La Guardia Civil ha comenzado a desplegar unas nuevas cámaras de vigilancia con visión interior capaces de detectar distracciones al volante, incluso cuando el conductor circula dentro de los límites de velocidad. La multa por estas infracciones asciende a 200 euros y tres puntos del carné, una herramienta que intensifica el control sobre lo que sucede dentro del habitáculo.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: Las distracciones están detrás de buena parte de los siniestros en carretera. Los nuevos equipos permiten multar conductas de riesgo que antes pasaban desapercibidas.
- Cómo te afecta: Si comes, bebes, manipulas objetos o usas el móvil mientras conduces puedes ser denunciado, aunque circules a la velocidad permitida. La multa es de 200 euros y conlleva pérdida de puntos.
- Puntos clave y plazos: La infracción resta 3 puntos del carné (6 si se utiliza el móvil). Con el pago anticipado en los 20 días siguientes, el importe se reduce a 100 euros. Los dispositivos ya están operativos.
Así funcionan las cámaras que vigilan el interior del coche
La Dirección General de Tráfico, en colaboración con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, ha incorporado dispositivos ópticos de alta definición capaces de captar imágenes a través del parabrisas. Estas cámaras no miden la velocidad —son complementarias a los radares clásicos—, sino que analizan la actitud del conductor: si sujeta el volante con una sola mano, si acerca la mano a la boca mientras come o bebe, o si manipula cualquier objeto como el teléfono móvil. Los sistemas están montados en helicópteros, drones de vigilancia e incluso en postes fijos ubicados en puntos estratégicos de la red viaria, y funcionan tanto de día como de noche.
El objetivo es acabar con los ‘puntos ciegos’ de la vigilancia tradicional. Hasta ahora era difícil probar que un conductor se había distraído si no cometía una infracción de velocidad o una maniobra errática. Con la nueva tecnología, basta una imagen nítida del interior del coche para levantar una denuncia, sin necesidad de que el agente esté presente. Las imágenes se envían al centro de denuncias automatizadas de la DGT y sirven como prueba válida en un eventual recurso.
Cuánto cuesta la multa por distracción al volante
El régimen sancionador por distracciones se apoya en el artículo 18 del Reglamento General de Circulación, que obliga a mantener la atención permanente en la conducción. La infracción se califica como grave y conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de 3 puntos del permiso de conducir. Si la distracción se produce por utilizar el teléfono móvil —sujetándolo con la mano o manipulándolo—, la sanción se endurece hasta los 6 puntos, tal y como se estableció en la reforma de la Ley de Tráfico que entró en vigor el 21 de marzo de 2022.
El importe económico se mantiene en ambos casos: 200 euros, que se reducen a 100 euros si se abona en los 20 días naturales siguientes a la notificación de la denuncia. Este descuento no afecta a la pérdida de puntos, que se contabiliza igualmente. La DGT recuerda que si el conductor acumula varias distracciones en un mismo trayecto, cada una puede ser sancionada por separado.
Las nuevas cámaras de vigilancia interior no avisan: te pueden multar por una distracción que dure apenas dos segundos, aunque circules a la velocidad permitida.
Por qué la DGT pone el foco en las distracciones
La campaña de vigilancia en el interior del vehículo no es casualidad. Según los datos que maneja Tráfico, las distracciones son el factor concurrente en más del 30 % de los accidentes con víctimas. Un simple vistazo al móvil a 100 km/h hace que el coche recorra 140 metros sin control, el equivalente a un campo de fútbol. En ese espacio pueden aparecer frenazos imprevistos, peatones o vehículos averiados.
La normativa está pensada para disuadir conductas de riesgo que la simple presencia de un radar de velocidad no puede corregir. De hecho, las nuevas cámaras interiores se instalan precisamente en tramos donde no hay excesos de velocidad pero sí un alto índice de despistes al volante: rectas largas, accesos a áreas de descanso o incorporaciones a autovías. La Guardia Civil ya las ha empleado durante la última operación salida de verano y prevé mantenerlas activas durante todo el año.
Con esta medida, la DGT da un paso más en la vigilancia inteligente de las carreteras, sumándose a los radares de tramo, los drones de control y las cámaras de cinturón. Para el conductor, la lección es clara: cualquier gesto que aparte la vista de la calzada puede salir caro, aunque el coche vaya a la velocidad correcta.

