Montar a horcajadas un superdeportivo en lugar de sentarse en un asiento moldeado a medida suena a imagen de portada de cómic futurista, pero es exactamente lo que se ha propuesto construir la startup holandesa Sanrivatti. La compañía quiere redefinir la conexión entre el conductor y la máquina llevando al segmento de los coches de altas prestaciones una postura heredada directamente de las motos de gran cilindrada: ni asiento convencional ni baquet envolvente, sino una posición de ataque que convierte cada aceleración, frenada y curva en una experiencia física más completa.
Una postura de conducción inspirada en la moto
La bautizada como Apex Position parte de una premisa tan simple como radical: en una moto de altas prestaciones, piloto y máquina forman una sola unidad. Los desplazamientos del cuerpo, el juego de piernas sobre las estriberas y el reparto de pesos son naturales. En cambio, incluso los superdeportivos más capaces del planeta, argumenta Sanrivatti, interponen capas de arquitectura, empaquetado, sistemas electrónicos y convenciones que separan al conductor de lo que ocurre entre el asfalto y los neumáticos.
La alternativa es prescindir del asiento tradicional y colocar al piloto en una posición de caballete. La firma promete una “sensación de conciencia aumentada, un equilibrio superior y una conexión intensificada durante la aceleración, la frenada y el paso por curva”, según se ha conocido a través de la prensa internacional. Para lograrlo habla de “ergonomía inmersiva” y de mandos diseñados en torno a los movimientos naturales del cuerpo humano, casi como una extensión del piloto.
Apenas se conocen detalles técnicos. No hay cifras de potencia, esquema de propulsión ni fecha de presentación. Lo único firme es la voluntad de ir más lejos que ningún otro fabricante en la fusión hombre-máquina sobre cuatro ruedas.
Quién está detrás y qué se sabe (y qué no)

La aventura no arranca desde cero. Sanrivatti ha logrado reunir a un equipo con experiencia contrastada en algunas de las casas más prestigiosas del deportivo europeo: hay en sus filas veteranos de McLaren, Lotus, Bentley y Singer, según ha trascendido en medios internacionales. Al frente se sitúa Santiago Sánchez Rivero, quien en declaraciones recientes subrayó que la desconexión entre el conductor y el vehículo es una asignatura pendiente incluso entre los modelos más extremos.
No faltan intentos anteriores por trasladar sensaciones de moto al universo de las cuatro ruedas. La también holandesa Carver produjo un triciclo inclinable hasta su quiebra en 2024. El prototipo Mercedes-Benz F400 Carving de 2001 conseguía un efecto similar ajustando la caída de las ruedas. Y propuestas como el Ariel Atom o el BAC Mono eliminan filtros para dejar al conductor a la intemperie mecánica. Pero ninguna de ellas renuncia al asiento para colocar al piloto a horcajadas; ahí es donde Sanrivatti quiere marcar la diferencia.
En un escenario donde casi todo se ha probado ya en superdeportivos, la solución de Sanrivatti —sentir el coche como una moto pero con cuatro ruedas— explora un territorio que ningún gran fabricante ha pisado.
Qué significa este concepto para el mercado de los superdeportivos
El mercado de los superdeportivos se ha vuelto previsible: potencias disparadas, aerodinámica activa y táctiles digitales. Diferenciarse es el reto número uno para cualquier aspirante. La postura a horcajadas, por inviable que pueda sonar sobre el papel, ofrece a Sanrivatti un argumento que ningún otro constructor puede esgrimir hoy. Con un público cada vez más diverso y un interés creciente por experiencias de conducción puras —como demuestra el éxito de los track-day ultraligeros sin concesiones—, la propuesta neerlandesa encaja con una corriente que valora la sensación por encima del dato técnico.
Para el aficionado español, acostumbrado a ver superdeportivos en circuitos como Montmeló o Jerez pero sentado en un baquet, la idea de cabalgar un coche de altas prestaciones supone un salto de imaginación que subraya hasta qué punto pueden cambiar las reglas del juego. Que una startup de Países Bajos, sin ese pedigrí centenario, se atreva con un concepto así recuerda que la innovación en la cultura del motor no entiende de tamaño ni de tradición.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: Una postura de conducción sin precedentes en un superdeportivo de cuatro ruedas: el conductor se sitúa a horcajadas, como en una moto de alta cilindrada, en lugar de sentarse en un asiento convencional.
- Consejo práctico: Si eres de los que sueñan con la fusión entre las sensaciones de la moto y la seguridad de un coche, sigue la pista a Sanrivatti; aunque el proyecto no tiene fecha, puede cambiar la conversación sobre qué esperar de un superdeportivo.
- Así te afecta: Más allá de la curiosidad técnica, esta iniciativa pone de manifiesto que los códigos del superdeportivo tradicional están abiertos a revisión, y recuerda al aficionado español que las ideas más rompedoras quizá no lleguen de las marcas de siempre.

