El fin del veto de 2035 a los motores de combustión ya tiene cifras: 48 votos a favor, 30 en contra y dos abstenciones. La Eurocámara ha movido ficha y la industria europea, que llevaba meses contra las cuerdas, respira. Pero conviene no echar las campanas al vuelo.
Lo aprobado esta semana no es una ley. Es un paso intermedio, importante, pero intermedio: el texto definitivo se vota en el pleno de diciembre.
Qué se ha votado exactamente en la Eurocámara
Las comisiones de Medio Ambiente, Transportes y Mercado Interior del Parlamento Europeo respaldaron el pasado miércoles suavizar el veto a los motores de combustión interna desde 2035. En la práctica, se podrán seguir matriculando coches de gasolina, diésel e híbridos siempre que funcionen con combustibles renovables y neutros en carbono.
La votación no fue unánime, como cabía esperar. Tampoco estuvo cerca de peligrar: 48 votos a favor, 30 en contra, y solo dos abstenciones, una mayoría sólida que deja poco margen a la interpretación.
El texto venía cocinándose desde hace meses. Hace apenas 20 días, el canciller alemán Friedrich Merz reclamaba, tras el acuerdo alcanzado con Francia, la llamada neutralidad tecnológica: no apostarlo todo a una sola tecnología.
Bruselas ha tardado en admitir lo que media industria decía desde el primer día: no se puede legislar contra la tecnología que tú mismo fabricas.
Del 100% al 95%: así queda el objetivo de emisiones

En lugar de la reducción del 100% de emisiones de CO2 fijada para 2035, los eurodiputados establecen una rebaja media del 87,5%. ¿Y el resto? Los fabricantes podrán compensar ese margen con créditos por el uso de acero bajo en carbono, siempre que se haya producido en algún país de la UE, con un techo del 7,5%. Sumado todo, el objetivo total queda en el 95%.
Aquí está el detalle que más cambia el tablero: los modelos que utilicen exclusivamente combustibles renovables y bajos en carbono se equipararán a los 100% eléctricos y quedarán libres de las obligaciones de compensación directa.
¿Varapalo al coche eléctrico? Ni mucho menos. Bruselas mantiene que el futuro es eléctrico, pero ya no se cierra en banda a otras vías para llegar al mismo sitio.
Quién gana y quién pierde con el cambio
El primer beneficiado es la propia industria europea. Massimiliano Salini, eurodiputado italiano del PPE y ponente de la propuesta, defiende que el acuerdo devuelve las perspectivas comerciales a toda la cadena de suministro y premia la producción siderúrgica europea. No es poco con cientos de miles de empleos en juego.
El segundo bloque que sale ganando son las empresas. El texto incentiva la implantación de vehículos limpios en compañías de más de 250 empleados, con una condición que mira directamente a Asia: las ayudas públicas quedarán reservadas en exclusiva a modelos fabricados en la UE a partir de 2028.
Ahí está la letra pequeña que explica el giro. Según el Parlamento Europeo, la norma aprobada en la legislatura anterior benefició especialmente a China, que encontró un mercado mal preparado y una industria local atada de pies y manos.
El malestar industrial tampoco era un secreto. En el congreso de Faconauto de marzo de 2026, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, cargó contra la hiperregulación europea y pidió menos directivas para poder competir con Estados Unidos y con China.
Diciembre de 2026: la fecha que lo convierte en ley
El calendario ya está marcado. El texto que salió de las comisiones deberá ser ratificado por el pleno de la Eurocámara en diciembre de 2026. Si sale adelante, la flexibilización será ley y el veto tal y como lo conocíamos quedará derogado.
Con esas fechas en la mano, el conductor tiene margen de sobra. Ningún coche de combustión nuevo va a dejar de venderse en las próximas semanas por esta decisión. Pero sí cambia el horizonte de compra: quien esté pensando en un gasolina o un diésel para los próximos diez años ya sabe que la puerta no se cierra en 2035.
Eso sí, quedan flecos. Los combustibles renovables tendrán que demostrar disponibilidad real en las estaciones de servicio y un precio por litro competitivo. Sin eso, la puerta queda abierta sobre el papel y cerrada en la práctica.
Información útil para el conductor
- La cifra: 48 votos a favor, 30 en contra y 2 abstenciones en las comisiones de Medio Ambiente, Transportes y Mercado Interior del Parlamento Europeo.
- Qué cambia para ti: el objetivo de CO2 para 2035 baja del 100% al 95% y los coches de combustión podrán seguir matriculándose si usan combustibles renovables y neutros en carbono.
- Plazos: ratificación en el pleno de la Eurocámara en diciembre de 2026; las ayudas públicas quedarán limitadas a modelos fabricados en la UE a partir de 2028.
- Consejo de Motor16.com: si vas a comprar gasolina o diésel, no decidas por el veto de 2035. La clave real será el precio de los combustibles renovables y las zonas de bajas emisiones de tu ciudad.
- Curiosidad: España tiene la segunda red de carga más potente de la UE, aunque la inactividad de muchos puntos amenaza ese liderazgo.

