El estudio de Carole Nash revela: el 88% de los motoristas mejora su bienestar mental montando en moto

La aseguradora británica Carole Nash ha encuestado a cientos de motoristas: el 37% se siente más tranquilo tras una ruta y el 31% logra despejar la mente de preocupaciones. La moto se consolida como herramienta de bienestar emocional, aunque nunca sustituye la ayuda profesional c

Ocho de cada diez motoristas lo intuían, y un estudio de Carole Nash lo confirma: el 88% mejora su bienestar mental al subirse a la moto. La aseguradora británica ha puesto cifras a una sensación compartida por miles de usuarios. Y es que la moto despeja, calma y, en muchos casos, funciona como una válvula de escape.

Los números del estudio: tranquilidad y mente despejada

Según la encuesta, el 37% de los motoristas se siente más tranquilo después de una ruta. Un 31% explica que montar en moto le ayuda a despejar la mente de preocupaciones, mientras que un 20% afirma que reduce activamente sus niveles de estrés. Son cifras que cualquier aficionado reconoce.

El estudio va más allá de lo individual: el componente social de la moto también suma puntos al bienestar. Las rutas compartidas, los grupos y las concentraciones crean comunidad y combaten el aislamiento, un factor que, según los investigadores, merece más atención. Cientos de motoristas participaron en la encuesta, y sus respuestas dibujan una imagen clara: la moto une y reconforta.

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Por qué la moto actúa como una terapia sobre ruedas

Cuando conduces, la atención se fija en la carretera, el tráfico y tu propio cuerpo. Esa concentración deja poco espacio para las preocupaciones. Muchos motoristas describen la sensación de estar plenamente presentes, casi como una meditación en movimiento.

La parte física también pesa: el aire, el ruido del motor, el movimiento de la máquina. Uno de los encuestados confesó que, tras una salida corta, se sentía ‘como una persona completamente diferente’. Otros comparan la moto con un botón de reseteo para días complicados. La sensación física el aire, la temperatura, las vibraciones… todo contribuye a un estado de calma difícil de conseguir en un coche.

Una percepción que trasciende la anécdota

Lo que antes era un tópico en las quedadas moteras empieza a tener respaldo estadístico. El informe de Carole Nash, presentado coincidiendo con la Semana de la Concienciación sobre la Salud Mental en Reino Unido, recoge testimonios que conectan la moto con una mejora real del estado de ánimo.

No es la primera vez que se habla del poder terapéutico de las dos ruedas. Ya en 2020, un estudio de la Universidad de Semmelweis apuntaba que montar en moto reduce los niveles de cortisol. Pero esta nueva encuesta, centrada en la percepción directa de los usuarios, refuerza la idea de que la moto puede ser una herramienta complementaria para el autocuidado emocional.

Eso sí, los expertos insisten: la moto no sustituye una terapia profesional. Pero sí puede ser un recurso diario para muchos. Y si además permite crear vínculos con otros aficionados, el beneficio se multiplica.

Tu Mecánico de Confianza

  • Un dato curioso: En países como Suecia ya existen programas que utilizan salidas en moto como apoyo a pacientes con ansiedad leve. La llamada ‘mototerapia’ busca precisamente eso: combinar concentración y contacto con el entorno.
  • Recomendación del mecánico: Si sales a rodar para despejarte, revisa siempre el estado de los neumáticos y el nivel de aceite. Y evita coger la moto si estás emocionalmente muy alterado: la conducción exige atención plena y un estado anímico estable para garantizar tu seguridad.