Ferrari confía en ser competitiva en el GP Bélgica tras el doble podio de Silverstone

La Scuderia se presenta en las Ardenas con una versión agresiva del alerón trasero 'Macarena' y sin el sistema FTM. El objetivo es sacar partido de la unidad del equipo, aunque Spa sigue siendo territorio Mercedes.

El doble podio en Silverstone ha cambiado las expectativas de Ferrari para el Gran Premio de Bélgica de F1 2026. La victoria de Charles Leclerc y el tercer puesto de Lewis Hamilton no solo silenciaron las críticas, sino que reescribieron la hoja de ruta técnica rumbo a Spa-Francorchamps. Frédéric Vasseur llega con un mensaje tan simple como revelador: unidad. Pero la verdadera prueba de fuego para el SF-26 no será el ambiente del paddock, sino las largas rectas de las Ardenas.

Silverstone demostró que la cohesión da frutos, pero Spa exige eficiencia aerodinámica

En Inglaterra, Ferrari exprimió al máximo un paquete que nadie consideraba favorito. Leclerc gestionó la degradación de los neumáticos con una precisión quirúrgica y Hamilton leyó a la perfección un safety car que pudo haber arruinado la estrategia. Sin embargo, el circuito de Spa-Francorchamps penaliza cualquier exceso de carga con una pérdida de velocidad punta que puede traducirse en cinco o seis décimas por vuelta. La Scuderia lo sabe y ha respondido con una configuración tan agresiva como arriesgada.

Según ha podido saber esta redacción a través de fuentes del paddock, los ingenieros de Ferrari han eliminado el sistema FTM (escape soplado) y montarán una versión aún más extrema del alerón trasero apodado ‘Macarena’. El objetivo es reducir la resistencia al avance sin sacrificar el paso por curva rápida, un equilibrio endiablado en un trazado donde Pouhon y Eau Rouge exigen apoyo aerodinámico casi a la par que la recta de Kemmel exige velocidad pura.

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Ferrari ha dado un paso adelante donde antes tropezaba: la gestión de la energía eléctrica en el punto justo de la vuelta.

No es la primera vez que la marca de Maranello apuesta por un alerón trasero ultraligero en Bélgica. En 2023 ya probaron una solución similar, pero el monoplaza entonces carecía de la eficiencia del motor híbrido actual. El SF-26 ha mejorado el despliegue eléctrico, y la clave estará en decidir dónde descargar la energía extra: si en la salida de La Source para encarar la recta o en la reaceleración tras Stavelot. Las simulaciones previas apuntan a una ventana de uso muy estrecha, casi un 15% más crítica que en Silverstone.

La meteorología añade otra capa de incertidumbre. Históricamente, Spa ha castigado a quien arriesga con puesta a punto de baja carga bajo lluvia. Las previsiones para el fin de semana del Gran Premio de Bélgica 2026 dan un 60% de probabilidad de chubascos intermitentes, lo que obligaría a modificar los mapas motor y a revisar la estrategia de paradas sobre la marcha. Un escenario en el que la experiencia de Hamilton y la frialdad de Leclerc se convierten en activos diferenciales.

Ferrari

El discurso de Vasseur: unidad real o un mantra para calmar las aguas

Las declaraciones del director del equipo, recogidas por Motorsport.com, destilan confianza pero evitan cualquier pronóstico concreto. «Sabemos que podemos contar con un equipo unido, que sigue remando en la misma dirección», afirmó. La frase puede leerse como un mensaje hacia dentro: después de tres temporadas con altibajos y una prensa italiana siempre al acecho, la dirección necesita que el garaje respire cohesión, especialmente con dos pilotos de tanto calibre compartiendo techo.

Lo cierto es que, más allá de las palabras, la pista está mandando señales positivas. Por primera vez en año y medio, Ferrari encadena dos carreras consecutivas con ambos monoplazas en el podio o cerca de él. Y lo ha hecho sin el factor suerte de por medio: en Silverstone, el ritmo de carrera fue idéntico al de Mercedes en los últimos doce giros, un dato que la telemetría oficial de la FIA confirma. Ese rendimiento constante, en tandas largas y con diferentes compuestos, es lo que alimenta las esperanzas en Maranello.

Ahora bien, el rival a batir en las Ardenas sigue siendo Mercedes. La escudería de Brackley ha ganado cuatro de las últimas seis ediciones en Spa y su coche se adapta como un guante a las curvas de alta velocidad. Ferrari necesita, por tanto, no solo acertar con el setup, sino también ejecutar cada detalle de la carrera sin errores. El propio Vasseur lo resumió: «Nuestro objetivo será sacar el máximo partido al resultado y asegurarnos de ejecutar cada detalle de la mejor manera posible, desde la primera sesión hasta la bandera a cuadros».

Análisis de Impacto Motor16

El Gran Premio de Bélgica 2026 es mucho más que una cita puntuable: es el termómetro que medirá si Ferrari puede sostener su mejora en circuitos donde la velocidad punta manda. La decisión de prescindir del FTM y radicalizar el alerón ‘Macarena’ indica que la Scuderia ha identificado su principal déficit en las rectas. El dato de mercado que sobrevuela el paddock es la comparativa de carga aerodinámica: según las simulaciones de los equipos, el SF-26 perdería unos 12 kilos de carga respecto a la configuración estándar para ganar casi 4 km/h de velocidad máxima, una cifra que en Spa puede suponer hasta tres posiciones en clasificación.

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El rumor que corre discretamente por los despachos es que Ferrari estaría probando un nuevo modo de despliegue eléctrico más agresivo, aún no homologado para todas las citas, que podría estrenarse en carrera si los libres del viernes confirman su viabilidad. De ser así, el Cavallino podría plantar cara en las dos zonas de DRS del trazado y, por primera vez, codearse con Mercedes en su propio terreno.

El veredicto es cauto pero menos sombrío que hace un mes. Si la unidad del equipo que predica Vasseur se traduce en una ejecución limpia y la lluvia no desbarata la estrategia, Ferrari tiene argumentos para aspirar a otro doble podio o, como mínimo, a estar en la lucha por el triunfo. La temporada 2026 se decidirá en detalles como estos, y Spa-Francorchamps es el escenario perfecto para probar si la Scuderia ha aprendido de sus errores o volverá a quedarse a medio camino.

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