una guerra personal contra el conductor privado? Vamos a analizar por qué el escenario está cambiando tanto y qué es lo que nos espera en los próximos meses, porque esto no ha hecho más que empezar.
1La DGT dice que somos demasiados
Hasta ahora nos han dicho que el problema era la contaminación. Hablaban de etiquetas ambientales, de gases de escape y de la calidad del aire en las grandes ciudades. Sin embargo, el discurso está girando hacia algo distinto. Ya no solo se trata de si tu coche echa mucho o poco humo por el tubo de escape. Ahora el problema es, según la DGT, que hay demasiados coches.
Si vives en una gran capital, ya estás acostumbrado a las restricciones de las Zonas de Bajas Emisiones. Pero lo que está pasando ahora es que este modelo se está exportando a lugares donde antes nunca habrías imaginado problemas de tráfico.
El ejemplo más claro lo tienes en las islas y zonas de gran afluencia turística. ¿Te imaginas ir a Tenerife o a Ibiza y que no te dejen circular con un coche de alquiler? Pues es lo que está empezando a pasar. Lugares emblemáticos como el Parque Rural de Anaga ya han puesto límites. Han prohibido el acceso a coches de alquiler y excursiones organizadas porque el entorno no puede más. Hay colapsos constantes, no hay sitio donde aparcar y los vecinos están desesperados porque no pueden ni salir de sus casas.
En Ibiza, por ejemplo, la situación es todavía más extrema. En verano, la población se duplica y el número de vehículos es insostenible. Por eso han decidido poner un cupo máximo de coches que pueden circular al día. Si quieres moverte por allí con tu coche, te tienes que registrar y pagar una tasa para circular. No importa si tu coche es eléctrico o un viejo diésel; si el cupo está lleno, no pasas.


