Goodwood da el salto a Estados Unidos: Festival of Speed y Revival tendrán su edición americana en Willow Springs, California, en octubre de 2028.
El escenario elegido es un circuito de desierto con historia real. Allí probó Ken Miles, y el desarrollo del Ford GT40 pasó también por Goodwood, así que la conexión entre ambos trazados viene de lejos. Longitudes parecidas, velocidades medias altas y una cultura de pruebas compartida: el trasvase de coches entre ambos lados del Atlántico no es una ocurrencia de marketing, sino la extensión de algo que ya ocurría en los años sesenta. Puedes consultar el palmarés y las características de el circuito californiano para hacerte una idea del terreno.
El calendario pide paciencia. La primera cita americana apunta a octubre de 2028, dentro de la segunda mitad de ese año, y ese margen sirve para dos cosas: que Willow Springs complete su remodelación y que el equipo organizador cierre invitaciones, coches y programa. El objetivo declarado es rehabilitar el trazado sin borrarlo del mapa, restaurando lo que ya existe en lugar de levantarlo todo de cero. Que no acabe pareciendo otro circuito cualquiera es, en palabras de los responsables, la prioridad.
Charles Gordon-Lennox, duque de Richmond y propietario de la finca donde se celebran las citas británicas, fue el encargado de dar la noticia durante el encuentro Willow Springs Reimagined, celebrado en el propio trazado. Reconoció, medio en broma, que el mapa de calor de Estados Unidos impone: hay aficionados en demasiados puntos del país como para contentar a todos con una sola sede. De momento se empieza por California, porque ahí está el corazón de la cultura del automóvil. Nueva York y Miami aparecen como siguientes plazas naturales si el modelo funciona.
Goodwood no exporta un circuito: exporta una manera de mirar los coches, la de quien prefiere tocar el capó antes que verlo pasar detrás de una valla.
De Goodwood a Willow Springs: qué se traslada y qué no
La propuesta americana no es una copia del Festival ni del Revival, sino una mezcla de ambos. Habrá componente de subida —el hill climb que hizo famosa la rampa delante de la casa señorial inglesa—, carreras de históricos y ese ambiente de disfraces y sombreros que cada septiembre convierte el sur de Inglaterra en un museo rodante. Lo que se queda en casa es el paisaje: aquí manda el desierto, y la organización insiste en que no pretende llevar Inglaterra a América.
- Subida en cuesta: el formato que nació en Goodwood en 1993 y que se adaptará al terreno californiano.
- Carreras de históricos: GT40, Cobra y otras joyas del deportivo angloamericano, con profesionales y pilotos gentlemen mezclados en parrilla.
- Ambiente Revival: disfraces, expositores y vida de paddock, sin barreras entre el público y los participantes.
El modelo de precios quiere ser la otra seña de identidad. La referencia que maneja el equipo para una entrada de espectador ronda los 45 euros, en torno a 50 dólares, una cifra pensada para que el aficionado pueda acercarse, tocar chapa y hablar con quien pilota. El propio duque lo resumió como lo contrario de un gran premio: allí no se llega a los coches ni se cruzan dos palabras con los pilotos.
El club, primer paso: 30.000 socios antes de la primera bandera
Antes de que ruede un solo coche, Goodwood abrirá la rama estadounidense de su Road Racing Club, prevista para comienzos de 2027. La membresía replica la británica: descuentos en eventos y merchandising, acceso anticipado a las entradas y experiencias reservadas a socios. La base actual ronda los 30.000 miembros, y buena parte de ellos están precisamente en Estados Unidos, lo que explica que el salto se plantee como un paso natural y no como una apuesta a ciegas.
La cifra también ayuda a entender el orden de las cosas. Primero la comunidad, después el espectáculo. El equipo organizador es consciente de que el aficionado americano viaja mucho y de que el mercado de clásicos allí es enorme, pero también de que la escala del país obliga a elegir. De ahí que la primera sede sea una sola y que el resto quede supeditado a cómo responda la cita de 2028. Más detalles del formato original, en la ficha del evento británico.
Lo que este desembarco dice del negocio del clásico
Goodwood lleva desde 1993 construyendo una marca que no se sostiene en el espectáculo puro, sino en la cercanía: coches que corren de verdad, pilotos accesibles y un paddock que se recorre a pie. Ese es el activo que ahora cruza el Atlántico, y también su mayor riesgo, porque la escala americana y la europea no se parecen. Lo que en West Sussex es una finca familiar con carreteras internas, en el desierto californiano es un trazado con historia y una renovación a medio camino.
Para el aficionado español, la lectura es doble. Por un lado, la edición británica sigue siendo la referencia práctica: un vuelo a Londres y un fin de semana en Chichester cuestan una fracción de lo que supone plantarse en Los Ángeles, y el cartel de Goodwood no cambia por el hecho de que exista una versión americana. Por otro, el movimiento confirma hacia dónde va el negocio del clásico: los grandes organizadores dejan de mirar solo a Europa y pelean por el coleccionista estadounidense, que es quien marca el ritmo de las subastas.
En España el fenómeno tiene otra escala. Las concentraciones de clásicos y las subidas de montaña reúnen cada año a miles de aficionados, pero ninguna cita local maneja el presupuesto ni la capacidad de convocatoria de un Goodwood. La comparación sirve, al menos, para valorar lo que hay: eventos con acceso libre al paddock, coches que se arrancan y se escuchan de cerca, un formato que en California quieren replicar treinta y tres años después de la primera edición británica.
El próximo hito está a la vuelta de la esquina: la apertura del club americano a comienzos de 2027, que funcionará como termómetro antes de la cita de octubre de 2028. Si la respuesta acompaña, Nueva York y Miami entran en el mapa. Y si no, siempre quedará el viaje a West Sussex, donde el Festival sigue siendo esa cita que todo aficionado debería ver al menos una vez.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: octubre de 2028, fecha de la primera edición americana en Willow Springs; la entrada de espectador que maneja la organización ronda los 45 euros, en torno a 50 dólares, y el club ya suma 30.000 socios.
- Consejo práctico: si piensas ir, espera a la apertura del club americano a comienzos de 2027 para optar a entradas anticipadas; si buscas el original, la cita británica sigue siendo la opción más barata y cercana desde España.
- Así te afecta: confirma que el mercado del clásico se americaniza, y eso se traduce en más demanda de coches europeos en las subastas y en precios que el aficionado español nota tanto al comprar como al vender.

