A partir de abril de 2028, los conductores de vehículos eléctricos en el Reino Unido pagarán un nuevo impuesto por cada kilómetro recorrido. La tasa, conocida como eVED, supondrá unos 2,2 céntimos de euro por kilómetro (3 peniques por milla) para los eléctricos puros y la mitad para los híbridos enchufables. La medida, anunciada por el Gobierno británico, busca compensar la pérdida de ingresos fiscales provocada por el declive de los combustibles fósiles, pero ya ha encendido las alarmas en el sector del renting y entre los trabajadores con menores salarios.
¿En qué consiste el eVED, el nuevo impuesto al coche eléctrico?
El Electric Vehicle Excise Duty (eVED) se aplicará a todos los vehículos eléctricos e híbridos enchufables a partir del 1 de abril de 2028. La administración fiscal del Reino Unido calcula que la recaudación por el impuesto a los carburantes caerá en unos 13.900 millones de euros (12.000 millones de libras) durante la próxima década, y el eVED está diseñado para cubrir ese agujero. La tarifa será de 2,2 céntimos de euro por kilómetro para los eléctricos y de 1,1 céntimos de euro por kilómetro para los híbridos enchufables. Los vehículos con motor de combustión seguirán pagando a través del impuesto sobre el combustible, por lo que este nuevo gravamen afecta exclusivamente a los que no pasan por el surtidor.
El temor a que el impuesto frene el ‘salary sacrifice’ y perjudique a las rentas más bajas
El salary sacrifice, o sacrificio salarial, es una fórmula de renting laboral que permite a los empleados británicos acceder a un coche nuevo a cambio de una parte de su salario bruto, con importantes ventajas fiscales. En los últimos años, el número de coches adquiridos mediante esta vía se ha multiplicado por cinco en el Reino Unido, y el 98% de las entregas corresponden a eléctricos o híbridos enchufables, según los datos oficiales de leasing. Sin embargo, al añadir un coste variable por kilómetro, el eVED amenaza con desequilibrar esos contratos.
La razón es técnica pero con consecuencias sociales: el sacrificio salarial no puede dejar el salario neto por debajo del salario mínimo interprofesional. Si el impuesto por kilómetro se suma a la cuota mensual, algunos trabajadores con menores ingresos podrían quedar fuera de los esquemas o ver reducidas sus opciones. Caroline Sandall-Mansergh, responsable de consultoría de Alphabet GB, advierte que “la mayoría de la gente busca certeza de costes cuando firma un contrato de salary sacrifice, y este impuesto la amenaza. Tener que advertir en el momento de la firma de que quizá se les cobre o no el eVED resulta disuasorio”. Y añade que, aunque para conductores de bajo kilometraje la cifra no es elevada, el efecto psicológico y la influencia en las decisiones son el verdadero problema que el Gobierno no ha tenido en cuenta.
“El verdadero impacto no está tanto en el bolsillo inmediato como en la percepción de incertidumbre que frena a quien más necesita la previsibilidad de sus gastos”, resume el análisis de los expertos en leasing británicos.
¿Qué significa para el conductor español y para el futuro de la movilidad eléctrica en Europa?
Aunque en España no existe un impuesto por kilómetro para los coches eléctricos, la experiencia británica puede ser un anticipo de los debates fiscales que se avecinan en la Unión Europea. La Comisión Europea ya ha planteado la necesidad de revisar la fiscalidad del transporte para adaptarla a la descarbonización, y varios países —como Países Bajos y Bélgica— estudian esquemas de pago por uso. En España, los incentivos actuales, como el Plan MOVES y la exención del impuesto de matriculación, empujan en dirección contraria, mientras que los peajes en autovías, otra vía de recaudación, están descartados por ahora.
El caso británico muestra el delicado equilibrio entre fomentar la electrificación y mantener los ingresos públicos. La clave, según los analistas, es diseñar un sistema que no penalice a los que menos tienen y que mantenga la certidumbre para los compradores. Para el viajero español que ocasionalmente conduzca por el Reino Unido, la buena noticia es que el eVED se aplicará únicamente a los vehículos matriculados allí, no a los turistas.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 2,2 céntimos de euro por kilómetro para coches eléctricos (3 peniques por milla), la mitad para híbridos enchufables, a partir de 2028.
- Consejo práctico: Si viajas al Reino Unido con un coche matriculado en España, este impuesto no te afectará, ya que se aplica a los vehículos registrados allí. Pero si resides en el Reino Unido y utilizas un esquema de renting laboral, revisa las condiciones antes de 2028 para evitar sorpresas.
- Así te afecta: La tendencia europea hacia impuestos por uso abre la puerta a que futuros gobiernos en España exploren vías similares. Mientras, el mercado británico de eléctricos podría perder impulso si se encarece el acceso a los trabajadores con menos ingresos, un efecto que conviene seguir de cerca.

