El seguro a terceros ampliado suma lunas, robo, incendio y asistencia al básico por hasta 200 euros menos al año que un todo riesgo.
La diferencia de prima tiene una explicación sencilla: esta póliza no cubre los daños propios del vehículo. Ahí nace el ahorro y ahí aparece también su límite, que conviene tener claro antes de firmar.
Qué suma el terceros ampliado frente al seguro básico
El punto de partida es el seguro a terceros básico, el que cubre la responsabilidad civil obligatoria: los daños que provocas a otros coches, a bienes o a personas. Sobre esa base, la modalidad ampliada incorpora cuatro bloques que son, en la práctica, los que más se usan.
- Rotura de lunas: parabrisas, ventanillas y luneta trasera, con reparación o sustitución cubierta.
- Robo: sustracción del vehículo y, según la póliza, de los objetos que haya en el interior.
- Incendio: daños por fuego, explosión o caída de rayo sobre el coche.
- Asistencia en carretera: grúa, arranque y cambio de rueda; en algunas tarifas, coche de sustitución.
La prima media del seguro de automóvil en España se sitúa por encima de los 300 euros anuales, según los datos que publica Unespa. El ampliado ocupa el escalón intermedio: cuesta más que el básico y menos que un todo riesgo, sobre todo cuando el coche ya ha perdido buena parte de su valor de mercado.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros básico | Responsabilidad civil obligatoria y poco más | Entre 180 y 260 euros anuales. |
| Terceros ampliado | Básico más lunas, robo, incendio y asistencia | Entre 250 y 400 euros anuales. |
| Todo riesgo con franquicia | Añade los daños propios del vehículo | Entre 450 y 650 euros anuales. |
Las horquillas son orientativas y se mueven con el modelo, la potencia, la antigüedad, el código postal y el historial del conductor. En un coche de más de cinco años, la comparativa que publican comparadores como Rastreator deja el ampliado en esos 250 a 400 euros frente a los 450 a 650 euros del todo riesgo con franquicia.
La distancia se ensancha cuando el valor del vehículo baja: si el coche vale 4.000 euros, una franquicia de 300 o 600 euros absorbe buena parte del beneficio de cubrir daños propios.
Cuando el coche vale menos que la franquicia, pagar daños propios pierde sentido económico: el ampliado cubre lo que de verdad se usa.
El bonus malus, el sistema que premia con descuento al conductor sin siniestros y penaliza al que los acumula, también entra en la cuenta. Una reparación de chapa declarada en un todo riesgo puede encarecer la renovación; la rotura de lunas, en la mayoría de las pólizas, no consume ese descuento.
Para quién sale a cuenta y cómo se elige
El perfil que mejor encaja es el conductor urbano con un coche de entre cinco y diez años, uso diario de pocos kilómetros y plaza de garaje. También quien acaba de cambiar de vehículo y prefiere contener el recibo antes que asumir una prima alta.
Lo que queda fuera importa tanto como lo que entra. El ampliado no paga los daños de tu coche en un golpe contra un bordillo, una salida de vía o un accidente con culpa: eso sigue siendo terreno del todo riesgo. Tampoco cubre la pérdida de valor del vehículo tras una reparación.
En robo e incendio, la indemnización se calcula sobre el valor venal del coche en el momento del siniestro, no sobre lo que costó comprarlo. Un vehículo de 2016 puede quedar cubierto por una cifra muy inferior a la que el propietario espera recibir.
Qué revisar antes de firmar y cómo se mueve la prima
Cuatro puntos del condicionado merecen una lectura pausada: si hay franquicia en lunas y en robo, cuál es el límite por robo de objetos, cuántos kilómetros de grúa incluye la asistencia y si el coche de sustitución va en la tarifa o se cobra aparte. La pregunta directa al asesor es qué coberturas son opcionales y cuáles están incluidas.
En términos de mercado, el terceros ampliado lleva años ganando terreno entre quienes no quieren renunciar a lunas y robo pero tampoco asumir el coste de un todo riesgo. La revisión anual de la prima es el momento natural para replantear la modalidad: si el coche ha bajado de valor o el kilometraje se ha reducido, el ampliado suele compensar. Si el vehículo tiene menos de tres años, el todo riesgo mantiene su sentido económico.
