Una Yamaha YZF600R Thundercat de 1997 con solo 852 kilómetros y un único dueño sale a subasta el próximo noviembre. La unidad, prácticamente sin estrenar, aspira a superar los 5.800 euros.
La SuperSport que quiso medirse con la CBR600
La Thundercat aterrizó a mediados de los años noventa como la apuesta de Yamaha para asaltar la categoría SuperSport, que entonces dominaba la Honda CBR600F con su equilibrio entre prestaciones y uso diario. La Kawasaki ZX-6R representaba la vía racing más radical y la Suzuki RF600R apostaba por el polivalente. Yamaha quiso jugar con las mejores cartas de cada una: las prestaciones de la Kawasaki, la comodidad de la Honda y la capacidad rutera de la Suzuki.
El motor partía del tetracilíndrico de 599 cc con doble árbol de levas, culata de 16 válvulas, encendido electrónico y una batería de carburadores de 36 mm. Yamaha declaraba 105 CV a 11.500 rpm y 65,7 Nm de par máximo a 9.500 vueltas, con una velocidad punta de 254 km/h. Sobre el papel, corría como la ZX-6R, era cómoda como la CBR600F y ruteaba al nivel de la RF600R.
Esa fórmula no se tradujo en ventas masivas. La Thundercat se presentó en un segmento donde el peso y la personalidad estética marcaban la diferencia, y la moto arrastraba la herencia técnica de la FZR600. Aun así, las comparativas de la época la dieron ganadora en más de una ocasión frente a la competencia directa.
La unidad subastada: 852 km y un único dueño
La moto que sale a subasta no es una Thundercat cualquiera. Asociada al bastidor JYA4TV00000029894, ha tenido un único propietario desde 1997 y su odómetro marca 530 millas, unos 852 kilómetros. Actualmente no cuenta con la ITV en vigor, un detalle lógico para una máquina que ha pasado casi tres décadas parada.
El anuncio destaca su presentación extraordinariamente buena y su combinación de colores, que transporta a la época dorada de las deportivas japonesas de los años 90. La casa de subastas espera recaudar cerca de 5.000 libras, algo más de 5.800 euros al cambio actual. No es una ganga, pero tampoco una locura para una unidad casi sin estrenar.
La Thundercat no reinó en los concesionarios, pero con 852 kilómetros esta unidad cuenta una historia distinta: la de una moto que ha esperado 29 años para estrenarse.
Por qué la Thundercat no triunfó en su época
Con 221 kilos en orden de marcha, la Thundercat pesaba diez kilos más que la CBR600F, algo difícil de justificar en plena guerra por la ligereza. Además, muchos la vieron como un simple remozado de la FZR600, no como un proyecto nuevo. La moto quedó atrapada entre imitar a Honda y no marcar un camino visual propio. Cada una de esas decisiones le costó ventas.
La llegada de la primera YZF-R6 puso las cosas aún más difíciles. Frente a una deportiva con identidad propia y enfoque racing, la Thundercat se quedó en una tierra de nadie comercial. Aun así, quienes la probaron en su día valoraron su tacto noble y su capacidad para el día a día.
Tu Mecánico de Confianza: qué mirar antes de pujar
Comprar una moto que ha pasado 29 años parada no es como estrenar una naked salida del concesionario. Aquí tienes un repaso básico antes de levantar la pala en la subasta.
- Neumáticos y frenos: aunque los neumáticos parezcan nuevos, unos compuestos de 1997 no son seguros. Prevé cambiar el juego completo y revisar los latiguillos.
- Depósito y carburadores: la gasolina vieja deja sedimentos y barnices. Hay que limpiar depósito, grifo, rampas y juntas antes de arrancarla.
- Batería y cableado: revisa bornes, manguitos y fundas. El paso del tiempo no perdona a los plásticos.
La Thundercat comparte suerte con la Thunderace: ambas partían de plataformas anteriores y ninguna logró el éxito de la saga FZR. Hoy, sin embargo, son piezas con encanto para coleccionistas. Si te decides a pujar, busca una puesta en marcha preventiva con un profesional antes de usarla en carretera.

