Crisis Ferrari F1: apodan ‘Napoleón’ al jefe de equipo y señalan a Hamilton por los resultados

El podcast Terruzzi Racconta describe un ambiente interno pésimo y señala al jefe de equipo por su mando absoluto. Kimi Antonelli ya tiene 101 puntos de renta sobre Hamilton con el tramo final del campeonato en juego.

La crisis de Ferrari en la F1 ya no se mide en puntos: se mide en nombres propios dentro de Maranello.

Hace seis semanas, Lewis Hamilton rompía su maleficio de rojo ganando en Barcelona y Charles Leclerc repetía primer puesto en Silverstone. El relato era otro. Hoy, Kimi Antonelli les pasa por encima con 101 puntos de renta sobre el heptacampeón y 81 sobre su propio compañero de equipo en Mercedes, George Russell.

El matiz ordena el resto: Russell no es un rival de Ferrari, es el segundo coche de Mercedes. Que esté por delante de Hamilton en la tabla explica mejor el estado del proyecto rojo que cualquier análisis de despacho.

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De dos victorias de verano a un coche que no ha dado el paso

El diagnóstico no es nuevo, pero ya tiene números. El monoplaza rojo no ha encontrado el salto de desarrollo que sí ha aparecido en Mercedes, arrastra problemas de fiabilidad en momentos clave de carrera y ha dejado de crecer en la ventana de neumáticos que decide las carreras largas. Sin coche, cualquier discusión sobre pilotos es decorativa.

Encima, la gestión de los pilotos estalló entre Austria e Italia. Monza fue el resumen: una vuelta que apartó a Hamilton del triunfo por la cerrada de Leclerc y el accidente posterior del monegasco. Dos coches rojos y una pelea interna que costó puntos a los dos.

Ferrari acumula desde 2007 sin el título de pilotos, según recoge el palmarés de la Scuderia. La afición celebra los triunfos de Antonelli, sí, pero no se quita el rojo. Esa doble condición, exigencia máxima y paciencia cero, es el marco en el que hay que leer todo lo que sale de Italia.

Cuando un equipo discute su liderazgo en público, el problema ya no es el liderazgo: es que no quedan resultados con los que defenderlo.

El apodo de ‘Napoleón’ y el despacho que dejó de cruzar palabra con Vasseur

Ferrari Hamilton 2026

La prensa italiana es la que mejor conoce Maranello y también la que antes la señala. El podcast Terruzzi Racconta, dirigido por Giorgio Terruzzi, periodista del Corriere della Sera, medio históricamente pegado a los despachos de la Gestione Sportiva, describe un ambiente interno pésimo y apunta directamente a Fred Vasseur. Al francés se le ha bautizado como ‘Napoleón’ por un mando absoluto, casi arrogante.

El mote es lo de menos. El dato que importa es otro: Vasseur habría perdido toda relación con Benedetto Vigna, consejero delegado de la marca. Un jefe de equipo sin línea directa con el primer ejecutivo del grupo es un jefe de equipo con el mandato en revisión.

Con la puerta abierta, salen los candidatos. Unos insisten en Christian Horner, todavía sin estructura tras su salida de Red Bull. Otros apuntan a Coletta, actual director del programa de resistencia. Ninguno de los dos sería una apuesta inocua: uno llegaría con su propio método y el otro, con un modelo de gestión pensado para equipos de fondo.

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Hamilton salió al paso de parte de esas informaciones. ‘He visto algunas de estas historias y lo tengo que aclarar: nunca he pedido que alguien del equipo sea reemplazado’, escribió en sus redes. ‘Todo el equipo trabaja duro todos los días y nos mueve la motivación’.

La respuesta tiene un porqué. El Corriere ha señalado que el británico habría perdido apoyos en puestos clave del equipo y que su relación con Vasseur ya no es la del principio. En un campeonato decidido por ingenieros, eso pesa tanto como una décima de aerodinámica mal entendida.

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Lo que el apodo tapa: el patrón de 2025 y la sombra de Todt

No es un caso aislado. Ya en 2025 se puso a Vasseur en la picota y el equipo respondió con continuidad. La diferencia es que ahora la crítica no llega sola: llega con Antonelli escapado y con un coche que, mes a mes, se queda donde estaba.

La comparación histórica obliga. Jean Todt dirigió Maranello con el mismo puño absoluto entre 1993 y 2007, con un triángulo de poder que concentraba la decisión y con idénticos rumores de despacho. Lo que cambió no fue el estilo: fueron los títulos. Cuando arrancó la racha de victorias en el año 2000, la mano dura pasó a llamarse método. Sin resultados, el mismo método se llama Napoleón.

En el extremo opuesto está Mercedes, que sostiene a Toto Wolff desde hace más de una década con una arquitectura de poder parecida. La lección incomoda en Maranello: el problema no es que haya un jefe con demasiado mando, sino que no haya resultados que lo legitimen. Y ahí aparece la gobernanza. La relación rota entre Vasseur y Vigna no es un asunto de vestuario, es una pelea entre el responsable deportivo y la cúpula corporativa por el control del presupuesto y de la hoja de ruta técnica. Con John Elkann como jefe máximo y Leclerc como piloto preferido por la grada, conviven tres polos de legitimidad en la misma fábrica.

Esta redacción entiende que el reloj de verdad no es el de 2026. El reglamento de 2027, con unidades de potencia nuevas y aerodinámica activa, es un reinicio, y los equipos que lo ganen lo habrán ensayado antes en los despachos. Una reestructuración de liderazgo decidida al final de esta temporada condiciona la especificación definitiva del coche de 2027. Ese, y no el apodo, es el coste real de la guerra.

Análisis de Impacto

  • El dato: 101 puntos separan a Hamilton de Antonelli y el coche rojo no ha recortado distancia con Mercedes en el tramo central del campeonato.
  • El rumor: Horner y Coletta suenan como relevo de Vasseur y la prensa italiana sostiene que Hamilton ha perdido aliados internos. Sin confirmación oficial.
  • El veredicto: el problema de Ferrari es de gobernanza antes que de banquillo, y la decisión que se tome antes de cerrar el coche de 2027 valdrá más que cualquier discurso.