Santana Motors acaba de mostrar el Santana Cajal, el segundo modelo lanzado dentro de la nueva etapa de la marca. Una etapa marcada por su asociación con BAIC, uno de los principales fabricantes chinos. Y en esa asociación no hay que dejar de lado una de las características del fabricante asiático: fue la marca que creó el primer todoterreno chino en 1966. Y ahora es una de las encargadas de producir vehículos todoterreno para el Ejército Chino.
Esa filosofía de la firma -que además tiene asociaciones en el gigante asiático con fabricantes como Mercedes o Hyundai para producir algunos de sus modelos para el mercado chino- casa a la perfección con la historia y el legado de Santana Motors. Porque los todoterreno han estado siempre en el ADN de la firma que fabricaba en Linares algunos de los TT más reconocidos que han circulado por las carreteras españolas. Y ahora, en esta segunda etapa, la marca española sigue ensamblando en Linares y sigue haciendo todoterrenos como el pick up 400 -en versión diésel y también PHEV- y pronto este segundo modelo, denominado Cajal.

La nueva creación de Santana toma su denominación de Santiago Ramón y Cajal, en referencia al trabajo del Nobel español de mapeo del sistema nervioso humano y a los principios de precisión y rigor que, según la marca, inspiran el desarrollo del vehículo. Santana, fundada en 1955 en Linares (Jaén), fue en 1956 el primer fabricante con licencia de Land Rover fuera del Reino Unido, y por su historia pasaron modelos como el Santana Serie III, el Santana 88/109, el Suzuki Santana o el Santana 350/410.
Cajal, carácter TT puro y duro
El nuevo Cajal llega con unas características y un estilo propio, alejado de los SUV que abundan en el mercado, para competir en el mundo de los todoterrenos puros y duros. Mide 4,79 metros de longitud y cuenta con una batalla de 2,76 metros. Su carrocería presenta una parrilla frontal de gran tamaño, faros con firma luminosa LED, guardabarros iluminados y puertas sin marco. El portón trasero se divide en dos secciones: la superior, con apertura hacia arriba para el acceso a la zona de carga, y la inferior, de apertura lateral, que aloja la rueda de repuesto.

Para moverlo, Santana Motors opta por un sistema de propulsión tradicional, aunque no se descarta que más adelante puedan sumarse otras opciones con algún tipo de electrificación. El Cajal incorpora un motor diésel 2.0 con 163 CV de potencia y 390 Nm de par máximo, asociado de serie a una caja automática ZF de ocho velocidades. La tracción integral 4×4 es conectable, con reductora y modos 2H, 4A, 4H y 4L seleccionables mediante mando electrónico, a los que se suman hasta 11 modos de conducción para adaptar el comportamiento del vehículo a asfalto, nieve, arena, vadeos, rocas o barro. Una configuración que no deja lugar a dudas sobre sus ambiciones como todoterreno.
Tampoco genera dudas sobre su filosofía un análisis más minucioso de sus características. El Cajal está construido sobre un chasis, de largueros que ofrece una altura libre al suelo de 22 cm, un ángulo de entrada de 37 grados, un ángulo de salida de 31 grados y una capacidad de vadeo de 80 cm. El vehículo dispone de tres bloqueos de diferencial: el central, que se activa en los modos 4H y 4L, y los del eje trasero y delantero, accionables de forma independiente por el conductor. Incluye además un sistema de «tank-turn», que bloquea la rueda trasera interior para facilitar los giros en pasos estrechos. La capacidad de remolque alcanza los 2.500 kg con la barra de serie, y el depósito de combustible tiene una capacidad de 85 litros.

Habitáculo y equipamiento tecnológico
Fuera de esa robustez y carácter TT, el modelo de Santana Motors tampoco quiere ser rudo con los ocupantes, y por eso ha creado un habitáculo que mezcla lo premium con lo funcional y tecnológico. Es otro de los puntos fuertes de este modelo. El interior del Cajal integra un cockpit digital con cinco pantallas: un cuadro de instrumentos LCD de 10,25 pulgadas, una pantalla central de infoentretenimiento de 12,8 pulgadas, una pantalla para el pasajero delantero de 12,8 pulgadas, una pantalla configurable de 1,92 pulgadas en el botón de arranque y un retrovisor interior digital con visión por cámara trasera. Un derroche tecnológico difícil de ver en el sector.
La pantalla del pasajero delantero permite consultar en tiempo real parámetros todoterreno como el grado de inclinación, la profundidad de vadeo, la brújula, el estado de la transmisión y de los diferenciales. El equipamiento se completa con un sistema de sonido de 10 altavoces y subwoofer, carga inalámbrica de 50W, 10 puertos de alimentación distribuidos por el habitáculo y techo panorámico de cristal con activación eléctrica y protección UV. Los asientos, tapizados en cuero con costuras en contraste, y la fila trasera con plegado plano de un solo toque, completan una configuración de cinco plazas.

Y a falta de la definición definitiva del equipamiento y dotación de este modelo -cuyo precio podría estar por debajo de los 50.000 euros-, se anuncia una lista de equipamiento exhaustiva, con faros full LED, Techo panorámico eléctrico, asientos eléctricos calefactados, ventilados y con memoria, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, climatizador de doble zona, acceso sin llave, cámara de 540 grados, chasis transparente, aparcamiento automático…
Una larga lista que se concretará a partir de septiembre, momento en el que llegará al mercado -y se hará público el precio- el modelo de la firma de Linares. Con este nuevo modelo -al que seguirán otros, como se anunció en la presentación celebrada en Madrid- la marca quiere recuperar el máximo protagonismo en un mercado donde los todoterrenos capaces de combinar rendimiento off-road y confort se pueden contar con los dedos de una mano.
Imágenes Santana Cajal
Fotos: Santana Motors




















