Mientras BMW lanza un aviso de beneficios y Porsche sufre un duro batacazo, Jaguar Land Rover (JLR) mira al futuro inmediato en China con un optimismo que sorprende. Su nuevo consejero delegado, PB Balaji, ha dejado claro en el último encuentro con inversores que no ve señales de crisis para sus modelos, sino más bien una vuelta al crecimiento. La clave está en los todoterrenos importados de altísimo precio que la marca coloca sin apenas descuentos.
Range Rover y Defender, la baza del lujo sin concesiones
Según los datos de la propia compañía británica, en el último ejercicio fiscal se vendieron en China nada menos que 16.000 unidades del Range Rover, el buque insignia de la marca. Estos vehículos, fabricados principalmente en el Reino Unido, alcanzaron un precio medio de venta de unos 123.000 euros (en torno a 105.600 libras), una cifra que supera en más de 11.600 euros la de hace cinco años y que demuestra la fortaleza del segmento superior en un mercado dominado por los descuentos agresivos.
El secreto no es solo el producto, sino la estrategia de no ceder a la presión promocional. Balaji subrayó que JLR figura entre las compañías con menores descuentos en China, protegiendo así los márgenes. El Defender, en particular, sigue siendo un referente estético siete años después de su lanzamiento, hasta el punto de que el director comercial de la firma, Leonard Hoornik, calcula que existen un centenar de imitadores en el país. “Pero cuando estás en un semáforo junto a una copia —explicó—, el conductor de ese coche te mira y piensa ‘yo quiero ir en ese Defender’. Y tú, desde el auténtico, piensas ‘nunca querría estar en ese otro’”.
El auténtico valor del lujo no está en la tecnología, sino en la marca que resiste imitaciones y mantiene su deseo intacto.
Salir del ‘campo de batalla’ de los volúmenes
El giro hacia la rentabilidad también pasa por abandonar un capítulo doloroso. La empresa conjunta con Chery, que durante años produjo modelos como el Range Rover Evoque o el Jaguar XF, generó más quebraderos de cabeza que beneficios. Según los datos financieros oficiales, las pérdidas acumuladas llevaron incluso a una depreciación contable de 3.100 millones de libras en el año fiscal 2019. Ahora, JLR ha decidido traspasar el desarrollo de nuevos modelos a su socio chino, que este año lanzó la primera de una cartera de unidades bajo la marca Freelander, mientras las últimas unidades propias saldrán de la planta de Changshu en septiembre.
Ese cierre permite a la firma británica centrarse exclusivamente en los vehículos importados de alta gama y cobrar un canon por licencia sin cargar con los costes de una guerra de precios en el segmento premium de masas. “Con la retirada de los modelos de fabricación local nos quedamos con una familia de productos mucho más reducida, pero muy rentable y extremadamente potente en el mercado”, señaló Balaji. El objetivo es reconstruir la presencia sin prisas, esperando a que el mercado chino se estabilice.

Impuestos, electrificación y la baza de la exclusividad
Aunque JLR respira algo más tranquilo, los retos no desaparecen. La subida del impuesto de lujo que Pekín introdujo el pasado julio rebajó el umbral de 1,3 millones de RMB (unos 169.000 euros al cambio) a 900.000 RMB (aproximadamente 116.500 euros), lo que arrastra a toda la gama Range Rover a una mayor carga fiscal que la compañía no puede repercutir al cliente. Además, los modelos enchufables híbridos fueron retirados del mercado y los eléctricos puros se retrasan hasta finales de 2026, en un entorno donde las marcas locales ya copan más del 60% de las ventas.
Sin embargo, la fortaleza de marca parece suficiente para sostener el negocio mientras llegan los Range Rover eléctricos. La compañía asegura que sus clientes de lujo aún prefieren los motores de combustión, aunque las matriculaciones mayoristas (las importaciones) cayeron un 27% interanual en el último ejercicio. La apuesta, por tanto, no está exenta de riesgo, pero JLR prefiere un mercado más pequeño y selecto a seguir sangrando en el segmento medio-alto como les está ocurriendo a BMW o Audi.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 123.000 euros, precio medio de los Range Rover importados en China, más de 11.600 euros por encima del nivel de hace cinco años.
- Consejo práctico: Si miras el mercado global del motor, China es un termómetro del lujo: las marcas con imagen consolidada resisten incluso al avance de los fabricantes locales eléctricos.
- Así te afecta: La historia de JLR demuestra que el valor de marca y la exclusividad pueden ser una coraza más eficaz que los descuentos en los mercados internacionales más competitivos.

