Es todo un secreto a voces que Carlex Design nunca ha sido un preparador convencional. Mientras otros especialistas se obsesionan con añadir más músculo visual a sus creaciones a base de kits para la carrocería, alerones imposibles y llantas que parecen salidas de un videojuego, esta artesanal compañía polaca lleva años recorriendo un camino distinto: el de convertir coches en piezas de artesanía. Su última creación, el Mercedes-Benz G-Stallion, es quizá el ejemplo más extremo de esa filosofía. Y también el más ambicioso, porque Carlex está convencida de que esta criatura, única en el mundo, vale 3 millones de euros. Esa es la cifra con la que intentará seducir a algún coleccionista en la Exposición Internacional de Caza y Equitación de Abu Dabi. Y ten por seguro que lo hará.
El precio, desde luego, no es casual. El G-Stallion confeccionado por Carlex Design es el resultado de miles de horas de trabajo artesanal, especialmente en un elemento que normalmente pasa desapercibido en la inmensa mayoría de las modificaciones: el techo. Lo que comenzó como una simple lámina de aluminio terminó convertido en un panel escultórico moldeado a mano con herramientas tradicionales y moldes de madera. Cuando la forma definitiva estuvo lista, entraron en escena los artistas de la compañía polaca, que dedicaron más de 3.000 horas exclusivamente a pintar y grabar cada detalle. Negro, plata y oro se combinan en un diseño que gira alrededor de la figura de un caballo, rodeado de patrones minuciosos e intrincados que parecen sacados de una pieza de orfebrería. Es casi irónico que semejante obra quede en la parte del vehículo que menos se ve, pero así es Carlex Design: si algo puede convertirse en arte, lo hará, aunque solo lo aprecie el propietario desde una escalera.
Carlex Design se ha especializado en crear Clase G únicos e irrepetibles
El resto del exterior tampoco se queda atrás. El G-Stallion ha sido equipado con un completo kit de carrocería que ensancha los pasos de rueda y aporta unas nuevas formas a los parachoques delantero y trasero, todo ello decorado con franjas y logotipos personalizados para la ocasión. Claramente no se trata del Mercedes-Benz Clase G más discreto con el que nos hemos topado, ni tampoco pretende serlo. Es un automóvil que busca llamar la atención incluso antes de que alguien descubra lo que esconde en lo más alto.

Y por si todo esto no fuera suficiente, luego está el interior, un espacio que los artesanos de Carlex Design han transformado con la misma dedicación. El habitáculo está tapizado por completo en suave cuero teñido en color granate, desde los asientos hasta el salpicadero, pasando por el volante, la consola central… Las superficies vestidas en tejido Alcantara se extienden incluso al portón trasero, y los detalles metálicos —hebillas, inserciones, adornos y demás— aportan una sensación de lujo artesanal que no se encuentra en ningún otro Mercedes-Benz Clase G. Muchas de esas piezas han sido grabadas a mano, siguiendo el mismo lenguaje artístico que luce el exterior de este G-Stallion.
La gran incógnita es si alguien estará dispuesto a pagar esos 3 millones de euros por un Mercedes-Benz Clase G convertido en un auténtico lienzo. Carlex Design ha elegido Abu Dabi por una razón: si existe un lugar donde un Clase G pintado a mano puede encontrar comprador, es allí. En un mercado donde la exclusividad es casi una forma de vida, el G-Stallion podría convertirse en la próxima joya del garaje privado de algún jeque del petróleo.
Cinco claves del G-Stallion
– Artesanía extrema con más de 3.000 horas dedicadas al techo.
– Diseño único con pintura y grabados a mano.
– Kit de carrocería exclusivo y estética personalizada.
– Interior artesanal en cuero granate y Alcantara.
– Precio de 3 millones y búsqueda de comprador en Abu Dabi.
Fotos: Carlex Design




















