En Europa, Kia es sinónimo de utilitarios eléctricos y SUV familiares como el Sportage o el EV9. Pero en Corea del Sur, la misma marca comercializa un autocar de 47 plazas propulsado por un motor diésel de 12,7 litros que todavía puede pedirse con caja de cambios manual. Se llama Kia Granbird Premium y representa la faceta más desconocida —y mastodóntica— de la industria coreana del motor.
A primera vista, su morro recuerda tanto al del EV9 que un periodista británico llegó a confundirlo con una versión descomunal del SUV eléctrico. El Granbird encabeza la comitiva de autobuses que traslada a diario a los empleados del centro de investigación de Namyang, cerca de Seúl. Y, según informaciones recogidas por la prensa internacional del motor, el monstruo esconde un bloque diésel de seis cilindros y 12,7 litros de cilindrada que aún figura en el catálogo con la opción de una caja de cambios manual, una rareza en el transporte de viajeros del siglo XXI.
El otro Kia: un autocar diésel de 12,7 litros con caja manual
El Granbird Premium no es un prototipo ni una extravagancia aislada. Forma parte de una gama de autocares que Kia produce y comercializa en su mercado doméstico, donde la marca compite codo con codo con Hyundai. El diseño no deja lugar a dudas: el jefe de diseño libanés Karim Habib ha trasladado al autocar los mismos trazos que identifican a todos los modelos de la casa, desde el diminuto Ray —un urbano casi kei car— hasta el mastodóntico Telluride o la pick-up Tasman. En Seúl, el Granbird se integra en el paisaje como un EV9 alargado hasta los 12 metros.
El corazón mecánico es un diésel de 12,7 litros, una cilindrada más propia de un camión pesado que de un vehículo de pasajeros. La transmisión manual sigue disponible para quienes prefieren un control directo de las marchas, algo que en Europa desapareció de los autocares hace décadas. Kia no desvela las cifras de ventas del Granbird fuera de Corea, pero los datos recogidos en el país confirman que es un modelo plenamente operativo, no un ejercicio de imagen.
Incluso la vertiente militar de la compañía refleja esta querencia por la coherencia visual. El camión blindado KMTV 6×6, un transporte de tropas utilizado en operaciones antiterroristas en Chile o en misiones en Filipinas, lleva discretamente estampados en sus paneles los motivos de las luces diurnas de Kia. Un guiño de marca en un vehículo que poco tiene que ver con un utilitario urbano.
Una hegemonía industrial que va más allá de los coches
La sorpresa del Granbird es solo la punta del iceberg. En Corea del Sur, el Grupo Hyundai Motor (HMG) —matriz de Kia, Hyundai y Genesis— no fabrica únicamente turismos y todocaminos. Casi todos los camiones, autobuses, furgones frigoríficos, camiones de bomberos, cubos de basura y ambulancias que circulan por el país llevan su sello. También los trenes y hasta la señalización ferroviaria. Añádase que HMG produce el acero con el que construye sus carrocerías y el grado de autosuficiencia resulta extraordinario.
La cifra que mejor resume este dominio es el 10% del producto interior bruto de Corea del Sur, según datos que maneja el sector. Un porcentaje que coloca al conglomerado —uno de los grandes chaebol familiares— a la altura de Samsung o LG. En términos de cuota de mercado, la cobertura de HMG solo encuentra un paralelo en la Avtovaz de la Rusia postsoviética, pero en una economía abierta y tecnológicamente avanzada. El único resquicio que deja la marca es el del deportivo de pedigrí: el Porsche 911 aún se deja ver por las calles de Gangnam. No obstante, Genesis planea entrar en la competición GT3, lo que podría obligar a desarrollar una versión de calle y, tal vez, cerrar ese último hueco.
Lo que dice esta omnipresencia sobre la industria coreana… y sobre el conductor español
Para el aficionado español, Kia suele ser una marca de volumen, competidora directa de Seat, Peugeot o Toyota en el segmento de los SUV compactos. La imagen del Granbird con su motor de 12,7 litros y el cambio manual obliga a recolocar mentalmente los límites del fabricante. En su tierra, Kia no juega en la liga de los utilitarios: es el actor que mueve la movilidad del país entero.
Esa escala tiene implicaciones directas para el consumidor europeo. La capacidad industrial y financiera de HMG —que va de los microcoches a los trenes— explica la rapidez con la que Kia ha sido capaz de electrificar su gama en Europa, lanzar plataformas dedicadas como la E-GMP y mantener precios competitivos en mercados tan batallados como el español. Detrás de cada EV6 o EV9 hay una musculatura empresarial que pocos grupos europeos pueden igualar.
Para el viajero que pise Seúl, la experiencia será una inmersión en un universo de diseño homogéneo. Basta con fijarse en los autobuses urbanos e interurbanos: todos llevan la firma estética de Habib. Y si uno se cruza con un Granbird rugiendo con su 12,7 litros diésel, recordará que el automóvil, en según qué latitudes, tiene dimensiones —y cilindradas— que la electrificación europea ha dejado atrás.
Pensar en Kia como un simple rival de Volkswagen se queda corto: en Corea del Sur es la columna vertebral de la movilidad y un actor que contribuye al 10% del PIB nacional.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: el Grupo Hyundai Motor genera en torno al 10% del PIB de Corea del Sur y controla desde los turismos hasta los trenes y la siderurgia.
- Consejo práctico: si viajas a Seúl, observa los autocares: el Kia Granbird te resultará familiar por sus líneas de SUV, pero te sorprenderá su motor de 12,7 litros y la posibilidad de llevarlo con cambio manual.
- Así te afecta: la dimensión real de Kia explica su capacidad para competir en Europa con tecnología punta y precios ajustados. Lo que ves en el concesionario español es solo la fachada de un gigante industrial.

