El Gobierno chino ha decidido retirar, a partir del 1 de enero de 2027, la exención fiscal que beneficiaba a los vehículos híbridos enchufables (PHEV, por sus siglas en inglés) y a los eléctricos de autonomía extendida (EREV). La medida, comunicada por los ministerios de Hacienda, Industria y Tecnología de la Información, golpea de lleno la estrategia con la que las marcas de la República Popular están conquistando el mercado europeo, donde ya dominan una de cada cuatro ventas de este segmento.
La decisión fiscal y sus cifras
Desde 2012, los PHEV disfrutaban de una ventaja fiscal que ahora desaparece. A partir de 2027, cualquier vehículo con motor de combustión entre 1.6 y 2.0 litros tributará entre 360 y 660 yuanes, lo que equivale a entre 43 y 79 euros según la región. El impuesto, que se aplicará tanto a coches nuevos como usados, supone un desembolso simbólico para el comprador, pero un mensaje contundente: los híbridos enchufables ya no necesitan el mismo respaldo que los eléctricos puros.
Los BEV y los de pila de combustible mantienen la exención. La justificación oficial es clara: los incentivos han cumplido su objetivo. En 2024, los enchufables alcanzaron una cuota del 41 % del mercado chino y su precio se equiparó al de los gasolina, según datos de Bloomberg NEF. Además, recuperar ese tributo aportará ingresos fiscales que, multiplicados por los millones de unidades vendidas, representan una fuente relevante para el Estado.
Eliminar la exención fiscal a los PHEV mientras se mantiene para los eléctricos puros no es solo un ajuste tributario: es un mensaje de que la tecnología enchufable híbrida ya ha cumplido su papel de puente, y ahora la presión se traslada a los mercados de exportación.
Las claves técnicas
- Qué es: La supresión de la exención del impuesto nacional sobre vehículos para PHEV y EREV desde el 1 de enero de 2027, manteniéndola para eléctricos puros.
- Qué impacto tiene: Aumenta el coste fiscal de los híbridos enchufables en China y redirige la presión comercial hacia las exportaciones, especialmente a Europa, donde estos modelos evitan los altos aranceles a los BEV.
- Dónde y cuándo llega: En toda China a partir del 1 de enero de 2027; su efecto se notará de inmediato en la oferta exportable de marcas como BYD, Chery u Omoda.
El asalto europeo a través del enchufe
Mientras en su mercado interno se les retira el apoyo, en Europa los PHEV chinos viven un momento dulce. Al eludir los aranceles del 17,8 % al 45,3 % que la UE impone a los eléctricos puros, se han convertido en la principal puerta de entrada para las marcas de la República Popular. El resultado: uno de cada cuatro híbridos enchufables vendidos en el continente ya es de origen chino.
En España, la hegemonía es aún más palpable. Durante el primer semestre de 2026, cinco de los diez PHEV más matriculados son de firmas chinas, con el BYD Atto 2 liderando con 6.532 unidades y el Seal U DM‑i en segunda posición con 6.025. Completan el top 10 el Ebro S700 del grupo Chery (2.641), el Omoda 7 (2.465) y el Omoda 9 (2.155). El Atto 2, además, es el PHEV más barato del mercado español, con un precio desde 20.940 euros con ayudas del Plan Auto+.
Lo que cambia para el conductor y para la industria
La decisión china obliga a sus marcas a acelerar la ofensiva exportadora. Con las ventas domésticas de enchufables cayendo un 13 % interanual en la primera mitad de 2026 (4,7 millones de unidades), los analistas prevén que las exportaciones chinas de vehículos alcancen los 10 millones en 2026, un 41 % más que el año anterior. Europa, con su apetito por híbridos asequibles, será el destino prioritario.
Para el comprador europeo, la paradoja es evidente: mientras en China se penalizan fiscalmente los PHEV, en nuestro mercado se convierten en la opción más competitiva de muchas marcas chinas, sorteando aranceles y ofreciendo precios agresivos. La eliminación del subsidio no frena la producción, sino que la redirige, lo que puede intensificar la llegada de modelos con etiqueta Cero o ECO a precios difíciles de igualar por los fabricantes europeos.

