El 65% de los conductores reclama un Plan Renove con ayudas para furgonetas y vehículos de combustión

El estudio de SigmaDos y Fundación Repsol, con 1.500 encuestas, mide el respaldo a un plan que no excluya la furgoneta diésel. El 57% cambiaría de vehículo con ayudas neutrales en tecnología, pero no hay calendario ni presupuesto.

El 65% de los conductores reclama un Plan Renove con ayudas que incluyan también furgonetas y vehículos de combustión, no solo eléctricos.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: más de seis de cada diez vehículos censados en España superan los diez años, y el diseño final de las ayudas a la renovación condicionará el coste de sustitución de las flotas de reparto y de servicio en los próximos ejercicios.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: respaldo social amplio a un plan neutral en tecnología; el 57% de los particulares cambiaría de vehículo si existieran ayudas sin exigir una tecnología concreta; el sector propone deducciones por achatarramiento e incentivos específicos para autónomos y pymes. En contra: es un estudio de opinión, no una norma con presupuesto ni calendario; y sin oferta asequible y plazos de entrega razonables, la subvención por sí sola no mueve el parque.
  • Datos técnicos clave: 31,7 millones de vehículos en España; más de seis de cada diez con más de diez años; 9,2 millones superan las dos décadas (29,3% del total); hasta diez veces más emisiones contaminantes que un modelo actual; 65% de apoyo a un Renove con todas las tecnologías; 44% rechaza limitar la transición al eléctrico de batería.

Qué dice el estudio y por qué afecta a quien renueva flota

El informe lo firma SigmaDos y lo impulsa la Fundación Repsol, con la colaboración de Sernauto, Faconauto y la Universidad Politécnica de Madrid, además del apoyo de la Dirección General de Tráfico. La base son encuestas a más de 1.500 ciudadanos y 300 profesionales del sector. No es un proyecto de ley: es una fotografía de la demanda social que el sector usará para presionar en la negociación política.

El dato que más interesa al gestor es el del parque. España contabiliza 31,7 millones de vehículos y más de seis de cada diez tienen más de diez años. En concreto, 9,2 millones superan las dos décadas de antigüedad, el 29,3% del total. Según el estudio, esos vehículos pueden emitir hasta diez veces más contaminantes que los modelos más avanzados disponibles hoy.

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El 60% de los ciudadanos asume que un coche nuevo de gasolina o diésel emite menos que uno antiguo. Y el 57% estaría dispuesto a cambiar de vehículo si existieran ayudas basadas en criterios de neutralidad tecnológica, es decir, sin imponer una tecnología concreta. El 44% considera que la renovación no debería centrarse solo en los eléctricos de batería, como ocurre hoy con el Plan Auto+.

Las tres medidas fiscales que el sector pone sobre la mesa

El estudio no se queda en el diagnóstico. Sus autores plantean complementar las ayudas directas a la compra con tres vías: deducciones fiscales ligadas al achatarramiento de vehículos antiguos, incentivos para autónomos y empresas, y fórmulas de amortización acelerada para las pymes. Para una flota de reparto, esa tercera vía es la que más puede mover la aguja, porque afecta al coste financiero antes que al precio de tarifa.

La renovación del parque no se decide en el concesionario, sino en la letra pequeña de la ayuda y en el plazo de cobro.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, aprovechó la presentación para pedir a las autoridades europeas que revisen la prohibición de vender vehículos nuevos con motor de combustión a partir de 2035, decisión que calificó de error grave. Su propuesta pasa por un sistema de ayudas sencillo, accesible y previsible, con atención especial a los hogares con menor capacidad económica.

En combustibles renovables el respaldo también es alto: 71% de los particulares y 73% de los profesionales los ven como vía para reducir emisiones de los vehículos que ya circulan, y siete de cada diez los consideran complementarios a la electrificación. Eso sí, el 80% de los ciudadanos y el 77% de los profesionales exige certificación y trazabilidad del origen renovable.

El frente político se mueve en paralelo. La presidenta de Faconauto, Marta Blázquez, reclamó a los partidos que concurrirán a las elecciones generales del 29 de noviembre que concreten en sus programas qué modelo de transición quieren para el automóvil, con políticas de Estado que atiendan a ciudadanos e industria.

Cómo se traduce esto en el TCO de una furgoneta de reparto

Aquí está la clave para el profesional. Una furgoneta térmica de reparto urbano con ocho o diez años a cuestas no se cambia por conciencia ambiental: se cambia cuando el coste de mantenerla supera el de sustituirla. Ese cálculo — el TCO, o coste total de propiedad — se rompe hoy por dos vías: mantenimiento y disponibilidad del vehículo.

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El estudio apunta a un problema de base: el 30% de los particulares reconoce circular sin la ITV en vigor y el 29% admite no hacer todas las revisiones del fabricante. Trasladado a una flota, eso son paradas no planificadas, sanciones y siniestralidad. Los encuestados lo vinculan con la seguridad: el 62% de los ciudadanos y el 70% de los profesionales cree que los sistemas ADAS reducen la gravedad de los accidentes.

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La dimensión económica tampoco es menor. La automoción representa cerca del 9% del PIB español, con 17 plantas de fabricación, más de 1.000 empresas de componentes, una red de 5.600 concesionarios y más de dos millones de empleos vinculados. Renovar parque es, en esa lógica, política industrial además de política ambiental.

Veredicto: a quién le compensa esperar y a quién no

Con los datos disponibles, la decisión sensata para un autónomo o una pyme depende del horizonte de sustitución. Si el vehículo tiene prevista la renovación en los próximos seis o nueve meses, conviene esperar al diseño final de las ayudas: un plan neutral en tecnología y con deducciones por achatarramiento puede cambiar el signo de la operación, y en una furgoneta de trabajo ese diferencial pesa más que cualquier descuento comercial.

Si el vehículo está al límite — averías recurrentes, ITV desfavorable, consumo disparado — no hay razón para aguardar a una norma que aún no existe. El renting ofrece margen: cuotas con mantenimiento incluido y, en algunos contratos, renegociación de kilometraje, pero también penalizaciones por cancelación anticipada que hay que leer antes de firmar.

Lo que conviene vigilar es la neutralidad tecnológica y el trato al autónomo. El respaldo social está medido: 65% a favor de un Renove con todas las tecnologías. La incógnita es la traducción normativa, el presupuesto y los plazos, que históricamente han sido el punto débil de los planes de incentivos españoles.

El próximo hito es la cita electoral del 29 de noviembre: de los programas que salgan de ella dependerá que el Plan Renove con ayudas a la combustión sea una promesa de campaña o una convocatoria con presupuesto. Hasta entonces, el parque sigue envejeciendo al ritmo que tarda en llegar la próxima norma.