Reino Unido y el jarro de agua fría respecto al coche eléctrico

El Gobierno del Reino Unido está reconsiderando su postura respecto a los objetivos de ventas de coches eléctricos. Esta revisión surge tras las críticas vertidas desde la industria automotriz y la actual desaceleración del sector a nivel global. El Ejecutivo liderado por el laborista Keir Starmer ha dado a los fabricantes de automóviles un plazo de hasta ocho semanas para que presenten sus posicionamientos sobre la eliminación progresiva de las ventas de vehículos de combustión, tanto gasolina como diésel. Esto se da en un contexto donde el 10 de Downing Street estudia la posibilidad de ajustar los porcentajes de matriculaciones de coches ‘cero emisiones’ para evitar un posible colapso en la industria automotriz del país.

Actualmente, el Departamento de Transporte del Reino Unido ha reafirmado su compromiso de eliminar la prohibición de venta de automóviles con motor de combustión para 2030. Sin embargo, recientemente ha comenzado a indagar con los fabricantes si el plan vigente sigue siendo viable. Se busca evaluar si el sistema actual está realmente funcionando para apoyar a los fabricantes ante los retos del mercado.

Problemas en la implementación de cuotas de ventas

El secretario de Comercio y Negocios, Jonathan Reynolds, ha manifestado que las cuotas establecidas, que obligan a los fabricantes a garantizar que el 22% de los coches y el 10% de las furgonetas nuevas vendidas en el presente año sean de cero emisiones, no están generando los resultados esperados. A pesar de que los datos indican que los vehículos eléctricos sólo representaron un 18,7% de las ventas acumuladas entre enero y noviembre en el Reino Unido, la situación sigue sin ser óptima.

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El director ejecutivo de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT)Mike Hawes, ha señalado que aunque se está produciendo una mayor cantidad de vehículos eléctricos, la demanda no es suficiente. Esto plantea serias dudas sobre la efectividad de las políticas actuales y las expectativas del Gobierno.

Un análisis de las medidas propuestas

Para suavizar las tensiones con grupos ecologistas y partidarios de la eliminación de vehículos contaminantes, el Departamento de Transporte ha puntualizado que la consulta no tiene como objetivo anular la intención de cesar la venta de coches contaminantes en 2030. Más bien, busca explorar medidas complementarias que puedan fortalecer a la industria. También se está considerando qué modelos híbridos podrían coexistir con los vehículos de cero emisiones entre 2030 y 2035.

En este momento, el Gobierno británico impone a las marcas la obligación de vender al menos un 22% de coches eléctricos. Esto implica que los fabricantes deben realizar un esfuerzo considerable para que uno de cada cinco automóviles vendidos sea totalmente eléctrico, de lo contrario, se enfrentarán a multas que pueden ascender hasta 15.000 libras por cada coche eléctrico que no logren vender antes de fin de año.

Aumento progresivo de las cuotas

Las cuotas de ventas de coches eléctricos aumentarán progresivamente cada año hasta llegar al 100% en 2035. Las metas establecidas son las siguientes:

  • 2024: 22%
  • 2025: 28%
  • 2026: 33%
  • 2027: 38%
  • 2028: 52%
  • 2029: 66%
  • 2030: 80%
  • 2035: 100%

Es importante destacar que en 2035 también se prohibirá la venta de coches híbridos nuevos, lo que añade más presión a los fabricantes para adaptarse a este nuevo marco normativo.

El impacto de la normativa en la industria automotriz

Recientemente, el fabricante Stellantis ha culpado a la normativa climática británica como causante del cierre previsto de su planta de fabricación de furgonetas Vauxhall en Luton. Esta medida podría poner en peligro más de 1.100 puestos de trabajo, aunque la empresa ha anunciado que espera transferir a «cientos» de empleados a la fábrica de Ellesmere Port.

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Esta reestructuración, pendiente de consultar con sindicatos y empleados sobre las propuestas futuras, representa una inversión de más de 50 millones de libras (aproximadamente 59,85 millones de euros) para adecuar la instalación de Ellesmere Port.

Advertencias del sector automotriz

En julio, Maria Grazia Davino, responsable de Stellantis en el país, avisó que la empresa podría llegar a detener su producción de vehículos en el Reino Unido «en menos de un año» si el Gobierno no acelera las medidas para estimular la demanda de coches eléctricos. Esta incertidumbre genera un ambiente de preocupación entre los fabricantes, quienes se ven obligados a lidiar con requisitos frente a un mercado que no muestra señales de crecimiento.

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Por su parte, Ford anunció recientemente un plan de ajuste en sus operaciones en Europa, que incluye el despido de 800 trabajadores en el Reino Unido. Este ajuste forma parte de una reducción más amplia que alcanzará los hasta 4.000 puestos en el viejo continente.