Hay coches que nacen de un briefing de producto y coches que nacen de una promesa. El BRABUS BODO Cabriolet pertenece claramente a la segunda categoría. Su origen se remonta a casi veinte años atrás, cuando Bodo Buschmann, fundador de BRABUS, y su hijo Constantin compartieron la idea de crear un Gran Turismo con carácter propio, desarrollado íntegramente bajo la filosofía de la marca de Bottrop.
Aquella conversación germinó primero en el BODO Gran Turismo Coupé y ahora encuentra su continuación natural en esta variante descapotable, presentada como una serie limitada independiente y no como una simple derivación de carrocería abierta.
La cifra de producción no es casual: solo se construirán 77 unidades del BRABUS BODO Cabriolet para todo el mundo, en clara referencia a 1977, el año en que Buschmann fundó la compañía. Cada ejemplar se fabrica a medida según las preferencias de su propietario, lo que convierte a este BRABUS en una pieza tan personalizable como escasa. El lema que acompaña su presentación resume bien la intención de la marca: un sueño, un legado, un coche.

Como ya ocurría en el Coupé, toda la carrocería del BODO Cabriolet está fabricada en fibra de carbono ligera mediante el proceso pre-preg, una técnica que permite combinar rigidez estructural con un notable ahorro de peso. La carrocería a medida se presenta en el elegante acabado BRABUS «Silk Stone», combinado con una capota Jacquard bitono, en negro y gris, desarrollada específicamente para este modelo.
El detalle más singular de esa capota es su motivo «77» invertido, que no se imprime ni se estampa, sino que se teje directamente en la estructura del tejido. El resultado es un sutil efecto de relieve visible en toda la superficie del techo, además de una resistencia superior a los rayos UV, a la abrasión y a los repetidos ciclos de plegado y despliegue propios del uso diario de un descapotable. Es un ejemplo de cómo BRABUS traslada su obsesión artesanal incluso a elementos que, en otros fabricantes, se resolverían con soluciones mucho más convencionales.
El frontal del BODO Cabriolet mantiene la contundencia visual que define a toda la familia: faros LED matriciales de diseño exclusivo y la característica parrilla BRABUS, en este caso con 13 lamas verticales que refuerzan su carácter deportivo. En la parte trasera, el lenguaje de diseño se mantiene igual de decidido gracias a un alerón desplegable de varias etapas, que ajusta su posición en función de la velocidad y las necesidades aerodinámicas del momento.
Justo debajo de la luneta trasera aparece el logotipo «77», un guiño discreto pero cargado de significado a las raíces de la marca y al año de su fundación. Más que un simple detalle estético, BRABUS lo presenta como el símbolo de una filosofía que se mantiene intacta desde entonces: sin concesiones, sin límites y sin miedo a las grandes ideas.

Bajo el largo capó de fibra de carbono se esconde el verdadero corazón del proyecto: un V12 biturbo de 5,2 litros construido de forma artesanal, con una potencia de 735 kW (1.000 CV) y un par máximo de 1.200 Nm. Se trata de una evolución del bloque V12 del Aston Martin Vanquish, montado en posición delantera-central y reelaborado por BRABUS con nueva electrónica y componentes propios para elevar sus prestaciones muy por encima de las del motor de serie.
Con esas cifras, el descapotable 2+2 plazas acelera de 0 a 100 km/h en apenas 3,0 segundos y alcanza los 200 km/h en 8,5 segundos, unas cotas que lo sitúan entre los descapotables de producción más rápidos del momento. La velocidad máxima queda limitada electrónicamente a 360 km/h, un límite que responde más a criterios de seguridad de neumáticos y estructura que a la capacidad real del propulsor. La potencia se transmite a las ruedas traseras a través de una transmisión automática de ocho velocidades.
Semejante despliegue de potencia exige un tren rodante desarrollado específicamente para el coche. BRABUS ha trabajado junto a Pirelli en un compuesto P Zero exclusivo, calzado sobre llantas forjadas BRABUS Monoblock Z-GT de 22 pulgadas, con acabado Shadow de alto brillo y veinte radios cóncavos. Las medidas de neumático varían ligeramente según la fuente consultada, moviéndose en el entorno de 285 mm de ancho en el eje delantero y 335 mm en el trasero, ambos con un llamativo marcado lateral «BB» exclusivo del modelo.

La frenada corre a cargo de discos cerámicos-carbono de gran diámetro, coherentes con un coche capaz de superar los 360 km/h. A ello se suma un sistema de elevación delantero y trasero que levanta la carrocería unos 25 mm para salvar rampas de garaje o badenes, recuperando automáticamente la altura normal por encima de 45 km/h, un guiño de practicidad poco habitual en un coche de estas características.
El interior del BODO Cabriolet combina piel de alta gama, en algunas configuraciones descrita como piel «Masterpiece», con fibra de carbono vista en el volante, el salpicadero, la consola central y los paneles de puertas. La firma manuscrita de Bodo Buschmann y una silueta bordada del propio coche aparecen como homenaje directo al fundador de la marca, reforzando el carácter conmemorativo de esta serie limitada.
Pese a su vocación de pieza de coleccionista, el BODO Cabriolet no renuncia a los sistemas de ayuda a la conducción habituales en un Gran Turismo moderno: frenada automática de emergencia, mantenimiento de carril, aviso de ángulo muerto y reconocimiento de señales de tráfico forman parte de su equipamiento. La capota textil, por su parte, abre o cierra en menos de 15 segundos, lo que permite transformar el coche de cupé a descapotable prácticamente en un semáforo.
Como complemento a la experiencia de propiedad, cada unidad incorpora un pasaporte digital del producto basado en tecnología blockchain, integrado en una placa BRABUS específica alojada en el maletero, que certifica la autenticidad, la trazabilidad y las especificaciones completas de cada ejemplar.
Como cabía esperar de una serie tan reducida, el precio del BODO Cabriolet está a la altura de su exclusividad. BRABUS sitúa el precio base en torno a 1.077.000 euros, antes de impuestos y de las inevitables personalizaciones que cada cliente podrá añadir a su unidad. En otros mercados, especialmente en Estados Unidos, distintos medios han situado el precio de partida en el entorno de un millón cien mil a un millón doscientos mil euros al cambio, una diferencia que responde a la fiscalidad y a la estructura de precios propia de cada región, y no a que se trate de versiones distintas.
Con este nuevo descapotable, BRABUS no solo amplía la familia BODO, sino que cierra el círculo de una idea que Bodo Buschmann y Constantin llevaban años madurando: un Gran Turismo sin concesiones, hecho a mano y pensado para disfrutarse, ahora también, a cielo abierto.
Ficha técnica del BRABUS BODO Cabriolet
| BRABUS BODO CABRIOLET | Ficha técnica |
| Motor | V12 biturbo, 5,2 litros |
| Potencia | 735 kW / 1.000 CV |
| Par máximo | 1.200 Nm |
| Transmisión | Automática de 8 velocidades, tracción trasera |
| 0-100 km/h | 3,0 s |
| 0-200 km/h | 8,5 s |
| Velocidad máxima | 360 km/h (limitada electrónicamente) |
| Carrocería | Fibra de carbono (proceso pre-preg) |
| Capota | Jacquard bitono negro/gris, motivo «77» tejido |
| Llantas | BRABUS Monoblock Z-GT, 22 pulgadas |
| Neumáticos | Pirelli P Zero exclusivos |
| Plazas | 2+2 |
| Producción | 77 unidades (compartidas con el Coupé) |
| Precio base | Desde 1.077.000 € (antes de impuestos) |

