Por primera vez, los aficionados que acudan al Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1 podrán escuchar el rugido de un motor de MotoGP en el mismo fin de semana. No se trata de una carrera conjunta, sino de una exhibición calculada con la que Liberty Media tantea el futuro de sus dos joyas bajo un mismo techo. El plan, adelantado por Motorsport.com, está en fase de negociación con los equipos y apunta a una demostración de motos de la categoría reina durante el evento de Austin, en octubre. La maniobra tiene más de marketing que de competición, pero si cuaja, redefinirá el mapa de eventos del motor.
Liberty Media, propietaria de ambos campeonatos, ha abierto una línea de diálogo con los constructores a través de MotoGP Sports Entertainment Group (MotoGP SEG). La idea es sencilla: sacar a pista prototipos de MotoGP en algún momento del fin de semana del Gran Premio de Estados Unidos, en el Circuito de las Américas. El objetivo es que el público de la F1 se familiarice con las máquinas de dos ruedas. El detalle no menor es que la exhibición coincidirá con el Gran Premio de Australia de MotoGP, la última cita de Phillip Island, por lo que los pilotos titulares no podrán estar presentes. En su lugar, se baraja que expilotos históricos vinculados a cada marca o los embajadores de las escuderías tomen el manillar.
Los equipos, según la misma fuente, apoyan la iniciativa. Casi todos disponen ya de motos de exposición deportivas, pero el nuevo acuerdo con el promotor exige prototipos de competición en funcionamiento. El reparto de costes sigue siendo el punto negro. El traslado de las motos, los mecánicos y el personal de puesta a punto desde Europa o Japón supone un desembolso que Liberty y las fábricas deben cuadrar. Nadie quiere asumir la factura en solitario.
Estados Unidos es el principal campo de batalla comercial para Liberty. La F1 ha pasado de una a tres carreras en el calendario norteamericano en pocos años. MotoGP, en cambio, solo tiene Austin. La exhibición es un primer paso para ensanchar una base de aficionados que aún es residual comparada con la de los monoplazas. Conocer al enemigo es fácil cuando lo tienes en casa.
La iniciativa no es nueva en los despachos. Desde que Liberty adquirió Dorna, la idea de un fin de semana compartido ha sobrevolado muchas conversaciones. La de Austin, sin embargo, es la primera vez que se concreta en un plan con fecha y circuito. Si la exhibición funciona, el paso lógico sería estudiar un gran premio conjunto en el futuro, aunque la logística de albergar dos parrillas mundiales en un mismo trazado es un monstruo que aún nadie ha domado.
El plan no es una carrera, sino una carta de presentación. Pero si funciona, nadie descarta que en el futuro la parrilla de MotoGP ruede el sábado y la de F1, el domingo.
La sombra de Phillip Island y el encaje de las ‘show bikes’
El calendario de 2026 ha colocado el Gran Premio de Australia de MotoGP exactamente en las mismas fechas que la cita de F1 en Texas. Esa coincidencia impide que los pilotos oficiales se suban a las motos en Austin. La solución de las exhibiciones con motos de exposición (show bikes) salva el escollo, pero rebaja el impacto mediático. Un aficionado que acuda al circuito querrá ver a Márquez, Bagnaia o Acosta, no a un expiloto aunque sea leyenda.
El nuevo contrato entre los equipos y el promotor obliga a disponer de prototipos funcionales para actos promocionales. Hasta ahora, bastaban motos decoradas. El cambio encarece la participación, pero garantiza que el público vea máquinas reales y no meros cascarones. La logística de enviar esas motos a Texas, con sus mecánicos y piezas de recambio, es un desafío que los equipos consideran asumible si Liberty Media pone la mayor parte del presupuesto sobre la mesa.

