DGT avisa: la ITV de la moto se pasa cada 2 años y estos son los fallos más habituales

La primera inspección llega a los cuatro años de la matriculación y después se repite cada dos, sin pasar nunca a periodicidad anual como el coche. La DGT insiste en que la ITV protege también a quien comparte la vía contigo.

Pasar la ITV de la moto no es un trámite anual. Son cuatro años desde la matrícula y, después, una visita cada dos, sin límite de edad del vehículo. Y ahí está el primer malentendido: hay quien cree que su moto, por vieja, ya no pasa revisión.

El calendario lo fija el Real Decreto 920/2017, que regula la inspección técnica de vehículos. En motocicletas, la primera inspección llega a los cuatro años de la primera matriculación y, desde ahí, se repite cada dos de forma indefinida. La moto no pasa a revisión anual a los diez años, como sí ocurre con los turismos.

Los ciclomotores van a otro ritmo: primera ITV a los tres años y luego cada dos. En ambos casos la fecha límite se calcula desde la última inspección favorable o, si nunca la has pasado, desde la matriculación, y queda impresa en la tarjeta ITV.

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Saltarse la cita tiene precio. Circular con la ITV caducada es infracción grave: la ITV caducada son 200 euros y no quita puntos, aunque se quedan en 100 si pagas en los 20 días naturales siguientes con pronto pago. El carnet no se toca. Lo que sí puede pasar es que la moto acabe inmovilizada en la cuneta.

Hay un matiz que casi nadie tiene claro. Con un resultado desfavorable tienes dos meses para reparar y volver a la estación; en ese plazo solo puedes mover la moto para ir al taller y regresar. Con una negativa, no circula: grúa o traslado autorizado hasta el taller.

De ahí que el día antes de la cita convenga repasar lo básico. No es cuestión de dejar la moto de exposición, sino de no pagar dos veces la tasa por una bombilla.

La ITV no se aprueba por lo que arreglaste esta semana, sino por lo que llevas dos años sin mirar.

Los defectos que más motos suspenden en la ITV

El alumbrado es el rey. Un intermitente que no parpadea, una luz de cruce fundida o la iluminación de la placa apagada son motivo de desfavorable y se resuelven en diez minutos. Casi nadie revisa las luces antes de arrancar.

Después llegan los neumáticos, los frenos y el escape. En una moto que pasa muchas horas parada, el caucho se agrieta antes de gastarse y el dibujo parece nuevo cuando ya no lo es.

  • Neumáticos: dibujo por debajo de 1 mm (en coche son 1,6), grietas, o medidas que no figuran en la ficha técnica.
  • Frenos: pastillas al límite, discos rayados, líquido con años encima o un freno trasero que apenas frena.
  • Alumbrado y señalización: intermitentes, luz de freno, iluminación de la placa y faro deslumbrando por mala regulación.
  • Escape y ruido: el silencioso sin db-killer supera el nivel homologado y eso ya es defecto desfavorable.
  • Espejos y matrícula: retrovisores no homologados, placa inclinada o con soporte improvisado.

El sonido es el que más discusiones genera. Un escape sin certificado de homologación es defecto desfavorable, se vendiera como se vendiera. Con el papel encima, el trámite es una firma; sin él, toca desmontar y volver otro día.

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ITV moto obligatoria

Lo que la DGT mira de verdad cuando habla de ITV

Ana Blanco, subdirectora adjunta de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la DGT, lo resumía así en una entrevista con AECA-ITV: la inspección técnica es ‘un mecanismo necesario para que los vehículos mantengan sus condiciones de seguridad a lo largo de toda su vida útil. La frase desplaza el foco del trámite al estado real del parque.

La DGT no usa la ITV solo como filtro de seguridad. Cruza los datos de las estaciones con el Registro Nacional de Vehículos, lo que le permite saber cuántos kilómetros hace cada vehículo y con qué diagnóstico llega a la inspección. Es información de gestión, no un expediente sancionador.

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De hecho, la propia DGT hace cada año un estudio del parque circulante en puntos concretos de la red. El objetivo declarado no es multar, sino fotografiar cuántos vehículos circulan sin la ITV en vigor. Y mantiene dos campañas anuales en los paneles de mensaje variable, además de los avisos de las operaciones especiales de verano que publica la Dirección General de Tráfico en su web.

Ahora bien, hay una lectura crítica que conviene hacer. Para una moto de uso esporádico, el paso del tiempo manda más que el kilometraje: una moto con ocho años y 4.000 kilómetros puede llevar un neumático endurecido, el líquido de frenos de fábrica y una batería al borde del colapso. La revisión bienal está bien calibrada para eso, pero no sustituye a la comprobación de cinco minutos antes de cada salida.

En Alemania las motos también pasan inspección cada dos años desde su primera matriculación. La diferencia no está en la frecuencia, sino en la cultura de mantenimiento previo.

El próximo hito no es una norma nueva ni un cambio de calendario. Es la fecha que llevas impresa en la tarjeta. Mírala hoy, porque el día que te acuerdas suele ser el día que te paran.

Tu Mecánico de Confianza

  • Base legal: el Real Decreto 920/2017 fija la periodicidad de la moto en cuatro años y luego cada dos, sin salto a la revisión anual.
  • Sanción: 200 euros por circular con la ITV caducada, 100 con pronto pago en 20 días naturales y sin pérdida de puntos del carnet.
  • Repaso de diez minutos: luces una a una, dibujo del neumático, nivel del líquido de frenos, tensión de cadena y placa bien sujeta.
  • Herramienta rentable: un medidor de dibujo de neumático cuesta menos que la tasa de una segunda inspección y te avisa antes de que lo haga el inspector.
  • Consejo de taller: guarda los certificados de homologación de escape, espejos y manetas; sin ellos hay defecto aunque la pieza sea legal. Y si vas a tocar frenos, consulta con un profesional si no tienes experiencia.