Los Ángeles ya tiene encendidas sus primeras cámaras de velocidad: 60 días de aviso y multas de hasta 430 euros.
La ciudad californiana ha puesto en marcha un primer lote de 25 dispositivos, la avanzadilla de un despliegue mucho mayor que debe completarse en los próximos meses. Durante los dos primeros meses, quien aparezca en una de esas fotografías no pagará nada: recibirá una advertencia por escrito. A partir de ahí, cada exceso se convierte en una sanción que viaja por correo hasta el titular de la matrícula.
Qué están midiendo ya las primeras 25 cámaras
El umbral es generoso si se compara con el criterio europeo. Las cámaras solo disparan cuando el vehículo circula a 11 mph, unos 18 km/h por encima del límite señalizado. No hay interpretación posible: el sistema identifica la placa, calcula el exceso y genera el expediente. La fotografía no busca la cara del conductor, sino el número de matrícula, un detalle que explica por qué las notificaciones llegan al propietario del vehículo y no necesariamente a quien iba al volante esa mañana.
El plan municipal no se detiene en esas 25 cámaras. El objetivo declarado por las autoridades de Los Ángeles es llegar a 125 equipos activos antes de que acabe el año, repartidos por los corredores con más siniestralidad. El programa nace como un piloto de cinco años, al término del cual la ciudad deberá entregar al legislativo estatal un informe sobre el impacto en la seguridad y en la economía local. Es decir, el sistema se va a evaluar con datos, no con impresiones.
El argumento de fondo es la siniestralidad. Según los datos oficiales publicados en la ciudad, alrededor de uno de cada cinco accidentes mortales registrados en Los Ángeles en 2024 se atribuyó directamente al exceso de velocidad. La referencia que la administración local maneja como aval es San Francisco, donde los primeros datos de funcionamiento de radares similares apuntaban a una caída del 72% en los excesos detectados.
Estados Unidos llega tarde a una tecnología que Europa lleva dos décadas discutiendo, pero lo hace con una escala de sanciones que en España sonaría desproporcionada.
La escala de multas: de 43 a 430 euros

El importe no es fijo. Sube por tramos según la velocidad registrada, y la horquilla arranca en los 50 dólares, unos 43 euros, por circular entre 11 y 15 mph por encima del límite. El techo son los 500 dólares, unos 430 euros, para quien supere en más de 100 mph (unos 161 km/h) la velocidad permitida. La conversión es orientativa y depende del tipo de cambio del día.
Entre medias quedan dos escalones: 100 dólares, unos 86 euros, para excesos de 16 a 25 mph, y 200 dólares, unos 172 euros, de 26 a 99 mph. En la práctica, quien se pasa 30 km/h en una avenida limitada a 40 km/h cae en el segundo tramo; quien triplica el límite en una autopista urbana se va al tercero. La progresión es tan abrupta que el salto entre un escalón y el siguiente puede triplicar la factura por apenas unos km/h de diferencia.
Checklist para el viajero español
| # | Qué hacer | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Respetar el límite señalizado sin fiarse del margen | La cámara solo actúa a partir de 18 km/h de exceso, pero ese colchón desaparece de golpe. |
| 2 | Aprovechar la fase de aviso | Los dos primeros meses solo generan advertencia por correo; después, la sanción mínima ronda los 43 euros. |
| 3 | Revisar el contrato si el coche es de alquiler | La notificación llega al titular registrado, la empresa de rent a car, que la repercute con recargo administrativo. |
Qué significa para el conductor español que alquila un coche en California
La diferencia con España no está en la tecnología, sino en el umbral y en el importe. Un radar español sanciona con un margen técnico de apenas unos km/h y con cuantías que arrancan en 100 euros para los excesos leves y pueden alcanzar los 600 euros en los supuestos más graves. En Los Ángeles, en cambio, el conductor circula tranquilo hasta 18 km/h por encima del límite, pero a partir de ahí la multa escala a toda velocidad y, en el tramo alto, se coloca entre las más caras del mundo desarrollado.
Tampoco existe allí el equivalente a la fase de aviso. La ciudad ha concedido dos meses de gracia precisamente porque el programa es nuevo y necesita que el conductor se entere de que está ahí. Ninguna administración europea regala ese periodo cuando instala un radar adicional. Es un gesto pedagógico con fecha de caducidad, y conviene tenerlo presente: quien alquile un coche en Los Ángeles en las próximas semanas puede llevarse una carta a casa sin consecuencias; a partir de ahí, la misma conducta se convierte en un cargo real.
Ahí está el detalle que más afecta al viajero español. Las cámaras fotografían matrículas, no conductores, y la notificación viaja al titular registrado del vehículo. En un coche de alquiler, ese titular es la empresa de rent a car, que recibe la sanción y la traslada al cliente junto con un recargo por gestión. La factura aparece meses después del viaje, cuando ya nadie recuerda a qué velocidad pasó por Sunset Boulevard.
El calendario marca el próximo hito: completar los 125 equipos antes de que termine el año. A partir de ahí, cinco años de datos que la ciudad deberá convertir en un informe para el legislativo estatal. Si el modelo funciona como en San Francisco, otras ciudades estadounidenses tendrán un argumento sólido para replicarlo, y el mapa de radares en Estados Unidos, hoy un mosaico desigual con estados que los prohíben y ciudades que los adoptan, seguirá estrechándose.
Para el lector español la lectura es doble. De un lado, quien viaje a California debe saber que el país que durante años se resistió a los radares urbanos ha cambiado de criterio y ya no discute su utilidad, sino su dosificación. Del otro, el modelo anticipa hacia dónde camina la vigilancia automatizada del tráfico: menos agentes en la calle, más sistemas que miden sin discutir y sanciones que llegan por correo semanas más tarde.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: hasta 500 dólares, unos 430 euros, por superar el límite en más de 100 mph (161 km/h) en Los Ángeles.
- Consejo práctico: si alquilas un coche en California, no confíes en el colchón de 18 km/h: respeta la señalización urbana y guarda el contrato para identificar posibles recargos de la empresa de alquiler.
- Así te afecta: la sanción llega a España meses después del viaje y puede incluir el recargo de la empresa de alquiler; además, confirma la expansión de un modelo de radar urbano que Europa ya aplica con criterios distintos.

