El precio de los carburantes sigue siendo una gran preocupación para los conductores, especialmente para quienes utilizan el coche a diario. Muchos buscan gasolineras baratas o estudian cambiar de vehículo. Sin embargo, existe una vía más sencilla para reducir el gasto: cambiar ciertos hábitos al volante. Según la DGT, una conducción eficiente puede marcar una diferencia enorme en el bolsillo.
No se trata de conducir más despacio sin sentido ni de renunciar a la comodidad. Se trata de adoptar pequeñas rutinas que, sumadas, reducen el consumo hasta poder ahorrar alrededor de 500 €/año en gasolina. El estilo de conducción, el mantenimiento del coche y la planificación de los trayectos influyen en el gasto en combustible. Tenerlo en cuenta no solo ahorra dinero, también reduce averías y alarga la vida útil del vehículo.
1Mantener el coche en buen estado es el primer ahorro
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que ningún truco funciona si el vehículo no está correctamente mantenido. Un coche con filtros sucios, aceite degradado o bujías en mal estado necesita más energía para funcionar y, por tanto, consume más combustible. Por eso, una puesta a punto anual no debe verse como un gasto, sino como una inversión.
Uno de los puntos importantes está en los neumáticos. Circular con una presión inferior a la recomendada incrementa la resistencia, lo que obliga al motor a trabajar más. Ello se traduce en más consumo, sobre todo en trayectos largos. Además, llevar la presión correcta mejora la seguridad y evita un desgaste prematuro. La DGT recomienda apostar por neumáticos de baja resistencia a la rodadura, capaces de reducir aún más el gasto.

