Ahora que el precio del combustible sigue disparado, podríamos decir que hay dos tipos de conductores: los que no aparecen por la gasolinera hasta que se enciende la luz de la reserva y los que llenan el depósito en cuanto la aguja baja de la mitad.
Y al margen de costumbres o de manías, el nivel de combustible tiene relación con el estado mecánico del coche. ¿Lo sabías? Circular siempre en reserva puede provocar problemas en tu vehículo a largo plazo, y es justo lo que explica Javier, mecánico de 51 años.
«No hace falta ir siempre con el depósito lleno, pero tampoco es buena idea apurar hasta que se encienda la reserva«, explica Javier.
1Circular siempre en reserva te puede pasar factura
Uno de los componentes que más sufre cuando conduces constantemente en reserva es la bomba de combustible. Es una pieza que va dentro del depósito y utiliza la propia gasolina o el diésel para mantenerse refrigerada mientras trabaja. Así que, si el nivel baja más de la cuenta, esa refrigeración ya no funciona igual.
La bomba seguirá funcionando, pero lo hará a una temperatura más alta y con más esfuerzo. A corto plazo, no pasa nada, pero el problema llega si repites el mismo hábito de apurar la reserva en cada repostaje.
«Muchos coches llegan al taller con fallos en la bomba y, al final, cuando hablas con el dueño, descubres que siempre conduce en reserva«, explica Javier. Lógicamente, si este hábito pasa a ser una rutina, aumenta el desgaste y tendrás un problema.
Y hay otro detalle que muchos conductores pasan por alto. En el fondo del depósito suelen acumularse pequeñas partículas, restos y suciedad con el paso del tiempo. Así que, si el coche circula siempre con poco combustible, esos residuos pueden acabar llegando al filtro y que se traduzca en pequeños tirones, pérdida de potencia o que el motor vaya menos fino.

