Škoda lleva años colaborando con el proyecto Bicis para la vida, que da una segunda oportunidad a bicicletas en desuso entregándolas a colectivos desfavorecidos. La última de sus acciones ha llevado a los organizadores de esta iniciativa hasta Marruecos, en concreto a Merzouga, donde existe un poblado nómada cuya vida cotidiana se mide por la distancia que sus habitantes recorren a pie para obtener servicios básicos:un kilómetro hasta el punto de agua más cercano o cinco kilómetros para llegar a la escuela.
Škoda y Bicis para la Vida han viajado hasta allí para hacer entrega a los habitantes de esta comunidad nómada, especialmente a los niños, de bicicletas que les harán mucho más fácil llegar al colegio o ir en busca de agua, una acción que transforma algo tan sencillo como un medio de transporte en una herramienta de acceso real a la educación y a los servicios básicos.

Para los niños del poblado, una bicicleta no es un capricho ni un juguete: es la diferencia entre ir a clase cada día o no ir. Con las bicicletas entregadas, los desplazamientos que antes consumían gran parte de la mañana se reducen drásticamente, haciendo que la asistencia regular al colegio sea, por fin, algo factible.
Esta es la filosofía detrás del proyecto Bicis para la Vida: recoger bicicletas en desuso, repararlas y darles una segunda vida allí donde pueden convertirse en algo esencial. Una lógica de economía circular que conecta directamente con comunidades vulnerables en distintos puntos del mundo.
Una entrega en el desierto durante la Škoda Titan Desert Morocco

No es casualidad que la entrega de estas bicicletas se produjera precisamente en Marruecos durante la celebración de la Škoda Titan Desert, una de las pruebas de ciclismo de montaña por etapas más exigentes del planeta.
Cada año, cientos de ciclistas recorren cerca de 600 kilómetros en seis etapas por el desierto marroquí —entre alta montaña, dunas y tramos de navegación sin señalización— en condiciones extremas. En ese mismo escenario donde el ciclismo se vive como deporte límite, Škoda y Bicis para la Vida lo reivindican también como motor de cambio social.
Este año, la marca checa, además de dar nombre a la carrera (lo hace desde 2019) ha apoyado al equipo KH-7, con 56 ciclistas inscritos bajo su maillot.
Bajo el sello de Titan World Series se celebran actualmente tres eventos, la clásica de Marruecos (la prueba reina, con seis etapas), otra en Almería (la única prueba europea, con cuatro etapas y un prólogo en el Desierto de Tabernas) y una reciente incorporación en Patagonia, Chile.
Cómo donar esa bicicleta que ya no utilizas

Škoda y Bicis para la Vida han colaborado en numerosas acciones de donación de bicicletas desde que comenzó este proyecto. Entre las más recordadas están las entregas realizadas a los afectados por la DANA de Valencia en el año 2024. La organización se volcó con los afectados que habían perdido su medio de transporte realizando varias entregas en localidades como Picanya, Paiporta y en diversos puntos de la provincia de Valencia.
Bicis para la Vida es un proyecto que nació de la mano de la Fundación Alberto Contador, la Fundación SEUR y Škoda y que desde sus inicios ha entregado ya más de 4.000 bicicletas.
Donar una bicicleta en desuso es muy sencillo. Solo hay que entrar en la página web de Bicis para la vida y pinchar en el botón ‘donar’ para iniciar el registro de la donación. Una vez hecho este paso, los responsables devuelven un código de seguimiento para que el donante esté al tanto del proceso. Sirven todas las bicis que estén en un estado aceptable: infantiles, de montaña, urbanas, antiguas, nuevas, etc… No importa que esté pasada de moda o haya que repararla.
Para enviar la bici solo hay que acercarse a cualquier oficina de SEUR y, una vez entregada, se puede saber en todo momento dónde se encuentra. Después de ‘pasar por el taller’ para una revisión completa, la bici será entregada a colectivos desfavorables, tanto en España como en el extranjero.

