McLaren W1: Henry Catchpole lo prueba a 402 km/h – el hypercar híbrido que sorprende

La primera prueba en carretera y circuito del sucesor del F1 y el P1 revela un hypercar que no necesita una pista para emocionar. Potencia descomunal, aerodinámica activa y la agilidad de un deportivo pequeño: así es el nuevo McLaren W1 según Henry Catchpole.

Alcanzar los 322 km/h en la recta de Mugello y sentir que aún queda margen es una de esas experiencias que desbordan el adjetivo «rápido». Henry Catchpole, en su primera toma de contacto con el McLaren W1 para Hagerty, no se guarda el asombro. El nuevo hypercar híbrido de Woking no solo iguala las cifras de aceleración del Aston Martin Valkyrie —0 a 200 km/h en 5,8 segundos y 0 a 300 km/h en menos de 12,7—, sino que lo hace con una puesta a punto que, según el periodista británico, invita a conducirlo más y más, casi olvidándose de la ficha técnica.

El motor MHP‑8: 915 CV antes de enchufar nada

El corazón del McLaren W1 es un V8 biturbo de 4.0 litros completamente nuevo, denominado MHP‑8. Catchpole subraya que, por sí solo, este bloque rinde 915 CV y 664 Nm de par, superando en conjunto al P1. La arquitectura de 90 grados, el cigüeñal plano y detalles como las válvulas huecas, el recubrimiento de plasma en los cilindros y la doble inyección —directa e indirecta— permiten estirar el régimen hasta las 9.200 rpm. En el vídeo, el presentador de Hagerty destaca que la respuesta es visceral: «Tiene capas, como si esculpieras el empuje a medida que subes de vueltas». No es un motor que muera en la zona alta; al contrario, empuja con rabia hasta el corte.

Hibridación que solo entiende de rendimiento

El motor eléctrico radial añade 342 CV y 342 Nm, elevando la potencia combinada a 1.257 CV. Sin embargo, la batería es de apenas 1,4 kWh, lo que deja una autonomía eléctrica testimonial —2 kilómetros, suficientes para salir sin molestar de una urbanización—. Catchpole explica que la hibridación está al servicio exclusivo del rendimiento: rellena el par a bajo régimen, asiste en los cambios y permite que el V8 respire sin titubeos. Con un peso en seco declarado de 1.399 kg, la relación potencia‑peso supera los 900 CV por tonelada, idéntica cifra a la que menciona el experto al compararla con los 616 CV/tonelada del P1.

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Aerodinámica que se agacha para atacar

Uno de los aspectos que más impresionó a Catchpole fue la transformación del coche al seleccionar el modo Race. El alerón trasero se despliega, el morro baja y el sistema de suspensión delantera —con piezas de titanio impresas en 3D y un esquema push‑rod— bloquea la barra de torsión que controla el cabeceo. La carga aerodinámica se quintuplica respecto al modo Sport. «El coche se aplasta contra el asfalto, pero sigue copiando los pianos con una fluidez que no esperaba», relata. En circuito, la precisión del tren delantero y el tacto de la dirección hidráulica le permitieron buscar los límites con confianza incluso con pocas vueltas de adaptación.

Un interior donde la luz es protagonista

Por dentro, el W1 mantiene la filosofía McLaren de sencillez extrema, pero añade detalles que Catchpole describe como «un guiño divertido». El material microperforado que recubre los paneles esconde pequeños LEDs que cambian de color del púrpura al rojo pasando por el turquesa. El volante, de aro fino y revestido en Alcántara, solo incluye dos botones —flecha y boost— y se complementa con un cuadro que se mueve solidario a la columna de dirección, como en los monoplazas. El pedalier regulable y los asientos fijos contribuyen a una postura bajísima. Catchpole, con su 1,93 de estatura, valora la facilidad para acomodarse y la pequeña —pero aprovechable— zona de carga tras los asientos, aunque reconoce que hacer la compra con este coche sería toda una anécdota.

«Me sorprendió mucho más su carácter ingobernable y adictivo que las cifras puras. Las prestaciones asustan, pero lo que te pide a gritos es que lo sigas conduciendo».

— Henry Catchpole, durante la prueba para Hagerty

La carretera, el banco de pruebas definitivo

Lejos de Mugello, en las carreteras secundarias de la Toscana, Catchpole descubrió la faceta más inesperada del McLaren W1. En modo Confort, la suspensión —firme pero no castigadora— y la dirección comunicativa permiten rodar con la agilidad de un deportivo de talla pequeña. «Sentía la parte trasera asentada y el tren delantero exactamente donde quería», comenta. A pesar de unos neumáticos Pirelli P Zero Corsa pensados para circuito, la motricidad en vías bacheadas le resultó sorprendentemente noble. Y el V8, incluso sin estirar, ya llenaba el habitáculo con una sinfonía que definió como «furiosa pero con matices, nada plana».

Más que un coche rápido, un alma que te atrapa

El veredicto final de Catchpole va más allá de los números. Sostiene que el McLaren W1 hereda la «capacidad camaleónica» del F1 y del P1, pero la lleva aún más lejos. Puede rodar en silencio eléctrico, devorar una carretera de montaña y acto seguido firmar vueltas de infarto sin que el conductor sienta que ha cambiado de vehículo. En sus propias palabras, «no necesita una pista para sentirse vivo: basta una buena carretera y ganas de jugar con el acelerador». Con solo 399 unidades a un precio de dos millones de libras cada una, el McLaren W1 no está al alcance de cualquiera. Pero para quienes puedan permitírselo, promete una experiencia que —afirma el presentador— «te obliga a querer aprender más, a exprimir cada capa de ese motor hasta el amanecer».

Puedes ver la prueba completa, incluyendo las impresionantes imágenes del McLaren W1 en Mugello y en carretera, en el canal de Hagerty:

Youtube video