El deslumbramiento al volante se dispara desde el 25 de octubre, cuando el sol amanece y se pone en plena hora punta.
Ese domingo se aplicó el cambio al horario de invierno, que se mantendrá hasta el último fin de semana de marzo. Desde entonces, los trayectos de entrada y salida del trabajo y del colegio coinciden con un sol de ángulo muy bajo que incide de frente sobre el parabrisas. En la práctica, eso significa conducir a contraluz dos veces al día durante los meses más oscuros del año.
La molestia tiene consecuencias medibles. Con el sol bajo, el ojo tarda más en adaptarse y la fatiga visual aparece antes: hay segundos en los que la calle se borra detrás de un halo blanco. Un peatón que cruza, una bicicleta en el carril de al lado o el coche que frena delante pueden quedar dentro de ese halo.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: con el horario de invierno, el amanecer y el atardecer caen en las horas de más tráfico y el sol incide de frente y muy bajo sobre el parabrisas.
- Cómo te afecta: la fatiga visual y la pérdida de capacidad de reacción aumentan, sobre todo si el coche lleva un parabrisas sucio o unas luces en mal estado.
- Puntos clave y plazos: el cambio de hora se aplicó el 25 de octubre de 2026 y el escenario de sol bajo se mantiene hasta el 28 de marzo de 2027. El 62% de los conductores no revisa nunca el alumbrado y el 23,1% de los defectos graves de la ITV están en las luces.
Qué cambia exactamente con el horario de invierno
El fenómeno no depende de la meteorología, sino de la geometría. En otoño e invierno el sol recorre una trayectoria más baja y se coloca casi a la altura de los ojos a primera hora de la mañana y a última de la tarde, justo cuando las calles y los accesos a la ciudad concentran más coches.
A eso se suma el escenario habitual de la temporada: niebla, lluvia y asfalto mojado. Son condiciones de baja visibilidad en las que el estado del vehículo pasa a ser el primer factor de riesgo, por delante de cualquier otra variable.
Un parabrisas sucio convierte el sol de frente en una pantalla blanca: no es que veas mal, es que dejas de ver.
Desde Norauto recuerdan un dato que ayuda a dimensionar el problema: el 90% de la información que usa un conductor es visual. Todo lo que empeora esa vía de entrada empeora directamente la conducción. Una luna con suciedad o grasa difumina la luz solar y crea un velo cegador que oculta lo que hay delante.
Faros y parabrisas: el mantenimiento que casi nadie hace
El parque móvil español llega a este otoño con deberes pendientes. Un estudio de la Fundación Línea Directa citado por AECA-ITV concluye que el 62% de los conductores no revisa nunca la iluminación del coche de forma periódica.
Las cifras de la inspección lo confirman. Según datos del Ministerio de Industria y Turismo analizados por AECA-ITV, el alumbrado y la señalización concentran el 23,1% de los defectos graves y muy graves detectados en la ITV, precisamente los que dejan el vehículo inmovilizado hasta su reparación.
El reparto por tipo de vehículo señala a los más vulnerables. En las motocicletas, uno de cada tres fallos graves (el 33%) está en las luces; en turismos es el 22% y en furgonetas y camiones ligeros, el 23%. Un motorista con una óptica mate es mucho menos visible en un cruce a contraluz.
A la suciedad se le suma el envejecimiento. Las ópticas de policarbonato pierden transparencia con los años y pueden reducir hasta un 50% la eficacia lumínica del vehículo, según el análisis publicado por ABC Motor.

Qué puedes revisar esta misma semana
- Parabrisas limpio por dentro y por fuera, con limpiacristales y bayeta de microfibra: la grasa interior es la causa más habitual del halo blanco.
- Escobillas limpiaparabrisas en buen estado; si dejan rayas o saltan, toca cambiarlas.
- Reglaje de faros en un taller: evita encandilar al que viene de frente y recupera tu campo de visión.
- Bombillas nuevas, siempre por parejas, para que el haz de luz quede equilibrado.
- Pulido profesional de ópticas opacas: devuelve la transparencia sin cambiar el faro.
Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, insiste en que comprobar el alumbrado lleva unos minutos y permite algo tan básico como ver y ser visto con antelación. No es una obligación diaria para el conductor, pero su resultado sí se controla en la ITV.
Xavier Celda, especialista de taller de Norauto España, pone el acento en el reglaje: unos faros mal ajustados encandilan al que circula en sentido contrario y recortan tu propio campo de visión. Añade que restaurar o pulir una óptica opaca devuelve la transparencia original y recupera el 100% de la capacidad de alumbrado sin asumir el coste de sustituirla.
La información oficial de la DGT recuerda que el alumbrado debe llevarse encendido cuando la visibilidad lo exige, también de día con niebla o lluvia intensa. Una luz fundida es un defecto que aparece en la ITV y que un agente puede requerirte en un control, así que la revisión no es un capricho de taller.
Un patrón que se repite cada otoño
No hay norma nueva ni fecha señalada para este problema. Ocurre cada año, en el mismo fin de semana, y se repite hasta que el sol vuelve a subir. Lo que cambia es la exposición: en ciudad, el deslumbramiento se suma a los accesos con tráfico denso, a los semáforos y a los pasos de peatones sin visibilidad lateral; en carretera llega con más velocidad y menos margen.
Tampoco existe una revisión extra de luces entre inspecciones. La ITV es obligatoria por antigüedad —la primera a los cuatro años y después cada dos hasta los diez— y en ella se comprueba el alumbrado, pero entre una y otra pueden pasar meses o años. Ese hueco lo cubre, cuando lo cubre, el mantenimiento voluntario.
El calendario, eso sí, está claro. El escenario de sol bajo se mantiene hasta el 28 de marzo de 2027, cuando el reloj volverá al horario de verano. Hasta entonces, los desplazamientos de primera hora y de última hora de la tarde serán los de mayor riesgo, y las semanas de diciembre y enero, con menos luz y más lluvia, las más exigentes. Cada otoño vuelve el mismo aviso; la diferencia está en si el coche llega preparado.

