Con el termómetro rozando los 40 grados, la DGT ha lanzado una advertencia clara: una avería provocada por las altas temperaturas puede llevarse por delante más de 1.000 euros de tu bolsillo. Revisar el coche antes del verano no es un consejo opcional, sino la medida más barata para evitar sustos.
La batería: el calor extremo la descarga sin avisar
Según la revista ‘Tráfico y Seguridad Vial’ de la DGT, una temperatura ambiental de 40 °C basta para acelerar la descarga de una batería incluso si se instaló hace pocos meses. Los acumuladores están diseñados para funcionar de forma óptima a 25 °C, y el calor excesivo descompone las moléculas internas, lo que provoca una pérdida de energía constante.
El riesgo es mayor si el coche supera los diez años o si lleva varios días aparcado al sol. Antes de un viaje largo, conviene verificar el amperaje y el nivel de líquido de los vasos en el taller —algo que apenas cuesta entre 15 y 30 euros—. Quedarse tirado por una batería muerta, en cambio, puede suponer una grúa y una batería nueva, con un coste conjunto que ronda los 150 euros. En muchos vehículos, un simple chequeo de la tensión con un polímetro en casa puede darte una pista, aunque lo más fiable es acudir a un profesional.
Neumáticos: el asfalto a 70 grados multiplica el riesgo
El asfalto veraniego puede alcanzar los 70 grados, y los neumáticos son la segunda causa de avería en carretera, según la DGT. Aunque la ley exige un dibujo mínimo de 1,6 milímetros, la institución recomienda no bajar de los 2 mm porque, con el calor, una goma desgastada tiene más probabilidades de reventar y alarga la distancia de frenado. Además, la presión debe ajustarse según la carga del vehículo; un neumático desinflado se calienta más rápido y puede fallar. La DGT recuerda que, aunque el dibujo sea legal, el calor reduce la adherencia, así que vale la pena ser conservador.
Circular con los neumáticos por debajo del límite legal te puede costar una multa de hasta 200 euros y, además, no pasarás la ITV. Conducir con las gomas en mal estado no solo te expone a la sanción, sino que en mojado la distancia de frenado se multiplica, algo que en verano puede ocurrir por tormentas súbitas. Revisar la presión y el dibujo en casa cuesta cero euros, y cambiar los cuatro neumáticos en un taller de confianza sale por entre 200 y 400 euros, según la medida. El verdadero problema llega si un reventón te pilla en autopista: el susto y la reparación pueden superar con creces los 1.000 euros.
Aire acondicionado y refrigeración: el motor también se calienta
En los motores más antiguos, el calor extremo somete al sistema de refrigeración a un esfuerzo extra. La DGT insiste en inspeccionar el radiador, controlar el nivel del líquido refrigerante y vigilar posibles fugas antes de enfrentarse a una ola de calor. Una simple revisión visual de manguitos y el radiador puede evitar un recalentamiento. Incluso una junta en mal estado puede dar paso a una fuga que deje el motor sin refrigerante en pocos kilómetros. Un motor que se sobrecalienta puede sufrir daños graves, como la rotura de la junta de culata, una reparación que rara vez baja de los 1.000 euros.
El aire acondicionado tampoco es un lujo en verano: una recarga de gas cuesta entre 50 y 80 euros, mientras que tirar de ventilador con las ventanillas bajadas aumenta el consumo de combustible. Si el sistema falla por completo, la avería puede suponer hasta 600 euros, según las tarifas medias del sector. Una revisión preventiva en el taller antes de salir de viaje te asegura temperaturas agradables y evita disgustos mecánicos.
Averías de más de 1.000 euros: lo que cuesta no prevenir
Pasar por el taller para una puesta a punto estival cuesta, de media, entre 60 y 120 euros si solo se realiza la revisión de niveles, batería y neumáticos. Frente a esa cifra, la DGT estima que una avería grave por calor —como la destrucción de una batería, un reventón con daños en la llanta o un motor gripado— puede superar los 1.000 euros sin demasiado esfuerzo.
Una revisión de verano de 80 euros puede ahorrarte una factura de más de mil; la diferencia entre un viaje tranquilo y uno que acaba en el arcén.
El ahorro no es lo único en juego. Una avería en plena operación salida puede suponer horas de espera, grúa incluida, y el riesgo de un accidente si ocurre a alta velocidad. Por eso, los consejos de la DGT no van dirigidos solo al bolsillo, sino a la seguridad de todos los ocupantes.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: la batería (amperaje y nivel de líquido), los neumáticos (dibujo mínimo de 1,6 mm, recomendado 2 mm) y el sistema de refrigeración (radiador, fugas y nivel de líquido).
- Cómo hacerlo: puedes comprobar la presión y el dibujo de los neumáticos en casa; para la batería y el refrigerante, acude a un taller de confianza si no tienes experiencia. Nunca manipules el sistema de refrigeración con el motor caliente.
- Cuánto cuesta: una revisión preventiva ronda los 60-120 euros; la multa por neumáticos en mal estado puede ser de hasta 200 euros; una avería grave por descuido puede superar los 1.000 euros.

