El Concours d’Eleganza Villa d’Este siempre ha sido territorio reservado para una élite muy concreta del automóvil: carrocerías firmadas por Pininfarina, historias que nacen en los garajes de industriales italianos y piezas cuyo valor se mide tanto en cifras alcanzadas en subasta como en prestigio ganado en los circuitos. Por eso, que la subasta de este año a la orilla del idílico Lago de Como abra sus puertas a una selección tan potente y extraordinaria de deportivos japoneses es, sencillamente, un acontecimiento. Y no uno menor.
Los chicos de Broad Arrow Auctions han decidido romper el guion habitual de Villa d’Este con un catálogo que, por primera vez, coloca al país nipón en el centro del escenario. Y lo hace con una alineación que hará temblar a coleccionistas de medio mundo: dos Honda NSX muy especiales y un auténtico desfile de Nissan Skyline GT‑R R34 en configuraciones que rara vez se ven fuera de su país de origen. El resultado es un choque de culturas automovilísticas que promete cifras de vértigo y una atención mediática inusual incluso para un evento tan exclusivo como Villa d’Este.
Dos Honda NSX que reescriben el concepto de rareza van a ser subastados

El primero de los protagonistas de esa subasta de Broad Arrow Auctions es un maravilloso Honda NSX‑R de 2003, una de esas máquinas que parecen diseñadas para desafiar el paso del tiempo. Solo existen 140 unidades de esta segunda generación del NSX‑R, y la que llega a la subasta lo hace con un pedigrí impecable. Exportado recientemente desde Japón, fue seleccionado en el año 2022 para el NSX Refresh Program, el proceso de restauración oficial de la marca.
Durante esa intervención, la compañía japonesa desmontó el motor, revisó la transmisión y repintó cada panel exterior. El resultado es un coche que combina la pureza mecánica original con un estado de conservación prácticamente de museo. Con 46.700 kilómetros en su marcador, se espera que alcance entre 850.000 y 950.000 euros, una cifra que refleja tanto su exclusividad como el creciente interés por los deportivos japoneses de los años 90 y 2000.
A su lado aparecerá un maravilloso Honda NSX Type S del año 1999, pintado en un llamativo azul y con un kilometraje muy similar a su pariente: 46.830 kilómetros. De esta versión tan solo se fabricaron 209 unidades, lo que lo convierte en otro ejemplar extremadamente codiciado. Aunque su estimación es más contenida, su presencia refuerza la idea de que el Honda NSX ha dejado de ser un “outsider” para convertirse en un icono global.
El reino del Nissan Skyline GT‑R R34

Si los NSX ya justifican la expectación en la subasta de Broad Arrow Auctions en Villa d’Este, lo que realmente convierte esta subasta en todo un hito es el quinteto de Nissan Skyline GT‑R R34 que esta emblemática casa de subastas ha conseguido reunir. No es habitual ver tantos R34 juntos fuera de Japón, y mucho menos en configuraciones tan especiales.
El más valioso es un Nissan GT‑R R34 Nismo CRS de 2002, una de las menos de 20 unidades que pasaron por la restauración oficial Clubman Race Spec en la propia fábrica de Nismo en Omori. Solo el legendario Z‑Tune está por encima en el imaginario colectivo, lo que convierte a este CRS en uno de los GT‑R más deseados del planeta. Su estimación oscila entre 700.000 y 850.000 euros, cifras que hace apenas una década habrían parecido impensables para un Skyline.
Junto a él aparece un GT‑R V‑Spec II Nismo S‑Tune de 2001, el segundo de solo 14 ejemplares fabricados. Con menos de 11.000 kilómetros recorridos, es una pieza prácticamente intacta, y su precio previsto —entre 500.000 y 700.000 euros— lo sitúa como una de las joyas más puras del catálogo.
La lista continúa con un GT‑R M‑Spec de 2001, una variante más “civilizada” dentro del universo R34, aunque eso no le resta atractivo. Con apenas 23.000 kilómetros en su haber y una producción limitada a 366 unidades, su valoración se estima entre 450.000 y 600.000 euros, cifras que dejan cristalino que cualquier R34 bien conservado se ha convertido en un auténtico objeto de culto.
Rarezas, colores míticos y preparadores legendarios se dan cita en esta subasta

La subasta de Broad Arrow Auctions también incluye un GT‑R de 1999 en Midnight Purple II, uno de los colores más icónicos de la saga. Este ejemplar, además, ha pasado por las manos de Hosaka Tuning Factory, uno de los preparadores más respetados de Japón. Su estimación oscilará entre los 325.000 y los 400.000 euros, una cifra que refleja tanto su rareza como el prestigio del taller que lo modificó.
El cierre perfecto a la subasta lo pondrá un GT‑R V‑Spec II Nur de 2002, uno de los 156 pintados en el codiciado tono Millennium Jade. Esta edición especial, creada para despedir a la generacíon R34, es una de las más buscadas por los coleccionistas. De ahí que los especialistas de Broad Arrow Auctions estimen su precio entre los 375.000 y los 450.000 euros.
Un cambio de paradigma en Villa d’Este

La presencia de esta selección de legendarios deportivos con el sello ‘Made in Japan’ en un evento tan tradicionalmente europeo como el Concours d’Eleganza Villa d’Este marca un evidente punto de inflexión. Los deportivos nipones ya no son esas “jóvenes promesas” dentro del coleccionismo, sino que se han convertido en auténticos clásicos consolidados, con valores que rivalizan con los de joyas firmadas por ilustres marcas europeas de la talla de Ferrari, Porsche o Aston Martin. Y como no podía ser de otra manera, Villa d’Este, con su aura de exclusividad, es el escenario perfecto para certificarlo.
5 claves de esta irrupción japonesa en Villa d’Este
- Los deportivos japoneses ya juegan en la liga de los clásicos europeos más cotizados.
- El Honda NSX‑R de 2003 es uno de los protagonistas absolutos por rareza y restauración oficial.
- El Nissan GT‑R R34 vive un momento histórico, con varias unidades superando el medio millón de dólares.
- Las versiones Nismo CRS, S‑Tune y Nur son ahora piezas de coleccionista globales.
- Villa d’Este confirma un cambio de tendencia: Japón ya no es invitado, es protagonista.
Fotos: Broad Arrow Auctions








