Viajar con el interior del coche por encima de los 35 °C multiplica por 1,25 las posibilidades de sufrir un accidente. Según un informe de la Fundación para la Seguridad Vial (FESVIAL), compartido por un especialista en mantenimiento integral del automóvil, esa temperatura interior equivale a ponerse al volante con una tasa de alcoholemia de entre 0,5 y 0,8 gramos por litro.
Con la operación salida de verano ya en marcha, la DGT recuerda que revisar el aire acondicionado, la batería y los neumáticos antes de un desplazamiento largo no es un capricho: es una medida de seguridad que puede evitar sustos. El calor extremo reduce la capacidad de reacción, favorece la fatiga y dispara el riesgo de accidente tanto como unas copas de más.
El calor extremo, tan peligroso como el alcohol al volante
El organismo reacciona peor cuando la temperatura del habitáculo supera los 35 °C. Aparecen la somnolencia, la irritabilidad y una merma en la atención que, en carretera, se traducen en más errores de conducción. El paralelismo con el alcohol no es casual: la FESVIAL cifra ese deterioro en un incremento del 25 % del riesgo de accidente, un porcentaje que se equipara a una alcoholemia de hasta 0,8 g/l, límite que ya conlleva sanción administrativa.
Por eso la DGT insiste en la necesidad de poner a punto el sistema de climatización y de programar una revisión en el taller antes de afrontar cientos de kilómetros bajo el sol. Mantener el interior en torno a los 22 °C ayuda a conservar la concentración y reduce el estrés térmico del conductor. No es confort, es seguridad.
Dos operaciones sencillas para no jugártela al volante
El especialista en mantenimiento consultado apunta a dos intervenciones con un coste contenido que devuelven la eficacia al aire acondicionado y, de paso, rebajan el riesgo al volante.
Cambiar el filtro del habitáculo cuesta entre 20 y 50 euros. Se recomienda sustituirlo cada 20.000 kilómetros o, como mínimo, una vez al año, preferiblemente al terminar la primavera. Un filtro sucio reduce el caudal de aire, genera malos olores y obliga al compresor a trabajar más, lo que acaba encareciendo la avería. Si al encender el ventilador notas un olor desagradable o el flujo es más débil de lo normal, ha llegado el momento de cambiarlo.
Recargar el gas refrigerante sale por entre 60 y 150 euros, dependiendo del modelo. Cuando el circuito pierde presión el aire acondicionado tarda en enfriar, no alcanza la temperatura deseada o deja de desempañar bien los cristales. Es una operación de taller que se completa en media hora y que conviene realizar antes de que el calor apriete de verdad. Ignorar la recarga puede forzar el compresor y convertir una factura de 100 euros en una reparación de varios cientos.
Mantener el habitáculo a 22 grados y cambiar el filtro a tiempo te ayuda a conservar la concentración y a llegar fresco al destino: es la inversión más barata en seguridad para los viajes estivales.
Qué más revisar antes de salir a la carretera
Junto al aire acondicionado, la DGT incluye en su lista de comprobaciones básicas los neumáticos y la batería. Las altas temperaturas aceleran el desgaste del compuesto de los neumáticos y pueden elevar la presión, lo que resta agarre y alarga la frenada. Revisar la profundidad del dibujo —que no baje de 1,6 milímetros— y la presión correcta evita sustos y, de paso, una multa de hasta 200 euros. La batería, por su parte, sufre con el calor tanto como con el frío: las temperaturas extremas acortan su vida útil y aumentan el riesgo de quedarse tirado en pleno viaje.
Planificar una revisión en el taller antes de salir permite anticiparse a estos problemas. A menudo basta con una inspección rápida que cuesta poco dinero y que, en el peor de los casos, evita una avería en carretera con grúa incluida. El mensaje es claro: cuando el termómetro aprieta, el mantenimiento no es un gasto, es la póliza más barata contra el susto.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: El sistema de aire acondicionado (filtro del habitáculo y nivel de gas), los neumáticos y la batería antes de un viaje largo en verano.
- Cómo hacerlo: La sustitución del filtro puedes encargarla en cualquier taller de confianza; la recarga de gas requiere equipos específicos, por lo que es imprescindible acudir a un profesional. La revisión de neumáticos y batería también conviene dejarla en manos de un especialista si tienes dudas.
- Cuánto cuesta: Cambiar el filtro cuesta entre 20 y 50 euros, la recarga de gas entre 60 y 150 euros. Una inspección general en el taller puede sumar otros 30-50 euros. Si un neumático está por debajo del mínimo, la multa asciende a 200 euros (100 con pronto pago).

