La movilidad eléctrica ha llegado al sector de los vehículos urbanos, pero poco a poco también va a transformar el transporte pesado por carretera. De hecho, ya es posible ver camiones y furgonetas eléctricas como parte de la necesaria transición hacia una logística mucho más sostenible. Y con esta evolución, también llegan cambios importantes en las normas.
Hasta ahora, con el permiso B —el mismo que utilizamos para turismos— solo se podía conducir vehículos de hasta 3.500 kilos de masa máxima autorizada (MMA). Pero esta cifra limita, por ejemplo, al camión o a las furgonetas eléctricas, que superan ampliamente los 3.500 kilos por el peso de las baterías, aunque realmente no sean más grandes ni mucho menos.
Para solucionarlo, Suecia ya ha modificado su legislación y otros países europeos no tardarán en seguir el mismo camino para que se puedan conducir sin necesidad de tener carnet de camión. Eso sí, hay que cumplir tres requisitos que te contamos a continuación.
3No realizar transporte profesional o comercial
Aunque esta nueva normativa amplía el alcance del permiso B, no elimina las restricciones relacionadas con el uso profesional del vehículo. Si vas a utilizar un camión eléctrico de más de 3.500 kg para realizar actividades comerciales, reparto o transporte de mercancías, seguirás estando sujeto a la normativa europea de tiempos de conducción y descanso.
Esto significa que deberás cumplir con el Reglamento (CE) n.º 561/2006, que establece límites diarios de conducción, pausas obligatorias y tiempos de descanso semanales. No obstante, si usas el vehículo de forma particular, no profesional o sin ánimo de lucro, esta exigencia desaparece. Aun así, deberías consultar cada caso de forma concreta para no usar el camión eléctrico (o cualquier otro vehículo) de forma indebida ni recibir una multa.
De momento, Suecia es el país pionero en adoptar esta ampliación del permiso B para vehículos eléctricos de hasta 4.250 kilos. Dinamarca también ha adoptado ya la norma y Finlandia ha alcanzado un primer acuerdo que se espera que se apruebe definitivamente a finales de este año y que entre en vigor en 2027. ¿Seguirá España sus pasos?


