El precio del combustible sigue disparado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y no parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo. Sin embargo, hay trucos que todos los conductores podemos poner en práctica para ahorrar en cada depósito, como ajustar la presión de los neumáticos a las recomendaciones del fabricante.
Cuando hablamos de los neumáticos, normalmente pensamos en que la profundidad del dibujo debe estar por encima de 1,6 mm, porque menos no es legal. Pero una presión por debajo de lo recomendado también es peligrosa y, además, dispara el consumo.
1Un neumático con una presión baja hace que el coche trabaje más de la cuenta
Cuando la presión del neumático está por debajo de lo que recomienda el fabricante, aumenta la superficie de contacto con el asfalto, lo que provoca más fricción y, en consecuencia, más resistencia al avance.
Es decir, que el motor necesita hacer más esfuerzo para mover el coche, lo que se traduce en un gasto extra en combustible que perfectamente podrías haber evitado. En un único trayecto, no es un despilfarro enorme, pero sí que hay estudios que apuntan a un aumento del consumo de entre un 5% y un 10% si circulas con una presión inferior a la recomendada.
Lo curioso es que no siempre lo vas a apreciar a simple vista. De hecho, la presión del neumático tiene que estar realmente baja para que lo notes de un vistazo al neumático. Sin embargo, una desviación, por mínima que sea, ya afecta al rendimiento y dispara el consumo de combustible.
Además, el efecto se multiplica en ciudad y en viajes con el coche cargado, como los más de seis millones de desplazamientos que la DGT prevé este Puente de Mayo.

