Prescripción de multas de tráfico: plazos de 3 y 6 meses que debes conocer

Conocer cuándo prescribe una multa te permite saber si aún puedes recurrir o si ya estás libre de la sanción. La DGT distingue entre infracciones leves y graves, con plazos de notificación y de ejecución diferentes.

Una multa de tráfico no dura para siempre. La prescripción de una multa de tráfico significa que, si la Administración no la notifica dentro de unos plazos concretos, la sanción se extingue. Para las infracciones leves, ese plazo es de tres meses desde que se cometió la infracción; para las graves y muy graves, de seis meses. Y si ya te han sancionado pero no ejecutan el cobro, el plazo se amplía a cuatro años para las multas económicas. Saber estas reglas te ayuda a decidir si recurrir o simplemente esperar.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: una multa prescrita no puede cobrarse ni restar puntos del carné, así que identificar si ha caducado te libra de la sanción.
  • Cómo te afecta: si recibes una notificación fuera del plazo legal, puedes alegar la prescripción y no pagar. Si ya la has pagado, difícilmente podrás recuperar el dinero.
  • Puntos clave y plazos: tres meses para notificar infracciones leves; seis meses para graves o muy graves. Las sanciones ya notificadas prescriben a los cuatro años si son económicas o a un año si son de otra naturaleza. Los plazos se cuentan desde el día siguiente a que la sanción es firme.

Cuándo prescribe exactamente una multa de la DGT

La ley distingue dos momentos clave: la prescripción de la infracción y la prescripción de la sanción. El primero se refiere al tiempo que la DGT o el ayuntamiento tienen para comunicarte que has cometido una infracción. Según el artículo 112 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, el plazo de notificación es de tres meses para las infracciones leves y de seis meses para las graves y muy graves. Si la notificación te llega más tarde de esas fechas, la infracción ha prescrito y no tendrás que pagar.

El segundo momento afecta a la sanción ya impuesta. Una vez que has sido notificado en plazo, la Administración tiene un plazo de cuatro años para cobrar la multa económica y de un año para ejecutar otro tipo de castigos, como trabajos en beneficio de la comunidad. Ambos plazos empiezan a contar desde el día siguiente a aquel en que la resolución sancionadora se considera firme.

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Cómo saber si tu multa ya ha prescrito

Para comprobar si una sanción ha caducado, revisa la fecha de la infracción y la de la notificación. Si han pasado más de tres meses (leve) o seis meses (grave) sin que te hayan comunicado nada, la multa no puede ejecutarse. En la práctica, sin embargo, la DGT suele notificar por correo certificado o mediante el Tablón Edictal de Sanciones de Tráfico (TESTRA), y es raro que se superen los plazos. Aun así, no está de más que verifiques tus multas pendientes.

La DGT ofrece dos herramientas gratuitas para consultar multas:

  • Tablón Edictal de Sanciones (TESTRA): introduces tus datos personales y la matrícula del coche para ver si hay sanciones a tu nombre.
  • Dirección Electrónica Vial (DEV): un sistema voluntario que te envía por correo electrónico o SMS cualquier multa en cuanto se registra. Necesitas certificado digital para darte de alta.

¿Y si quiero recurrir?

Si la multa te ha llegado dentro del plazo legal pero no estás conforme, dispones de 15 días laborables para presentar alegaciones a contar desde la recepción de la notificación. Puedes hacerlo ante la DGT o en cualquier oficina de Correos, según indique la propia carta. Pasado ese tiempo sin recurrir, la sanción se vuelve firme y solo te quedará pagar. Eso sí, pagar durante los primeros 20 días naturales reduce el importe al 50 %.

Cuando el periodo de notificación ha vencido y crees que la multa ha prescrito, no necesitas recurrir la sanción en sí: puedes presentar un escrito solicitando que se declare la prescripción. Conviene que adjuntes pruebas de las fechas (la fecha de la supuesta infracción y la de la notificación) para que la Administración resuelva.

La DGT tiene tres meses para notificar una infracción leve y seis para las graves; si lo hace fuera de plazo, la multa se extingue completamente.

Qué hacer cuando la multa ya es firme y no prescribe

Si ya has agotado los plazos de recurso y la sanción no prescribe, el pago se convierte en obligatorio. El pronto pago sigue estando bonificado con el 50 % de descuento si lo efectúas en los 20 días siguientes a la notificación. De no pagar, la Administración puede iniciar la vía de apremio y, en último término, embargar cuentas o bienes.

La mejor estrategia es no dejarlo correr: consulta periódicamente TESTRA o activa la DEV para enterarte a tiempo de cualquier multa. Así evitas que una sanción leve, que de otro modo prescribiría, se convierta en un problema mayor con recargos e intereses.

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Los plazos en el contexto de la movilidad actual

La prescripción de las multas es una garantía para el conductor frente a la Administración. En ciudades con Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), donde las sanciones por acceder sin distintivo ambiental pueden alcanzar los 200 euros, saber que la normativa obliga a notificar en un máximo de seis meses (infracción grave) puede ser la diferencia entre pagar o no. La Dirección General de Tráfico y los ayuntamientos han mejorado los sistemas de notificación electrónica, por lo que los plazos suelen cumplirse. Aun así, el conocimiento de estos límites sigue siendo una herramienta de defensa para cualquier conductor.

Mientras las normas de tráfico se endurecen y las sanciones se digitalizan, la ley mantiene estos plazos de caducidad para evitar abusos y garantizar la seguridad jurídica. Por eso, conviene tener siempre presente que una multa no es definitiva hasta que se cumplen todos los plazos de notificación y firmeza.

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