KTM pide a MotoGP abrir motores sellados por fiabilidad. Ducati, Honda y Yamaha lo bloquean

La firma austriaca quiere inspeccionar sus motores congelados tras múltiples averías que han puesto en riesgo la seguridad de los pilotos. Ducati, Honda y Yamaha mantienen el veto y solo Aprilia respalda la operación.

La petición de KTM para inspeccionar sus motores congelados ha abierto una brecha en el paddock de MotoGP que trasciende la mera asistencia técnica. Mientras Aprilia respalda la solicitud, Ducati, Honda y Yamaha mantienen un veto que deja a los austriacos atados de manos con un problema de fiabilidad que ya no solo lastra su rendimiento, sino que compromete la seguridad de toda la parrilla.

El incidente de Pedro Acosta en Barcelona, cuando su RC16 se detuvo en plena recta y provocó un brutal accidente a Álex Márquez, fue el primer aviso. A partir de ahí, KTM ha tenido que correr con motores limitados electrónicamente, sacrificando potencia para evitar males mayores. Pero las averías no han cesado: en Mugello y en Assen se repitieron los paros, dejando a la estructura naranja en una posición insostenible.

El reglamento de MotoGP sella y congela los propulsores hasta final de temporada para contener costes y mantener la igualdad. Abrirlos requiere el consentimiento unánime de todos los fabricantes. KTM ha solicitado únicamente poder inspeccionar las unidades, sin tocar nada, para entender qué está fallando y decidir si pueden seguir utilizándolas de forma segura. No piden ventaja competitiva; piden no ser un peligro ambulante.

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El historial de fallos que ha forzado a KTM a pedir ayuda

Desde Barcelona, la marca austriaca ha acumulado un rosario de problemas mecánicos que han puesto en evidencia un fallo de diseño o de montaje que todavía no han podido identificar y que ha llevado al equipo a adoptar mapas motor ultraconservadores. En cada carrera, el temor a un nuevo parón sobre la trazada condiciona las estrategias y, lo que es peor, la confianza de los pilotos. Pit Beirer, director de KTM Motorsport, reconoció con franqueza: «Dentro de nuestros motores hay algo que no va bien. Sabemos que en algunos todavía existe ese riesgo, por lo que hemos cogido otros para no correrlo».

La decisión de limitar las revoluciones ha sido un parche que reduce el riesgo inmediato pero lastra el rendimiento. Con los motores sellados, KTM no puede ni siquiera abrir la tapa de balancines para verificar si hay desgastes anormales o una mala sincronización. La situación es tan crítica que el propio Beirer ha suplicado aprovechar el parón veraniego para resolverlo.

El bloqueo de Ducati, Honda y Yamaha: desconfianza o estrategia

El bloqueo, sin embargo, ha llegado de donde menos se podía esperar si se mira solo la deportividad. Ducati, Honda y Yamaha han dicho no. Y no por falta de argumentos técnicos, sino por temor a un vacío legal. Si KTM abre los motores, aunque sea para inspeccionarlos, se sienta un precedente que podría utilizarse más adelante para introducir mejoras encubiertas. La desconfianza es total.

Pedir permiso para no tocar nada y que te digan que no es casi una declaración de guerra en el paddock.

Aprilia, en cambio, ha tendido la mano. Fabiano Sterlacchini y Massimo Rivola han dado su visto bueno, y Beirer no ha escatimado en agradecimientos. Pero con un solo fabricante a favor, la reglamentación no se mueve. Mientras tanto, el riesgo de que un motor KTM vuelva a gripar en plena recta sigue presente, y la posibilidad de otro accidente como el de Barcelona no es una hipótesis académica.

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