Javier (55), técnico de movilidad: «Si no quieres tener un accidente al conducir de noche, es mejor que uses las luces largas con mucho tiento»

Las luces largas son útiles de noche en zonas mal iluminadas, pero cuidado con utilizarlas mal y deslumbrar a otros conductores.

Conducir de noche es algo más ‘engañoso’ que hacerlo de día, porque suele haber menos tráfico, menos luces y la carretera nos puede invitar a relajarnos más de la cuenta. Sobre todo si acumulamos cansancio y llevamos bastantes horas despiertos.

¿Crees que las luces largas son la solución perfecta? A priori, nos dan algo más de alcance, más visibilidad al iluminar más lejos y más margen de reacción. O eso parece, porque no siempre las usamos bien.

No es que la gente no sepa para qué sirven las largas. Es que no miden bien cuándo usarlas, y eso influye mucho en la seguridad vial», explica Javier, técnico de movilidad.

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El momento clave después del cruce y en adelantamientos

Furgoneta circula por una carretera oscura
Fuente: propia / IA

Hay otro momento en el que también solemos cometer errores relacionados con el uso de las luces largas, y es justo después de cruzarnos con otro vehículo. A veces, tardamos unos segundos en volver a activar las largas, y el resultado es que vuelve a haber varios segundos con una iluminación insuficiente.

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La cuestión es que, si vuelves a quedarte solo en la carretera, necesitas recuperar visibilidad completa cuanto antes. No es fácil encontrar ese equilibrio, porque encenderlas demasiado pronto puede molestar al conductor y hacerlo demasiado tarde reduce el campo de visión más de lo necesario.

Y ojo también con mantener las luces largas cuando te aproximas por detrás a otro vehículo. Aunque no venga nadie de frente, ese haz de luz de las largas también le llega a través de los retrovisores exteriores y del interior, y es igual de molesto que si ocurriera de frente.

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