Los robots humanoides de BMW ya trabajan en una fábrica de Estados Unidos y han fabricado 30.000 X3

La planta de Spartanburg ha utilizado el androide Figure 02 para ensamblar piezas de carrocería del X3 durante diez meses. BMW prepara ya la siguiente generación con sensores táctiles y comunicación por voz.

BMW ya fabrica con robots humanoides en Estados Unidos. La planta de Spartanburg, en Carolina del Sur, ha empleado el androide Figure 02 para participar en la producción de más de 30.000 unidades del BMW X3, según los datos de la propia compañía.

La robótica lleva más de cuatro décadas presente en las fábricas de automóviles, pero hasta ahora los brazos mecánicos no tenían forma humana. El salto de BMW en Spartanburg demuestra que los robots humanoides ya no son una promesa de ciencia ficción: son una herramienta de producción real que comparte espacio con operarios humanos.

Qué hace el robot humanoide de BMW en Spartanburg

El despliegue no fue una prueba de laboratorio. Durante diez meses, el robot humanoide desarrollado junto a la tecnológica Figure AI trabajó en el taller de carrocería insertando piezas de chapa metálica para los puntos de soldadura. La cifra final supera los 30.000 X3 producidos con esta colaboración entre personas y máquinas de aspecto humano.

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BMW ya prepara la siguiente generación. El Figure 03 incorpora carga inalámbrica, materiales blandos que mejoran la seguridad en el entorno compartido con personas y comunicación por voz. Sus manos, con sensores táctiles y cámaras integradas, aumentan la precisión y la destreza, acercando al androide a las capacidades de un operario cualificado.

El éxito de este programa confirma que la robótica humanoide ha dejado de ser una curiosidad de laboratorio para convertirse en una ventaja competitiva en la fabricación. La planta de Spartanburg, la mayor fábrica de BMW en el continente americano, se convierte así en un banco de pruebas real para una tecnología que varios fabricantes ya persiguen.

La automatización con androides no sustituye al operario, pero sí redefine la línea de montaje: ahora el robot aprende, toca y se comunica, y el resultado se cuenta en miles de coches fabricados.

La carrera por los androides en las fábricas de coches

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Foto: BMW

El caso de BMW no es el único. El grupo Hyundai compró Boston Dynamics para acelerar su apuesta por los robots humanoides y prevé desplegar el modelo Atlas, de 1,88 metros y 90 kilos, en su nueva planta de vehículos eléctricos en Estados Unidos para 2028. Allí se encargará de tareas de secuenciación, es decir, seleccionar componentes y entregarlos en la línea en el orden y el momento exactos.

El proyecto de Hyundai con Atlas se centrará en tareas de secuenciación, una labor que en las plantas modernas consume tiempo y precisión. La apuesta por robots humanoides en tareas cognitivas, no solo mecánicas, marca la diferencia con los brazos robóticos tradicionales. La nueva planta estadounidense del grupo producirá modelos como el Ioniq 5, el Ioniq 9 y el Sportage Hybrid, lo que integra a los androides en una línea de vehículos eléctricos de alto volumen.

Ford, por su parte, utiliza en su planta británica de Halewood un robot cuadrúpedo Spot equipado con cámaras térmicas y micrófonos para detectar fugas y variaciones de calor que podrían provocar paradas en la producción. El sensor desarrollado por la Universidad Queen Mary de Londres añade una capa adicional: montado en la yema de los dedos robóticos y combinado con cámaras internas, permite a la mano artificial ‘ver’ la presión y responder con mayor sensibilidad. Sus aplicaciones van de la fabricación de precisión a la cirugía.

El robot Spot de Ford incluye lidar para navegar por la planta y está programado para detenerse si una persona se acerca a menos de dos metros, una medida de seguridad clave en un entorno compartido.

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La investigación de Queen Mary, aún en fase experimental, apunta a una generación de robots que no solo ejecutan, sino que perciben la textura y la presión de los materiales. En la fabricación de precisión, esta capacidad reduce errores y permite manipular componentes delicados sin dañarlos. Para la automoción, donde la chapa y los acabados interiores exigen un tacto fino, el potencial es enorme.

Qué significa esta tendencia para el sector y para España

Para la industria española, el mensaje es claro: la competitividad de las plantas europeas dependerá de la rapidez con la que incorporen automatización cognitiva y robótica colaborativa. BMW produce en Estados Unidos con un estándar que pronto será referencia global, y las fábricas del grupo en Europa —incluida la red de producción en España— observan de cerca este salto. La cuestión no es si los androides llegarán a las líneas de montaje europeas, sino cuándo y con qué nivel de integración con los equipos humanos.

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Los datos de Spartanburg marcan un precedente: 30.000 unidades no son una prueba piloto, son producción real. La combinación de inteligencia artificial, sensores táctiles y comunicación por voz sitúa a los robots humanoides en la frontera de la fabricación avanzada. Para el conductor, esto no cambia el coche que recibe, pero sí la eficiencia con la que se fabrica y, a medio plazo, la estructura de costes de toda la industria.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: más de 30.000 BMW X3 fabricados con apoyo del robot humanoide Figure 02 en la planta de Spartanburg (Estados Unidos) durante diez meses.
  • Consejo práctico: para el lector español que siga la evolución industrial, la automatización humanoide no encarece el producto final, pero sí define qué plantas ganan competitividad en la nueva era de la fabricación avanzada.
  • Así te afecta: la adopción de androides en plantas de BMW en Estados Unidos anticipa el estándar tecnológico que llegará a las fábricas europeas, incluida la red de producción del Grupo BMW en España, y condiciona la evolución del mercado laboral automovilístico.