El mundo automovilístico urbano tiene un nombre que resuena inmediatamente en la mente de todos: MINI. Durante décadas, la popular casa inglesa ha sido sinónimo de estilo y funcionalidad en el corazón de las ciudades. A pesar de su reconocible diseño, la última generación de MINI ha traído consigo notables innovaciones estéticas.
La revelación de su MINI Cooper SE eléctrico en el Salón de Múnich marca un hito importante en la evolución de esta icónica marca, ya que busca abordar uno de los principales defectos de su utilitario eléctrico. ¿Cuál crees que es? Te lo contamos en las próximas líneas.
1Un comienzo con obstáculos
Cuando en 2020 MINI lanzó su primer automóvil 100% eléctrico, lo hizo como un pionero en la tecnología eléctrica más que como una solución completamente práctica para el día a día. En aquel entonces, la autonomía y el rendimiento eran, en el mejor de los casos, modestos. Con una autonomía homologada de apenas 234 kilómetros, el Cooper SE tenía un alcance limitado que lo relegaba principalmente a un entorno urbano y sus alrededores.
No era un automóvil diseñado para largos trayectos, una desventaja que limitaba su versatilidad. Sin embargo, en la nueva generación, el rango se ha extendido considerablemente, superando los 400 kilómetros, lo que lo convierte en una opción mucho más práctica para una variedad de situaciones.


