Durante años, el uso del cinturón de seguridad ha tenido excepciones para determinados profesionales. Taxistas, repartidores e incluso profesores de autoescuela podían, en determinados entornos urbanos, circular sin abrocharse este sistema de seguridad. Pero en 2026, eso cambia por completo. La DGT elimina esta exención y obliga a todos los colectivos a llevar siempre el cinturón.
La medida, que entró en vigor el 2 de enero, supone uno de los cambios más relevantes del nuevo paquete normativo. No solo porque afecta a miles de conductores profesionales, sino porque refuerza el mensaje de que el cinturón no es negociable. Para la DGT no existen razones operativas suficientes para justificar una excepción que incrementa el riesgo en caso de colisión urbana.
5¿Qué cambia para taxistas y repartidores en el día a día?
Para los profesionales, la principal transformación será operativa. Muchos taxistas realizan decenas de servicios diarios con entradas y salidas constantes del vehículo. Los repartidores, especialmente en última milla, hacen trayectos breves con múltiples detenciones. Hasta ahora, muchos argumentaban que ponerse y quitarse el cinturón continuamente ralentizaba su trabajo.
Pero la nueva norma obliga a incorporar ese gesto como parte natural de la rutina, igual que arrancar, señalizar o comprobar espejos. A medio plazo, esta medida puede generar además un cambio cultural. Si quienes más horas pasan al volante usan siempre cinturón, también refuerzan un ejemplo para otros conductores. Y ese efecto pedagógico puede ser más importante de lo que parece.


