Muere Alex Zanardi a los 59 anos, leyenda del motor mundial

El italiano fallece casi cinco años después del accidente en handbike de 2020 del que nunca llegó a recuperarse. Deja dos títulos de CART, cuatro oros paralímpicos y un legado en seguridad y movilidad adaptada que trasciende cualquier categoría del motor.

Se va Alex Zanardi a los 59 años y con él se cierra una de las biografías más singulares que ha producido el motor en las últimas tres décadas. La noticia, confirmada este sábado, llega casi cinco años después del accidente en handbike de junio de 2020 del que nunca llegó a recuperarse del todo. Hablar de Zanardi solo como expiloto de Fórmula 1 es quedarse muy corto. Hablar de él solo como medallista paralímpico, también.

El italiano construyó dos carreras deportivas completas y una tercera, la más difícil, fuera de cualquier categoría conocida: la de volver a competir al máximo nivel después de perder las dos piernas en el óvalo de Lausitzring en 2001. Cuatro oros paralímpicos en Río 2016 y Tokio 2020, dos campeonatos de la CART en 1997 y 1998, dos victorias en el WTCC con BMW. Y un capítulo en Fórmula 1 que, paradójicamente, fue el menos brillante de los tres.

Del fracaso en Williams a la reinvención americana

La trayectoria de Zanardi en la Fórmula 1 fue un episodio incómodo dentro de una carrera, por lo demás, luminosa. Debutó en 1991 con Jordan, pasó por Minardi y Lotus, y vivió su oportunidad real en 1999 con Williams junto a Ralf Schumacher. Aquel año fue un desastre deportivo: cero puntos en 16 carreras, contrato rescindido a final de temporada y la etiqueta, injusta o no, de piloto que no había sabido aprovechar la ventana.

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Lo que vino después reescribió la historia. Zanardi se marchó a Estados Unidos, ganó dos títulos consecutivos de la CART con Chip Ganassi y se convirtió en una de las figuras más queridas del paddock americano. Su remontada en Laguna Seca de 1996, con el adelantamiento por fuera en el Corkscrew a Bryan Herta, sigue siendo material de archivo obligatorio en cualquier escuela de pilotos. La maniobra fue tan limpia y tan imposible que la federación cambió las reglas para impedir que se repitiera.

El 15 de septiembre de 2001 y todo lo que vino después

El accidente en el EuroSpeedway Lausitz aquel 15 de septiembre de 2001 marca el corte. Zanardi lideraba la carrera con trece vueltas por delante cuando perdió el control a la salida de boxes y fue golpeado lateralmente por Alex Tagliani a más de 300 km/h. Perdió ambas piernas y cerca del 75% de su volumen sanguíneo. Sobrevivir, ya, fue un milagro médico. Lo que hizo después no entra en ninguna categoría conocida.

Volvió a un coche de competición en 2003 con un BMW de WTCC adaptado y completó simbólicamente las trece vueltas que le faltaban en Lausitz. Ganó dos carreras en el Mundial de Turismos. Y a partir de 2007 se reinventó como atleta paralímpico en handbike, una disciplina en la que acabó dominando como pocos: cuatro oros paralímpicos, doce mundiales y una presencia constante en el calendario internacional hasta el accidente de Pisa en 2020, donde un camión lo embistió mientras entrenaba.

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Una figura que trasciende el paddock

Lo que convierte a Zanardi en alguien excepcional no es la suma de sus títulos, que ya sería notable. Es la coherencia con la que afrontó cada etapa. Pocos deportistas han hablado de su discapacidad con la naturalidad y el sentido del humor que él exhibió desde el primer día. Su intervención ante el Congreso italiano, sus charlas con jóvenes pilotos en Maranello y su trabajo con la fundación de BMW para movilidad adaptada construyeron un personaje público que iba mucho más allá del resultado deportivo del fin de semana.

El paddock italiano lo trataba como a alguien intocable. Ferrari, Alfa Romeo, BMW Italia, todos los equipos con sede en suelo italiano han ido publicando comunicados en las últimas horas. La Fórmula 1, a través de la FIA, también se ha pronunciado. La IPC, el Comité Paralímpico Internacional, ha reconocido a Zanardi como una de las figuras más influyentes en la visibilidad del deporte adaptado de las últimas dos décadas.

Lo que deja Zanardi al motor que viene

Es difícil medir el legado de un deportista que ha cambiado de disciplina tres veces y ha sido referencia en todas. Pero hay un dato que esta redacción considera central: Zanardi fue durante veinte años el argumento más sólido para defender la inversión en seguridad en el deporte de motor. Su accidente de 2001 aceleró cambios en el diseño de las salidas de boxes en óvalos americanos y en los protocolos de respuesta médica en circuito. Más recientemente, su trabajo con prótesis y handbikes empujó a varios fabricantes europeos a entrar en el mercado de la movilidad adaptada con desarrollos derivados de la competición.

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El precedente más cercano que recuerdo es el de Clay Regazzoni, otro italiano que tras un accidente brutal en Long Beach 1980 dedicó las décadas siguientes a normalizar la presencia de pilotos con discapacidad en el motorsport. Zanardi llevó esa idea mucho más lejos: no solo estuvo presente, ganó. Y ganó cuatro veces los Juegos.

Su muerte coincide con un momento en el que la Fórmula 1 y las grandes categorías del motor están reformulando su relación con la inclusión y la accesibilidad. La temporada 2026 arranca con un reglamento técnico nuevo y con varios programas de formación de pilotos con discapacidad en marcha en Europa. La Fundación Zanardi, anunciada hace dos años, deberá ahora decidir cómo continúa su trabajo sin la figura que la sostenía.

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Análisis de impacto

  • Dato de mercado: Zanardi acumulaba dos títulos de CART (1997, 1998), cuatro oros paralímpicos (Río 2016 y Tokio 2020) y doce títulos mundiales en handbike, según los registros oficiales de la FIA y el IPC. Su impacto mediático en Italia se medía en cifras propias de un campeón del mundo de F1.
  • El rumor: En el paddock italiano se comenta que la familia Zanardi llevaba semanas preparando comunicados ante el deterioro clínico, y que varios equipos de la parrilla actual prepararán homenajes en las próximas citas del calendario. Sin confirmación oficial todavía.
  • Veredicto: Se va una figura irremplazable. Zanardi no fue el mejor piloto de F1 de su generación ni se acercó, pero fue probablemente el deportista que mejor representó el espíritu del motor entendido como superación. El motor mundial pierde a uno de sus referentes morales.