El laboratorio de crash test del Centro de Seguridad de Volvo Cars, ubicado en Gotemburgo (Suecia), ha alcanzado un hito significativo: más de 10.000 pruebas de choque a escala real desde que el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia lo inauguró oficialmente el 29 de marzo de 2000. A lo largo de más de 25 años, la instalación ha mantenido una actividad media de 450 impactos al año.
El centro dispone de dos pistas de ensayo de 154 y 108 metros, una de ellas móvil y capaz de girar hasta 90 grados. Esta característica permite recrear colisiones entre vehículos en prácticamente cualquier ángulo y velocidad. La infraestructura incluye además una barrera de impacto de 850 toneladas y múltiples configuraciones para simular choques frontales, laterales, traseros o en ángulo.
El sistema de propulsión acelera los vehículos con precisión milimétrica hasta el punto exacto de impacto. Decenas de cámaras de alta velocidad, capaces de captar hasta 3.000 imágenes por segundo, registran cada ensayo para su posterior análisis.
Más de 100 crash tests o pruebas de choque por modelo
Los requisitos de organismos independientes como Euro NCAP o el IIHS norteamericano representan solo una parte del trabajo que se lleva a cabo en este laboratorio de crash test. Volvo Cars complementa esos estándares con programas de ensayo propios, y cada nuevo modelo se somete a entre 100 y 120 pruebas de choque a lo largo de su desarrollo, combinadas con simulaciones virtuales avanzadas.

En el exterior del centro existe una área específica para pruebas dinámicas como vuelcos y escenarios de salida de vía, en los que los vehículos se lanzan contra objetos como postes a alta velocidad. Estas instalaciones se emplean también en colaboración con servicios de emergencia, que pueden entrenar en condiciones reales para perfeccionar sus técnicas de rescate.
Ensayos basados en accidentes reales
Más allá de los protocolos estandarizados, Volvo Cars desarrolla métodos de ensayo propios a partir de accidentes reales. El nuevo Volvo EX60, por ejemplo, ha sido sometido a situaciones que reflejan escenarios habituales en carretera, como salidas de vía e impactos contra objetos sólidos, en un entorno real al aire libre.
Åsa Haglund, directora del Centro de Seguridad de Volvo, explica: «Esta prueba reproduce lo que ocurre cuando un vehículo abandona la calzada y colisiona contra un objeto sólido estrecho, como un árbol. Para replicar escenarios reales de alta complejidad, desarrollamos nuestros propios ensayos de choque, que superan ampliamente los requisitos de cualquier protocolo de prueba estandarizado.»
La marca sueca de capital chino asegura que el objetivo último de toda esta actividad es avanzar hacia un futuro en el que nadie resulte muerto o gravemente herido en un Volvo nuevo. En un contexto de electrificación creciente, el centro continúa evolucionando para afrontar nuevos retos, como la integración de baterías de alto voltaje y las nuevas arquitecturas de vehículo eléctrico.

Las claves del laboratorio de crash test de Volvo
- El laboratorio de crash test de Volvo en Gotemburgo (Suecia) fue inaugurado en marzo de 2000.
- Ha superado los 10.000 crash tests o pruebas de choque a escala real, con una media de 450 impactos al año.
- Dispone de dos pistas de ensayo (154 y 108 m) y una barrera de impacto de 850 toneladas.
- Cada nuevo modelo Volvo se somete a entre 100 y 120 pruebas de choque físicas durante su desarrollo.
- El centro desarrolla ensayos propios basados en accidentes reales, más exigentes que los protocolos homologados.
- Las instalaciones también se usan para entrenar a equipos de rescate en técnicas de salvamento en condiciones reales.








