Los nuevos radares de tramo de la DGT: dónde están y cómo multan

La DGT amplía en 2026 la red de cinemómetros que miden la velocidad media en autovías y carreteras convencionales. Las sanciones van desde 100 hasta 600 euros, con pérdida de hasta 6 puntos del carnet según el exceso registrado.

Pasar de 120 km/h durante 10 kilómetros seguidos en una autovía española te puede costar hasta 600 euros y 6 puntos del carnet. Y la red de radares que mide esa media va a crecer en 2026.

La DGT ha confirmado la ampliación de su red de radares de tramo (cinemómetros que calculan la velocidad media entre dos puntos, en lugar de la puntual) con nuevas instalaciones repartidas por autovías y carreteras secundarias de alta siniestralidad. Te cuento dónde están, cómo funcionan y, sobre todo, cómo evitar que te caiga la multa más cara del catálogo.

Cómo funcionan los radares de tramo y por qué multan más

El radar de tramo no te pilla en un punto concreto. Te mide a lo largo de varios kilómetros: una cámara registra tu matrícula al entrar, otra al salir, y el sistema calcula cuánto has tardado. Si la media supera el límite de la vía, multa. No vale frenar al ver el cartel y volver a acelerar después: si tu media sale alta, da igual lo que hicieras los últimos 200 metros.

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Esa es la gran diferencia con el radar fijo de toda la vida. El de tramo no perdona el acelerón largo, y por eso la DGT los está priorizando en autovías con tramos rectos donde el conductor tiende a relajarse. Según la propia nota de prensa publicada por la DGT, el objetivo declarado es reducir la siniestralidad en los puntos donde el exceso de velocidad media es estadísticamente más alto.

Las sanciones siguen la tabla del Reglamento General de Circulación. Si vas por una vía limitada a 120 km/h:

  • De 121 a 140 km/h: 100 euros, sin pérdida de puntos.
  • De 141 a 150 km/h: 300 euros y 2 puntos.
  • De 151 a 170 km/h: 400 euros y 4 puntos.
  • Por encima de 170 km/h: 600 euros y 6 puntos, la sanción más alta por exceso de velocidad sin entrar en delito penal.

Ojo con el matiz: a partir de 200 km/h en autovía o autopista, ya no es multa administrativa. Es delito contra la seguridad vial, con posible pena de cárcel y retirada del carnet por sentencia.

Dónde están los nuevos puntos y cómo evitar la multa

Los nuevos radares de tramo se concentran en autovías con tráfico denso y en carreteras convencionales con curvas peligrosas. Entre los corredores que más radares acumulan están la A-7 en el arco mediterráneo, la A-3 entre Madrid y Valencia, la A-66 (Ruta de la Plata) y varios tramos de la AP-7 ya liberada de peaje. También hay nuevas instalaciones en accesos a grandes ciudades, donde el límite cae a 80 o incluso 50 km/h y muchos conductores no se dan cuenta.

El truco para no llevarte un susto es sencillo, aunque requiere disciplina: usa el limitador de velocidad (el que te impide pisar más allá del valor que tú marcas, distinto del control de crucero) en los tramos largos. Lo fijas en el límite de la vía y olvídate. Es la forma más fiable de garantizar que tu media no se dispara, sobre todo en bajadas largas donde el coche acelera solo.

Y atento a esto: las apps de navegación como Google Maps o Waze avisan de la entrada y salida del tramo, pero el aviso no siempre es exacto. Algunos radares nuevos tardan semanas en aparecer en las bases de datos colaborativas. Si conduces por una autovía que no frecuentas, fíjate en la señalización vertical: la DGT está obligada a señalizar el inicio del tramo controlado.

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Por qué esta ampliación llega ahora y qué viene después

La decisión no es casual. España cerró 2025 con un repunte de fallecidos en carretera respecto al año anterior, y los datos internos de la DGT apuntan al exceso de velocidad como factor principal en uno de cada cuatro accidentes mortales en vías interurbanas. El radar de tramo es, estadísticamente, más eficaz que el fijo: estudios europeos citados por la European Transport Safety Council indican reducciones de siniestralidad de entre el 30% y el 50% en los tramos donde se instalan.

Aquí va mi opinión, y la baso en lo que llevo viendo desde la generalización de estos sistemas en Reino Unido y los Países Bajos: el radar de tramo es justo. Mide lo que de verdad importa, que es la velocidad sostenida, no el segundo en que pasas frente a una caja. El conductor que respeta los límites no nota su existencia. El que conduce con el pie pesado, sí, y mucho. La crítica razonable es otra: la red española sigue siendo desigual, con comunidades autónomas que apenas tienen instalaciones propias mientras otras concentran la mayoría. Esa descompensación territorial es lo que la DGT debería corregir antes que seguir multiplicando puntos en los mismos corredores.

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El próximo paquete de medidas en seguridad vial está previsto para la segunda mitad de 2026, con la posible obligatoriedad del ISA (Intelligent Speed Assistance, el sistema que avisa o limita la velocidad según la señalización detectada) en todos los coches nuevos vendidos en la UE. Si la norma entra en vigor en los plazos previstos, el radar de tramo será solo el primer eslabón de una cadena más amplia de control de velocidad.

Información útil para el conductor

  • Base legal: Reglamento General de Circulación, artículo 48 y siguientes; Ley sobre Tráfico, Circulación y Seguridad Vial para el régimen sancionador.
  • Sanción: desde 100 euros (sin puntos) hasta 600 euros y 6 puntos. Pronto pago con descuento del 50% si pagas en los 20 días siguientes a la notificación, salvo en multas que conlleven pérdida de puntos altos.
  • Cómo evitarla: activa el limitador de velocidad en tramos largos y respeta la señalización de inicio del tramo controlado. No sirve frenar solo al final.
  • Curiosidad: el primer radar de tramo de España se instaló en 2010 en el túnel de Guadarrama (A-6). En Reino Unido llevan funcionando desde 1999 con el nombre de average speed cameras.