Cristalización: el peligro que no conocías en tus neumáticos

Los neumáticos cristalizados pierden elasticidad y agarre, aumentando el riesgo de accidente. Te contamos por qué ocurre, cómo detectarlo y qué hacer para evitarlo.

Hablar de neumáticos suele llevarnos a pensar en presión, desgaste o dibujo de la banda de rodadura. Sin embargo, hay un fenómeno menos conocido que puede comprometer seriamente la seguridad al volante: la cristalización. Se trata de un proceso que afecta al caucho con el paso del tiempo y que puede convertir un neumático aparentemente “sano” en una auténtica trampa en carretera.

Aunque no suele recibir tanta atención como un pinchazo o un reventón, la cristalización es más común de lo que pensamos, sobre todo en climas como el nuestro, donde los veranos intensos y la exposición al sol son una constante. Detectarla a tiempo y saber cómo prevenirla puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un accidente inesperado.

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Cómo prevenir la cristalización de los neumáticos

fuente: propia

La mejor defensa contra este fenómeno es la prevención. Aparcar a la sombra siempre que sea posible y utilizar parasoles puede parecer un detalle menor, pero reduce considerablemente la exposición al sol. También es importante revisar de forma periódica la presión y el estado de las ruedas, ya que un neumático en mal estado se deteriora con mayor rapidez.

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En el caso de guardar neumáticos de temporada, como los de invierno o verano, conviene hacerlo en un lugar fresco, seco y protegido de la luz. Incluso existen bolsas específicas para su almacenamiento que evitan el contacto con la humedad y el polvo. Y, por supuesto, llevar un control de la antigüedad: aunque no tengan mucho desgaste, un neumático con más de cinco años puede empezar a mostrar signos de cristalización.

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