BYD ha intentado en dos ocasiones convertirse en accionista de Renault. El objetivo: acceder a las plantas europeas del fabricante francés y, de paso, poner un pie en el mercado de los coches eléctricos sin aranceles. En ambos casos, la respuesta fue un no rotundo. Francia no quiere que un gigante chino tome el control de su marca insignia.
Los dos acercamientos que Francia rechazó
El primer intento se produjo en 2024. Renault ya estaba atado a Geely con la joint venture Horse, dedicada a motores de combustión e híbridos. La propuesta de BYD chocaba con ese acuerdo y fue descartada de inmediato. Además, ambas compañías comparten plantas en Brasil y Corea del Sur, y modelos como el Grand Koleos derivan de plataformas de Geely.
El segundo acercamiento llegó en otoño de 2025 y se gestó en en la reunión entre Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, y Jean-Dominique Senard, presidente del consejo de Renault. BYD ofrecía acceso a su tecnología eléctrica e híbrida a cambio de convertirse en accionista y usar las fábricas europeas del grupo francés. Pero, según fuentes cercanas recogidas por Les Echos, existía el deseo de tomar el control.
Por qué Renault dijo no
La estructura de propiedad de Renault hace casi imposible una toma de control foránea. El Estado francés mantiene el 15% del capital y, lo que es más determinante, el 30% de los derechos de voto. Cualquier operación que amenace la independencia de un emblema nacional despierta resistencias políticas inmediatas.
Además, Renault no necesita la tecnología de BYD. Es el segundo mayor vendedor de híbridos en Europa, solo por detrás de Toyota, y modelos como el R5 eléctrico están cosechando un éxito comercial notable. La marca trabaja en su propia plataforma eléctrica de nueva generación, la RGEV Medium 2.0, que debutará en 2028 con sistema de 800 voltios, una autonomía de hasta 750 kilómetros WLTP y tiempos de carga del 10 al 80% en 15 minutos.
Tampoco hay espacio en sus fábricas europeas. Las plantas de Renault en el viejo continente funcionan a plena capacidad, produciendo también para socios como Mitsubishi y Nissan, y próximamente para Ford. La sobrecapacidad no existe, así que no hay hueco para los coches de BYD.
En cuanto a las baterías, el punto fuerte de BYD, Renault ya tiene acuerdos con LG Energy Solution —su proveedor desde hace década y media—, Envision AESC, CATL y Verkor. Una diversificación que, de momento, está blindando su cadena de suministro.
La independencia tecnológica y el control accionarial son líneas rojas para Francia; cederlas sería abrir la puerta de Europa a un competidor que llega con músculo financiero y hambre de mercado.
BYD busca a toda costa una o varias marcas históricas. También ha tanteado a Maserati (Stellantis), pero el grupo franco-italo-americano solo vendería una participación minoritaria. La estrategia china es clara: hacerse con nombres consolidados para esquivar los aranceles europeos y acelerar su expansión en el continente.
Información útil para el conductor
- BYD en Europa: La marca china está construyendo su primera fábrica en Hungría y planea otra en Turquía, pero necesita más capacidad para evitar los aranceles al coche eléctrico chino.
- Posición de Renault: La firma francesa mantiene su hoja de ruta independiente y espera que la plataforma RGEV Medium 2.0 le dé ventaja competitiva a partir de 2028.
- Curiosidad: BYD también ha mostrado interés en Maserati, dentro de Stellantis, aunque el grupo italiano no quiere vender el control total. El modelo es similar al de Geely con Smart: participación parcial.
- Consejo de Motor16.com: Si estás pensando en comprar un eléctrico de una marca china, ten en cuenta que la estrategia de BYD podría pasar por alianzas que garanticen producción local en Europa y, con ello, precios más estables y menor dependencia de los aranceles.

