Conducir de noche es algo más ‘engañoso’ que hacerlo de día, porque suele haber menos tráfico, menos luces y la carretera nos puede invitar a relajarnos más de la cuenta. Sobre todo si acumulamos cansancio y llevamos bastantes horas despiertos.
¿Crees que las luces largas son la solución perfecta? A priori, nos dan algo más de alcance, más visibilidad al iluminar más lejos y más margen de reacción. O eso parece, porque no siempre las usamos bien.
No es que la gente no sepa para qué sirven las largas. Es que no miden bien cuándo usarlas, y eso influye mucho en la seguridad vial», explica Javier, técnico de movilidad.
3El momento clave después del cruce y en adelantamientos
Hay otro momento en el que también solemos cometer errores relacionados con el uso de las luces largas, y es justo después de cruzarnos con otro vehículo. A veces, tardamos unos segundos en volver a activar las largas, y el resultado es que vuelve a haber varios segundos con una iluminación insuficiente.
La cuestión es que, si vuelves a quedarte solo en la carretera, necesitas recuperar visibilidad completa cuanto antes. No es fácil encontrar ese equilibrio, porque encenderlas demasiado pronto puede molestar al conductor y hacerlo demasiado tarde reduce el campo de visión más de lo necesario.
Y ojo también con mantener las luces largas cuando te aproximas por detrás a otro vehículo. Aunque no venga nadie de frente, ese haz de luz de las largas también le llega a través de los retrovisores exteriores y del interior, y es igual de molesto que si ocurriera de frente.


